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El Gobierno intentó aprobar dos decretos de vivienda: uno amplio que incluía múltiples medidas y otro específico sobre la renovación automática de alquileres. Tras meses de negociaciones con partidos de la investidura como Podemos, PNV y Coalición Canaria, se esperaba su aprobación, pero Junts ha retirado su apoyo en el último momento.
El camino se iba desbrozando. Primero Podemos deshojó la margarita con el 'sí' al Gobierno después de que el Sindicato de Inquilinas pidiera el apoyo a los decretos de Vivienda. Después el PNV sembró un apoyo «crítico» al texto más amplio, el más extenso, y un 'no' al de la renovación automática del alquiler, que nunca tuvo expectativas de arraigar. Una misma maceta en la que se plantó Coalición Canaria. La siembra estaba pendiente de Junts, toda la presión y focos para los independentistas catalanes, que no pareció hacer mella. En una reunión nocturna de la dirección de los independentistas catalanes decidieron pedir al Gobierno que retire el decreto y apruebe una nuevo que recoja sus exigencias. Si no lo hacen, no darán su voto favorable, votarán no, según concretaron fuentes de la cúpula del partido a este diario. El Ejecutivo no contempla ese escenario.
Más que fríos, el Gobierno y los socialistas se quedaron helados. Su previsión era poder sacar adelante el documento más amplio y extenso, el que reunía todas las medidas, y llevarse el revés en el texto que sólo contempla la renovación automática de los alquileres. Los contactos en estos meses con los grupos y los últimos movimientos para sondear hacían que todos los ministros, incluso el propio Pedro Sánchez, se mostraran «optimistas». En los trabajos para elaborar los textos, desde el Ministerio de Vivienda se había tratado de meter, en mayor o menor grado, demandas hechas por todos los partidos. Que los grupos se vieran representados aunque consideran insuficientes las medidas. «Hay gran predisposición de todo el mundo»; «No hay ningún argumento real para votar en contra», decían miembros del Ejecutivo.
Junts encontró argumentos. Y, de nuevo, propinó un durísimo revés al Ejecutivo, dejando a Sánchez en la UCI, porque se constata que La Moncloa no logra armar una mayoría parlamentaria y convierte en una utopía aún mayor el deseo de unos Presupuestos. Legislatura en coma a solo unos meses de las elecciones, con respiración asistida hasta que Sánchez decida desconectar la máquina convocando elecciones. «Es terrible», señalaban a última hora del lunes fuentes gubernamentales.
«Es un fracaso», añadían fuentes socialistas. «Tendrán que dar explicaciones», ahondaban en el Ejecutivo. «Un punto de inflexión», resumía un destacado socialista. «El Gobierno ha hecho su parte», «ha cumplido», repetían en las últimas horas, con cierta mosca detrás de la oreja, miembros del Gobierno, señalando que ya no estaba en sus manos poder hacer más, tras intentar reflejar las peticiones de sus socios. «Este viernes cada grupo parlamentario tendrá que decidir de qué lado está. Nosotros ya lo hemos hecho. Estamos del lado de la gente», es el mensaje en forma de presión que lanzó Sánchez este jueves, pero también con cierta carga de descargo de responsabilidades.
Los secesionistas catalanes aducen que los decretos actuales «provocarán el efecto contrario que pretenden» al «reducir la oferta de viviendas de alquiler, incrementar los precios y dificultar aún más el acceso a la vivienda de personas con menos capacidad económica».
Además, recriminan que el redactado actual «no frena a los fondos buitre», que «podrán continuar adquiriendo viviendas y promoviendo desahucios de inquilinos vulnerables», que «no se resuelve adecuadamente la protección de inquilinos vulnerables porque no se garantiza el pago por parte de la Administración» y que «determinadas medidas suponen la expropiación por decreto del ahorro de tres generaciones de familias», al abrir la puerta a que los inquilinos puedan comprar la vivienda antes de que pase a manos de los herederos.
Con el resto del bloque de investidura dando el sí en cascada a un texto con el que no comulgan al 100%, Junts rompe la baraja y se desmarca, a última hora, y pide que el Consejo de Ministros elabore una nueva propuesta. El Gobierno ve el órdago y lo sube: no retirará ninguno de los textos. « Se ha trabajado durante meses en ellos para acomodar la visión de los distintos grupos parlamentarios y construir un consenso que esté a la altura de las demandas y las necesidades de la ciudadanía», responden desde el Ejecutivo.
Coalición Canaria, que terminó mostrando su voto favorable, sí logró arrancar el compromiso del Ejecutivo, según explicaron, de tramitar la propuesta como proyecto de ley y no decreto, lo que permite a los partidos plantear propuestas de cambio.
Sánchez planteó una operación vivienda exprés para aprovechar el efecto Maricarmen, la presión de la calle y evitar que hubiera situaciones que posibilitaran cambios de opinión de los partidos. Contaba con 30 días para convalidar los decretos y pidió hacerlo en 72 horas. Pero el revés será también exprés.
AI outlook — possibilities, not facts
El Gobierno convocará elecciones generales en los próximos meses si no logra aprobar los decretos de vivienda u otras medidas clave
Possible · Within months
Junts mantendrá su voto en contra de los decretos actuales y exigirá una nueva propuesta que incluya sus demandas
Very likely · Within days

The PP will vote against the two housing decrees approved this week by the Council of Ministers, calling them 'botched' that generate legal uncertainty. The party proposes to build three million homes by 2040, including affordable social housing, and warns of a possible increase in lawsuits, squatting and a reduction in rental supply due to the contradiction between the decrees.

King Felipe and Queen Letizia will visit Ceuta and Melilla on October 13 and 14, marking the first visit by a Spanish head of state in 20 years to the autonomous cities. The trip occurs after years of tension between the Royal Family and the Government due to the Executive's refusal to authorize the visit, despite the wish expressed by Felipe VI since his proclamation in 2014. The visit is framed in a context of concern for security after the attempted mass entry of migrants through Tarajal in July, and seeks to reinforce the symbol of national unity. President Pedro Sánchez will not accompany the Kings, according to Moncloa sources, due to his habit of not attending the King's national trips, although there is speculation about a personal decision to avoid public scrutiny.

The Board of the Education Commission, dominated by PSOE and Sumar, admitted for processing an amendment that extends nationality to descendants of Spaniards who emigrated between 1936 and 1955 for any reason, contradicting legal reports and rulings of the Constitutional Court that consider such intrusive amendments inadmissible since 2011.

Guilherme, a 36-year-old waiter from São Paulo who voted for Lula in 2022, now harshly criticizes him and praises Javier Milei for the lower cost of a motorcycle in Argentina. He expresses his disenchantment with Lula's government, mentions his support for Renán Santos as an alternative and reflects a general climate of skepticism and electoral disinterest among citizens who vote more against than for, in the midst of economic and security crises.

The extraordinary plenary session of Congress seeks to validate two decree laws on housing after the eviction of Maricarmen Abascal, an 87-year-old woman, which has generated social outrage. A 40dB survey. shows that access to housing is the second concern of Spaniards, only behind inflation. The eviction has catalyzed a consensus between parties that was previously impossible, but the rejection of Junts could wreck the initiative and return the situation to the starting point.

Junts has decided to overturn the Government's two housing decrees if Pedro Sánchez does not withdraw them before the vote scheduled for this Friday in Congress, after an extraordinary meeting of its executive. The independence party demands to withdraw the decrees and approve new regulations in a Council of Ministers to obtain their affirmative vote, while the Government refuses to withdraw them and accuses Junts of allying with the right on the housing issue.