Fermín acaba con el fantasma del Metropolitano
Fermín López marca el gol de la victoria y desactiva los temores tras los tropiezos ante el PSG y en el clásico
Quick Look
- El Barcelona venció 1-2 al Atlético de Madrid en el Metropolitano gracias a los goles de Fermín López, que desactivó los temores tras los tropiezos ante el PSG y en el clásico.
- El Atlético se adelantó con Giuliano Simeone, pero Fermín empató antes del descanso y sentenció en la segunda parte.
- Los rojiblancos caen a la tercera plaza.
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Why It Matters
El Barcelona llegaba tras caer ante el PSG (4-2) y perder el clásico (1-2). El Atlético de Madrid había sido el equipo que más le costó al Barcelona la temporada pasada, descrito como su kriptonita.
En el partido de Julián Álvarez y Raphinha, la estrella fue Fermín López. Su energía y acierto le dieron al Barça una victoria de prestigio en el Metropolitano (1-2), que al menos edulcora los tropiezos ante el PSG (4-2) y en el clásico (1-2) y desactiva ese miedo a pensar que los de Hansi Flick no estaban para cosas grandes. El tiempo lo dirá, pero ganarle al Atlético, su kriptonita el curso pasado, es ya un paso adelante. Lo contrario fue para los de Simeone, que caen a la tercera plaza y ven, por segundo partido seguido, como el globo de los primeros minutos se desinfla estrepitosamente y su hinchada se desespera.
Y eso que fue un comienzo eléctrico. A los diez minutos habían pasado tantas cosas como en algunos partidos enteros. El Atlético tenía un plan especial para atacar al Barça y le salió bien. Acostumbran a desajustarse los azulgrana en la presión, penalizados por los costados, con un espacio kilométrico entre el extremo y el lateral que permite que el rival gane tiempo para construir la jugada. Y no hay conjunto que lo tenga todo tan automatizado como el rojiblanco, cuyas neuronas lucen la cara de Simeone. Uno o dos toques, cambio de orientación y balones al espacio.
Tras un mano a mano fallado por Julián Álvarez y un cabezazo de Pubill que repelió Joan García, llegó el 1-0 en el minuto Jesús de Miguel. No hay mejor homenaje para el delantero fallecido esta semana que honrarle con lo que mejor sabía hacer. Kang in Lee cambió el juego, Julián centró al corazón del área y Giuliano Simeone, revoltoso como pocos, la empujó con la derecha. Fue indetectable. Era el minuto 9.
No había noticias de un Barça lento en la circulación, amputado en la banda izquierda por un Gordon y un Cancelo demasiado ausentes y torpes, espeso por dentro con Raphinha obstruido. Solo Pedri y Lamine, al que el Metropolitano ya le silba como si fuera el gran enemigo, encontraban claridad. El extremo, un dolor de cabeza para Grimaldo, lo intentó hasta tres veces, pero el 1-1 fue obra de Fermín López.
Si al onubense le quitas la camiseta azulgrana y le pones la rojiblanca, sería un soldado más del Cholo. Un futbolista con cara y juego de alemán, igual de pequeño que fuerte como el grafeno, y con unas condiciones innatas para oler sangre. Una conducción de Pedri que se enredó en el área le llegó a la zurda de Fermín. En un nanosegundo armó un golpeo inapelable de zurda; imposible para Oblak, el meta menos goleado de la Liga. Con 1-1 se llegó al descanso. Y Frenkie de Jong aceleró el ritmo sobre el verde. Y su entrada rompió cualquier lógica.
El neerlandés, siempre en boca de todos por esa balance que pesa el rendimiento, el coste y las oportunidades, entró como lateral derecho. No se puede calcular hasta qué punto ese movimiento sacó lo mejor del Barça o si el Atlético se agazapó por convicción, rutina que es un mal negocio en el Metropolitano. Pero a los tres minutos Lamine ya había pisado el área tres veces y solo Julián Álvarez, que de nuevo desperdició otro mano a mano y recibió una notable pitada, confirmó que el Atlético seguía palpitando. El Cholo, práctico como pocos, sacó a Sörloth para potenciar el juego directo, mientras que Christensen le dio más estabilidad al Barça y Fermín acabó con el fantasma del Metropolitano.
Hay pocos socios mejores para Lamine que el andaluz. En uno de esos desmarques lo encontró el de Rocafonda. Fermín solo tuvo que pasar el balón a la red superando a Oblak. Ni miró la portería. Algún día explicará que tipo de GPS tiene en la cabeza.
En el juego de estrategias de los banquillos, a Simeone el plan le duró media hora y Flick rectificó con decisiones arriesgadas. A la desesperada se lanzó al final el Atlético, que sacó más centrocampistas que delanteros para igualar el pulso. Pero no había manera. Habían perdido el control y el criterio, en manos de un Barça que ganó sin sufrir y que pudo marcar el tercero en una acción de Gordon que no remachó Lamine. El balón durmió en los pies de De Jong y en los aspavientos de Simeone.
Open Questions
- ¿Cuál será la posición definitiva de Frenkie de Jong tras su actuación como lateral derecho?
- ¿Cómo afectará esta derrota al ánimo del Atlético de Madrid en los próximos partidos?
- ¿Podrá el Barcelona mantener este nivel de juego en los siguientes encuentros de La Liga?



