La crisis energética europea: el impacto del acuerdo de Turnberry y el bloqueo en Ormuz
Bruselas enfrenta su invierno más crítico ante la escasez de reservas, la competencia asiática por el GNL y un pacto comercial con EE. UU. que pierde eficacia por el alza de precios.
Quick Look
Europa afronta un invierno crítico con reservas de gas en mínimos históricos (63,3%) tras el bloqueo en el estrecho de Ormuz y el alza de precios que erosiona el acuerdo comercial firmado en Turnberry con EE. UU. en 2025.
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Why It Matters
La UE firmó un acuerdo comercial con EE. UU. en 2025 para evitar una guerra comercial, comprometiéndose a comprar energía estadounidense. Este pacto se ve afectado por el bloqueo en el estrecho de Ormuz y el veto al gas ruso.
Domingo, 27 de julio de 2025. En los campos de golf del exclusivo complejo de Turnberry (Escocia), Bruselas oficializa su capitulación comercial ante Donald Trump. Para evitar una guerra comercial a gran escala, la Comisión Europea firma un acuerdo desigual que, entre otros compromisos, incluye gastar en tres años 750.000 millones de dólares en energía estadounidense. El gas natural de referencia en Europa (TTF) cotizaba entonces por debajo de los 33 euros/MWh, por las aguas del estrecho de Ormuz seguía fluyendo la cuarta parte del crudo y del gas natural licuado (GNL) mundial y Bruselas aún no había decretado el veto total al gas ruso.
Trece meses después, el precio del TTF se ha duplicado, la gran arteria marítima de Oriente Medio ha quedado bloqueada y las reservas de gas de los Veintisiete han caído a mínimos históricos. Con un ojo en los mercados y otro en el termómetro, Bruselas afronta su invierno más crítico en más de una década con Asia disputándole cada metanero y un pacto con Washington que ya no le garantiza un invierno sin sobresaltos.
El fantasma de la escasez es ya la principal apuesta de muchos analistas. A 24 de agosto, los alamacenamientos de la UE se situaban al 63,3% de su capacidad. Se trata del peor nivel registrado en esa fecha en los últimos 15 años, cuando arrancan los registros. Incluso, por debajo del verano de 2021, cuando la rusa Gazprom redujo significativamente sus inyecciones de gas a Europa como preámbulo de la invasión de Ucrania.
Primero en el arranque de año, bajo las proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) que anticipaban abundacia en el mercado mundial de gas. Y después, bajo la premisa de una guerra corta en Oriente Medio. Europa ha ido demorando este año la campaña de llenado con la esperanza de comprar el gas más barato. Pero los precios no dan tregua y el caos en Ormuz ha borrado más de 80 millones de toneladas anuales de GNL, el 20% del suministro global. En el caso de la UE, a ese shock se suma la decisión de prohibir por completo las compras de gas ruso desde enero. El Viejo Continente nunca antes había tenido tan pocas opciones para llenar sus tanques.
Los analistas de Wood Mackenzie, una de las principales firmas de análisis energético del mundo, lo tienen claro. Hasta en el mejor de los escenarios, Europa lo tiene difícil para llegar al 1 de noviembre con sus reservas por encima del 75%, frente a un promedio del 90% en el último lustro. Según las estimaciones de la consultora, si Ormuz permanece cerrado más allá de septiembre, los 27 llegarán a esa fecha crítica con sus almaces por debajo del 70%. «Los bajos niveles de inventarios europeos, la fuerte demanda asiática y el limitado crecimiento de la oferta de GNL prácticamente garantizan precios elevados este invierno y hasta 2027», señala Massimo Di Odoardo, vicepresidente de investigación de gas y GNL.
La 'trampa' de Turnberry
Bruselas diseñó toda su estrategia para desengancharse del gas ruso sobre una premisa: un torrente de GNL global. Pero la guerra en Oriente Próximo la hizo saltar por los aires, solo unos meses después de haber firmado, en el lujoso complejo escocés de golf de la familia Trump, el acuerdo comercial con Washington.
El problema es que aquel compromiso se formuló en millones de dólares y no en volúmenes físicos de combustible. Esto significa que cuanto más sube el precio del gas en el mercado, esos 750.000 millones de dólares de gasto comprometido se consumen antes y se traducen en menos toneladas de combustible en los almacenes europeos.
A finales de julio de 2025, el TTF cotizaba por debajo de los 33 euros/MWh. Esta semana ha llegado a superar los 68 euros, más del doble. Y la curva de futuros no es muy halagüeña: el gas europeo con entrega en el último trimestre del año permanece estancada por encima de los 66 €/MWh.
«Cuando los precios suben, Europa puede acercarse técnicamente a los 750.000 millones de dólares mientras, en realidad, asegura menos energía de la que se podría dar por hecho. Esto cobra todavía más relevancia ahora que los almacenamientos siguen bajos y Europa compite por el GNL en un mercado más ajustado. No diría que el pacto de Turnberry haya provocado por sí mismo las tensiones actuales, pero sí plantea una cuestión de fondo: hasta qué punto un compromiso de compra de enorme valor económico se traduce realmente en seguridad energética», apunta Dlzar Al Kez, investigador de la Universidad de Manchester.
El eurodiputado Nicolás González Casares matiza que el acuerdo con EEUU no puede entenderse como un compromiso vinculante, porque son las empresas y no la Comisión Europea las que compran y negocian con los suministradores. «El error del acuerdo fue político y estratégico, porque Europa transmitió una voluntad de dependencia que tendría que haber evitado. Una vez que reduces el gas ruso y tienes incertidumbres en el Golfo, Europa está en una posición bastante vulnerable que favorece al GNL estadounidense, que es el que está disponible. Esto demuestra una vez más el riesgo de sustituir una dependencia energética por otra», apunta.
El caso español
Las reservas de gas de España se encuentran casi diez puntos por encima de la media europea, al 73,45% de llenado a 24 de agosto. Si bien desde la crisis energética de Ucrania, el promedio había sido de 92% a estas alturas del año.
Aunque nuestro país se ancamina al otoño con cierta ventaja, tampoco puede relajarse. Una fuente técnica familiarizada con la infraestructura gasista nacional advierte de que el principal riesgo para España no es tanto la cantidad de combustible en sus reservas, sino su capacidad para extraerlo, pues los almacenamientos subterráneos españoles presentan limitaciones técnicas severas a la hora de sacar el gas a la velocidad que exige, por ejemplo, una ola de frío invernal.
What to Watch
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Precios elevados del gas durante el invierno y hasta 2027.
Likely · Within years
Open Questions
- ¿Logrará Europa mantener sus reservas por encima del 75%?
- ¿Cómo afectará la competencia asiática a los precios del GNL en invierno?





