Guerra híbrida de Rusia en Europa: sabotajes, drones y ciberataques en aumento
El Gobierno alemán responsabiliza a Rusia de la entrada de drones en Leipzig, en un contexto de incremento de incidentes híbridos en Europa desde 2022.
Quick Look
- El Gobierno alemán responsabiliza a Rusia por la incursión de drones en el aeropuerto de Leipzig.
- Los incidentes de guerra híbrida rusa, que incluyen sabotajes y ciberataques, han aumentado en Europa desde la invasión de Ucrania.
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Why It Matters
Desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, se han registrado numerosos incidentes de sabotaje y guerra híbrida en Europa.
El pasado lunes, el Gobierno alemán responsabilizó a Rusia de la entrada de tres drones en el aeropuerto de Leipzig, ocurrida a comienzos de agosto. Es uno de los últimos casos con los que el Kremlin estaría intentando desestabilizar a los países europeos que apoyan a Ucrania: desde el comienzo de la invasión, en febrero de 2022, el Proyecto de Datos de Ubicación y Eventos de Conflicto Armado (ACLED) ha registrado al menos 150 entre sabotajes, ciberataques o ataques con drones.
En muchos casos, los expertos hablan de «guerra híbrida»: una estrategia que combina la intimidación militar con sabotajes, ciberataques, desinformación y presión económica para debilitar al adversario sin necesidad de un enfrentamiento abierto. Estas acciones no buscan causar bajas civiles, sino erosionar el entorno europeo que sostiene a Ucrania. Sus objetivos son infraestructuras críticas —como instalaciones de agua, centrales eléctricas, cables submarinos y redes de telecomunicaciones—, al igual que las cadenas logísticas que trasladan armas y suministros al frente.
Según ACLED, en septiembre de 2025 se registró el mayor número de acciones desde el comienzo de la guerra (23) y, tras una bajada sostenida, hasta agosto de 2026 los incidentes llevados a cabo presuntamente por Rusia mantienen una media superior a la del resto de años.
Muchos de los incidentes están todavía bajo investigación: la atribución de una explosión o de la caída de un dron directamente a Rusia es complicada y, por ello, existen discrepancias sobre la actividad rusa real entre las organizaciones dedicadas a monitorizar esta guerra híbrida. Incluso una organización con experiencia en analizar estos episodios, como ACLED, trata de no afirmar que una acción de este tipo tenga relación con Rusia hasta que no reúne suficientes indicios.
A pesar de ello, la mayoría de las bases de datos públicas muestran un aumento en el uso de la guerra híbrida como complemento de las acciones en el frente. La presión rusa sobre Europa se ha vuelto más visible y física: al comienzo de la invasión predominaban el espionaje, la influencia y las operaciones encubiertas, que representaban la mitad de los registros en 2022. En 2025, casi el 50% correspondía a ataques o impactos físicos y, en 2026, lo hacen las incursiones o vulneraciones territoriales. La estrategia se ha desplazado hacia el espacio aéreo, las fronteras y las infraestructuras europeas, aunque no todos estos episodios pueden considerarse ataques deliberados contra el territorio europeo.
Los países más afectados por este tipo de acciones son Polonia y Rumania. En su conjunto, concentran alrededor del 62% de los casos registrados por ACLED desde el comienzo de la guerra. La concentración responde a su posición geográfica.
Polonia es el principal afectado. Este país está haciendo de corredor de la ayuda militar a Ucrania y ha sufrido al menos 40 incidentes cuya influencia rusa ha sido documentada (y otros 8 sospechosos). Tan solo hace una semana, el 31 de agosto, un incendio arrasó la nave de WB Electronics, el principal fabricante privado de drones polaco y proveedor clave de Ucrania: el primer ministro, Donald Tusk, apuntó a un sabotaje y culpó de ello al Kremlin.
No es el primer intento de sabotaje que sufre el país. Ya hace dos años, el 11 de mayo de 2024, Daniil B., un ucraniano de 20 años, recibió instrucciones por Telegram para colocar explosivos en el centro comercial Marywilska 44, al norte de Varsovia. Ardieron casi 80.000 metros cuadrados. Tres días antes, la misma célula había empleado un método similar en un Ikea de Vilna.
Un papel relevante, aunque casi invisible, lo juegan también los ciberataques, el 12% de todos los casos registrados por ACLED. Uno de ellos se produjo a finales de 2025, cuando el grupo Sandworm, vinculado a la inteligencia militar rusa (GRU), penetró en el sistema de una planta energética polaca mediante una tarjeta SIM conectada a una red privada.
Aviones, drones y cables
El conflicto entre Rusia y Ucrania ha permitido probar y perfeccionar el uso de drones para atacar objetivos. Estos dispositivos no solo son usados en el frente, sino que son una herramienta barata y eficaz para penetrar en el espacio aéreo de otros países sin comprometer la integridad de las tropas propias.
Según los datos del think tank ucraniano SahaSec, los incidentes aéreos atribuidos a Rusia en países europeos han aumentado de forma sostenida. En los primeros ocho meses de 2026 ya suman 65, una cifra muy superior a la de cualquier año anterior.
Desde el comienzo de la guerra, la media mensual era inferior a tres episodios de este tipo. Pero en septiembre de 2025, la incursión de más de una decena de drones rusos que penetraron en el espacio aéreo polaco provocó un aumento. Las Fuerzas Armadas polacas y aviones de países aliados los interceptaron, y solo unos pocos lograron impactar, dejando únicamente daños materiales.
En los meses posteriores, la frecuencia de estos episodios descendió, pero desde abril de 2026 la tendencia volvió al alza, impulsada principalmente por el aumento de los vuelos e intercepciones de aviones militares rusos en el Báltico y por las incursiones de drones en Rumania. Entre el 24 y el 27 de julio, el país registró cuatro incursiones consecutivas: tres drones fueron derribados y un cuarto atravesó el espacio aéreo sin ser interceptado.
El mar Báltico es otra zona de vulnerabilidad para los países próximos. Según Windward, entre febrero de 2024 y febrero de 2025 navegaron por sus aguas 2.313 buques vinculados a Rusia, aunque solo el 19% llevaba bandera rusa. Estos barcos se utilizan para sabotear gasoductos o cables submarinos, o como lanzaderas de drones.
Uno de los casos más sonados se produjo cuando Finlandia interceptó el buque Fitburg, procedente de San Petersburgo, después de que presuntamente dañara dos cables de telecomunicaciones entre Finlandia y Estonia. La policía detuvo inicialmente a dos tripulantes y encontró acero ruso sancionado en la bodega.
Desinformación
Las operaciones híbridas no siempre dejan daños físicos. También buscan desestabilizar los países mediante la influencia en la opinión pública y el debilitamiento de la confianza en las instituciones. En 2025, el Servicio Europeo de Acción Exterior detectó 540 incidentes de manipulación informativa extranjera. El 29% fue atribuido a Rusia, mientras que el 65% quedó sin autoría aparente, aunque presentaba conexiones con el Kremlin y China. Estos incidentes movilizaron miles de canales y contenidos, lo que permite replicar y amplificar los mensajes en multitud de plataformas.
Ucrania fue el principal objetivo de estas campañas rusas. 177 cuentas o canales atribuidos a Rusia tenían a Ucrania entre sus países objetivo, según las investigaciones del proyecto EUvsDESINFO. Estos datos no representan ataques, sino el número de activos rusos dedicados a cada país. Una misma cuenta puede dirigirse a varios países y adaptar sus mensajes en función del receptor y del contexto.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Mantenimiento o incremento de las medidas de seguridad en aeropuertos e infraestructuras críticas europeas
Likely · Within months
Open Questions
- ¿Qué medidas adoptará la OTAN ante el incremento de incursiones de drones?
- ¿Cómo se reforzarán las infraestructuras submarinas en el Báltico?





