
La provincia ha contabilizado 348 temblores en pocos días, destacando un seísmo de 4,8 de magnitud.
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Granada se sitúa en la cordillera Bética, una zona de alta peligrosidad sísmica debido a la convergencia entre las placas africana y euroasiática. El proceso de elevación de Sierra Nevada genera tensión tectónica que se libera mediante seísmos.
Los terremotos parecen no dar tregua en el mundo entero: Venezuela, Colombia, Indonesia... y ahora, aunque en menor medida, Granada. La provincia ha contabilizado 348 temblores desde el 14 de agosto hasta la mañana del lunes 17, según confirma el Instituto Geográfico Nacional (ING). Además, un nuevo seísmo de 4,8 ha vuelto a sacudir la zona con cuatro réplicas hasta el momento. Pero ¿por qué hay tanta actividad sísmica en la provincia?
Los sismólogos recuerdan que la cuenca de Granada es una de las regiones más "temblorosas" de toda la península ibérica y es también en la que han ocurrido los terremotos más fuertes a lo largo de la historia. Desde la Red Sísmica Nacional definen la zona como "con mucha peligrosidad" porque tiene "muchas fallas capaces de generar terremoto". La explicación detrás del fenómeno estaría en su ubicación en la cordillera Bética (el sistema montañoso más joven del país) y la convergencia entre la placa africana y la euroasiática.
Pero no para ahí; Granada se encuentra en el ascenso a la Sierra Nevada, la montaña más alta de la Península Ibérica (recordemos Mulhacén, que mide 3.842 metros). Los científicos han encontrado en Sierra Nevada restos de sedimentos marinos que se depositaron allí hace unos 8 millones de años, cuando esa zona estaba mucho más cerca del nivel del mar. Algunos de esos restos están hoy a unos 1.830-1.980 metros de altura.
Esto significa que Sierra Nevada ha ido elevándose poco a poco durante millones de años. En los últimos 8 millones de años, algunas zonas del macizo han subido al menos 2.000 metros. Y ese proceso todavía continúa, a una velocidad que puede llegar a 1 milímetro al año. Pero hay algo importante: las montañas no crecen de manera continua; el terreno acumula tensión durante mucho tiempo y, de repente, se libera mediante seísmos o terremotos.
Terremotos silenciosos
En España se producen miles de millones de terremotos al año, pero son pocos los que se dejan sentir. El expresidente del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos (ICOG), Manuel Regueiro, señaló en el pasado para 20minutos que "el 90 por ciento de los terremotos no los siente la gente". Se trata de una actividad natural y, según recogía el experto, es bueno que se produzcan pequeños seísmos para evitar que se acumule la "energía y desemboque en un terremoto mayor".
Aun así, cabe recordar que los terremotos no pueden predecirse, al menos no con precisión. La geología permite identificar las zonas con mayor peligrosidad y estudiar las fallas capaces de generar movimientos, como sucede en Granada y otras zonas de la cordillera bética como Málaga, Almería, Huelva, Cádiz, Murcia y Alicante.
El historial de terremotos en Granada
El terremoto más antiguo del que se tiene constancia en el IGN ocurrió en 1431 al sur de Granada y produjo grandes daños en la Alhambra, y el más devastador tuvo lugar en 1884 con 839 víctimas mortales. No obstante, los expertos añaden que los terremotos más fuertes registrados desde el inicio de la sismología instrumental, en 1857, han tenido su origen en zonas profundas. Entre ellos destacan el terremoto de Granada de 1954, de magnitud 7,8, y el registrado en 2010, de magnitud 6,3.

Los recientes terremotos en Granada reabren el debate entre expertos sobre la seguridad del parque edificado en España. Mientras unos tildan la normativa de 2002 de obsoleta e insegura, otros defienden su eficacia y tranquilidad.
El descubrimiento de restos óseos en el Canal de Penghu, Taiwán, identifica a los denisovanos como homínidos de gran tamaño, con estaturas de hasta 190 cm. El análisis paleoproteómico confirma su linaje y sugiere adaptaciones físicas para la caza.

El año 2026 registra 12 terremotos de magnitud igual o superior a 7 a nivel mundial. Expertos como Amadeo Benavent y José Benito Bravo descartan anomalías climáticas o geológicas, atribuyendo la frecuencia a la dinámica natural de las placas tectónicas.

El año 2026 acumula ya 12 terremotos de magnitud 7 o superior en distintas regiones del mundo, rozando la media anual de 16 registrada por el Servicio Geológico de Estados Unidos, según expertos que descartan anomalías globales.

Expertos del Instituto Andaluz de Geofísica y del Colegio Oficial de Geólogos explican que el terremoto de magnitud 5 en Alhendín (Granada) forma parte de una serie sísmica cuyas réplicas irán decreciendo en intensidad.

La Vega de Granada es una zona de gran actividad sísmica en la Península Ibérica debido a la colisión de las placas Africana y Euroasiática, un proceso tectónico que eleva Sierra Nevada y provoca frecuentes terremotos.