Miles de ceutíes han manifestado en las calles de Ceuta para exigir soluciones efectivas a la crisis migratoria que se enquista un mes después del cruce masivo que fracturó la frontera, denunciando la falta de respuesta del Gobierno central y reclamando la expulsión de todos los inmigrantes presentes en la ciudad, mientras señalan a Marruecos como responsable de la avalancha y defienden su permanencia en el territorio pese a las dificultades económicas y sociales derivadas de la situación.
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La manifestación se produce un mes después de un cruce masivo de la frontera que fracturó las relaciones entre Ceuta y Marruecos, generando una crisis humanitaria y social que persiste sin soluciones efectivas según los manifestantes.
Miles de ceutíes se han echado a las calles de su ciudad para mostrar su malestar por la falta de soluciones para una crisis que se enquista un mes después del cruce masivo que fracturó la frontera. Los carteles —enmarcados en la bandera de España y la de Ceuta— que esta tarde han portado los vecinos eran como puntos que se perdían entre la marea caballa, pero que si se unían en una línea imaginaria revelaban las razones que les han llevado a protagonizar una manifestación histórica: “Ceuta no pide privilegios, pide respaldo” porque la ciudad “necesita dirección, no bandazos” para “retornos efectivos ya”.
David Vicente era un niño cuando su Ceuta natal vivió su jornada más trascendental. El 12 de mayo de 1986, cuando entre 15.000 y 20.000 personas recorrieron la ciudad para exigir un estatuto de autonomía real. Hoy no atina a concluir si aquella manifestación fue más multitudinaria, pero sí espera que suponga un punto de inflexión en la gestión de la crisis. “Esto debe ser un golpe en la mesa de un pueblo que pide auxilio”, comenta mientras la marcha avanza por las calles del centro. ¿La solución? Como el resto de sus vecinos: la expulsión de todos los inmigrantes que permanecen en la ciudad. “El mejor acto de humanidad es agilizar los retornos”, lee Vicente de la pancarta que alza al aire.
Sana Bouchaouan, que nació en Euskadi pero lleva 27 años en Ceuta, también comparte la misma receta para poner orden en Ceuta, aunque en sus palabras ha calado más el discurso del presidente ceutí Juan Vivas: “Echar a todos los invasores”. La empresaria explica, entre gritos de “una caballa nunca se rinde”, cómo el asalto —y sus secuelas— ha destrozado la economía en la ciudad. Tirando de estimación, calcula que sus bares de copas han vendido un 80% más que el agosto pasado. Si va a los datos más concretos, dice que su cátering servía una boda el próximo sábado: antes del 31 de julio había 130 invitados confirmados; ahora solo irá una treintena. “Tienen miedo a venir”, denuncia.
Ana, Charo y Amparo, de 72, 73 y 68 años, llevan toda su vida en Ceuta. Las tres amigas dicen sentirse “muy enfadadas” por “las mentiras” del Gobierno central, además de por las “promesas” que no se han cumplido, también desde Moncloa. Señalan directamente a Marruecos, el país vecino, como causante de la avalancha. Eso sí, ni se plantean dejar su ciudad, aunque cuentan con segunda residencia en la península, como una buena parte de los ceutíes. Ana, que presume de ser la que más claro habla, dice que no se irá “por su propio pie”. “Y si me echan, antes de irme quemo mi casa”, amenaza.
La manifestación ha marchado bajo el lema 'Ceuta no se vende, Ceuta se defiende'. La marcha ha comenzado en el Patio de Armas de las Murallas Reales y ha recorrido las calles del centro de la ciudad hasta llegar a las puertas del Palacio Autonómico, donde se ha leído un manifiesto. Luego la marcha se ha dirigido a las puertas de la Delegación del Gobierno, donde han vuelto a pedir la dimisión de su titular, que esta mañana ha sido abucheado en un acto institucional en presencia del designado como mando único para la crisis, el ministro Ángel Víctor Torres, y la ministra de Migraciones, Elma Saiz. Ambos miembros del Gobierno se encuentran en un hotel de la ciudad que ha cerrado a cal y canto sus puertas por motivos de seguridad.
AI outlook — possibilities, not facts
El Gobierno central anunciará nuevas medidas para agilizar los retornos de inmigrantes en Ceuta en las próximas semanas.
Likely · Within weeks
Las tensiones entre Ceuta y Marruecos aumentarán si no se alcanza un acuerdo sobre el control fronterizo.
Possible · Within months
El ex primer ministro francés Édouard Balladur sostiene en su libro que las sociedades juzgan los actos más que las intenciones, y que los relatos políticos deben coincidir con los hechos para mantener credibilidad. El autor relaciona esta idea con la gestión de Pedro Sánchez tras la invasión de Ceuta por más de 80.000 personas, cuestionando la versión oficial que excluye a Marruecos como actor clave y señalando una crisis de información y confianza en el Gobierno español.

Carlos Alsina, invitado en La Mesa de Antena 3, acusó al Gobierno de polarizar España al conceder entrevistas presidenciales únicamente a ciertos medios y excluir a otros, afirmando que esta práctica dirige el mensaje solo a una parte de la ciudadanía desde 2023.

Entre 50.000 y 150.000 personas se han concentrado en la plaza de Cibeles de Madrid para mostrar su solidaridad con Ceuta, que atraviesa una crisis migratoria desde julio, y criticar la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez, acusándolo de actuar tarde y de vender España a Marruecos.

El gobierno de Pedro Sánchez responde a las críticas por la situación en Ceuta, acusando a una conspiración interna y externa, mientras un informe policial vincula a Marruecos en la invasión.
Un informe de la Policía Nacional revela que las autoridades marroquíes mostraron total permisividad durante la entrada masiva de migrantes en Ceuta a finales de julio, contradiciendo las afirmaciones del Gobierno español que negaba cualquier participación marroquí. El documento, difundido 24 horas antes del discurso de Pedro Sánchez en el Congreso, muestra que los gendarmes marroquíes no intentaron detener ni dispersar a los migrantes, mientras el ministro del Interior pide aclaraciones sobre el vínculo de Rabat con el asalto.

Decenas de miles de personas se congregaron en la plaza de Cibeles de Madrid para mostrar su apoyo a Ceuta y criticar la gestión del presidente Pedro Sánchez, acusándolo de traición y mentiroso, mientras coreaban consignas como 'Ceuta es España' y exigían su expulsión del cargo.