
Carlos Alsina, invitado en La Mesa de Antena 3, acusó al Gobierno de polarizar España al conceder entrevistas presidenciales únicamente a ciertos medios y excluir a otros, afirmando que esta práctica dirige el mensaje solo a una parte de la ciudadanía desde 2023.
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Carlos Alsina participó como invitado en el programa La Mesa de Antena 3, presentado por Cristina Pardo, para analizar la estrategia de comunicación del Gobierno español.
Carlos Alsina acudió como invitado a La Mesa, el nuevo programa de Cristina Pardo en Antena 3. El director de Más de uno aprovechó su intervención para analizar la gestión de la comunicación institucional del Gobierno, centrando buena parte de su argumento en el reparto de entrevistas presidenciales entre las distintas cadenas.
"¿Cómo se contribuye a polarizar un país? Escogiendo siempre los determinados medios para las entrevistas que hace un presidente de gobierno y dejando fuera siempre a determinados medios", explicó Alsina al abordar el reparto de entrevistas presidenciales entre las distintas cadenas de radio y televisión.
"Esa idea que estás transmitiendo es la idea de que hay dos públicos y a mí solo me interesa uno", sentenció el periodista al interpretar el mensaje que ese criterio de selección lanza al conjunto de la ciudadanía española.
"Creo que es lo que viene haciendo el Presidente desde el año 2023. Desde su discurso de investidura, que es dirigirse únicamente a la parte del país que cree que está con él y la otra la tiene perfectamente abandonada", añadió Alsina sobre el rumbo de toda la legislatura.
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El debate sobre la imparcialidad en la concesión de entrevistas presidenciales continuará en los medios y en el ámbito político.
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Cientos de miles de personas se han concentrado en Madrid y otras ciudades españolas para mostrar su apoyo a Ceuta tras la entrada masiva e irregular de migrantes por su frontera, exigir la defensa de la integridad territorial y pedir la dimisión del presidente Pedro Sánchez, mientras líderes del PP, Vox y alcaldes de todo el país participan en las protestas.
El ex primer ministro francés Édouard Balladur sostiene en su libro que las sociedades juzgan los actos más que las intenciones, y que los relatos políticos deben coincidir con los hechos para mantener credibilidad. El autor relaciona esta idea con la gestión de Pedro Sánchez tras la invasión de Ceuta por más de 80.000 personas, cuestionando la versión oficial que excluye a Marruecos como actor clave y señalando una crisis de información y confianza en el Gobierno español.

Entre 50.000 y 150.000 personas se han concentrado en la plaza de Cibeles de Madrid para mostrar su solidaridad con Ceuta, que atraviesa una crisis migratoria desde julio, y criticar la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez, acusándolo de actuar tarde y de vender España a Marruecos.

El gobierno de Pedro Sánchez responde a las críticas por la situación en Ceuta, acusando a una conspiración interna y externa, mientras un informe policial vincula a Marruecos en la invasión.
Miles de ceutíes han manifestado en las calles de Ceuta para exigir soluciones efectivas a la crisis migratoria que se enquista un mes después del cruce masivo que fracturó la frontera, denunciando la falta de respuesta del Gobierno central y reclamando la expulsión de todos los inmigrantes presentes en la ciudad, mientras señalan a Marruecos como responsable de la avalancha y defienden su permanencia en el territorio pese a las dificultades económicas y sociales derivadas de la situación.
Un informe de la Policía Nacional revela que las autoridades marroquíes mostraron total permisividad durante la entrada masiva de migrantes en Ceuta a finales de julio, contradiciendo las afirmaciones del Gobierno español que negaba cualquier participación marroquí. El documento, difundido 24 horas antes del discurso de Pedro Sánchez en el Congreso, muestra que los gendarmes marroquíes no intentaron detener ni dispersar a los migrantes, mientras el ministro del Interior pide aclaraciones sobre el vínculo de Rabat con el asalto.