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España depende de Marruecos para la expulsión de migrantes en Ceuta, lo que limita la capacidad del Gobierno para criticar públicamente a Rabat. La entrada masiva de más de 70.000 personas en julio expuso fallos en la coordinación de los servicios de inteligencia.
Un informe de la Policía Nacional puso ayer en entredicho el relato oficial del Gobierno sobre la participación de Marruecos en la invasión sufrida en Ceuta a finales de julio. “No hay ninguna información de las fuerzas de seguridad del Estado, del CNI, ni de ningún centro de inteligencia que alumbre alguna duda sobre la participación, de una u otra forma, de las autoridades marroquíes”, afirmó el presidente en los micrófonos de la cadena Ser el pasado lunes de forma quizás demasiado tajante.
El informe policial que se dio a conocer ayer –oportunamente 24 horas antes de la intervención de Pedro Sánchez hoy en el Congreso de los Diputados– revela que hubo una “total permisividad” de los gendarmes marroquíes, que no realizaron “ninguna tentativa seria de tratar de reducir, dispersar o alejar” a los migrantes que iban llegando a la frontera. Al conocer la existencia de este documento, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, hizo pública una carta dirigida a su propio director general de la Policía en la que le pedía que aclarase con más precisión la vinculación del Gobierno de Marruecos con el asalto, al tiempo que lamentaba no haber tenido conocimiento previo de este informe.
Las imágenes que aporta el dossier –mayoritariamente vídeos que corrían por las redes sociales durante los días del asalto– corroboran la pasividad de algunos agentes. El único argumento al que se agarraba ayer el Gobierno es que el informe no podía atribuir directamente la organización del asalto a las autoridades marroquíes. Pero el golpe de efecto del informe policial ya estaba dado. Y se sumaba a los errores de descoordinación de los diferentes servicios de inteligencia, que no supieron detectar el asalto de más de 70.000 personas en la frontera.
Como escribíamos ayer, la dependencia que hoy tiene España de Marruecos para poder expulsar a parte de los migrantes que siguen en Ceuta y evitar que entren más obliga al Gobierno a ser muy prudente en sus críticas a Rabat. Pero esto se traduce en un desgaste de la credibilidad del discurso del Ejecutivo. Sánchez tiene hoy la oportunidad de exponer la cruda realidad o seguir con eufemismos para no ofender al vecino marroquí.
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Pedro Sánchez abordará la cuestión marroquí en su intervención en el Congreso con mayor cautela tras la publicación del informe policial.
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El gobierno de Pedro Sánchez responde a las críticas por la situación en Ceuta, acusando a una conspiración interna y externa, mientras un informe policial vincula a Marruecos en la invasión.
Miles de ceutíes han manifestado en las calles de Ceuta para exigir soluciones efectivas a la crisis migratoria que se enquista un mes después del cruce masivo que fracturó la frontera, denunciando la falta de respuesta del Gobierno central y reclamando la expulsión de todos los inmigrantes presentes en la ciudad, mientras señalan a Marruecos como responsable de la avalancha y defienden su permanencia en el territorio pese a las dificultades económicas y sociales derivadas de la situación.

Decenas de miles de personas se congregaron en la plaza de Cibeles de Madrid para mostrar su apoyo a Ceuta y criticar la gestión del presidente Pedro Sánchez, acusándolo de traición y mentiroso, mientras coreaban consignas como 'Ceuta es España' y exigían su expulsión del cargo.

PP y Vox han unido sus concentraciones en Bruselas para exigir la dimisión de Pedro Sánchez y la convocatoria de elecciones anticipadas, acusando al Gobierno de mentir sobre la crisis migratoria en Ceuta y de traicionar a España al supuestamente ceder ante Marruecos, que consideran responsable de una invasión híbrida del territorio español.
Unas 200 personas convocadas por el PP y Vox se han concentrado frente al Parlamento Europeo en Bruselas en solidaridad con Ceuta tras la llegada masiva de migrantes a finales de julio, exigiendo la dimisión de Pedro Sánchez por su gestión de la situación. La protesta contó con la presencia de dirigentes del PPE, AfD y Hermanos de Italia, quienes acusaron a Marruecos de un asalto híbrido y pidieron sanciones europeas contra el país norteafricano.

Protestas en Barcelona contra el racismo y en apoyo a Ceuta se extienden por España, con concentraciones en Madrid, Murcia, Melilla, Tenerife y otras ciudades, marcadas por tensiones y enfrentamientos con la policía.