
Los bancos utilizan IA generativa para reducir costes y aumentar ingresos, pero el uso de agentes inteligentes por parte de los clientes podría volatilizar los depósitos y estrechar los márgenes de crédito, poniendo en duda cuánto de los beneficios de la IA podrán retener las entidades financieras a largo plazo.
AI-generated summary
Los bancos han comenzado a implementar IA generativa para reducir costes operativos y aumentar ingresos, con ejemplos como Bank of America reportando 800 millones de dólares anuales en beneficios netos y Société Générale identificando hasta 600 millones de euros en ahorros.
La inteligencia artificial ofrece, sin duda, un enorme potencial a los bancos. Entidades que van desde Bank of America hasta Société Générale ya utilizan grandes modelos de lenguaje para recortar costes y aumentar la productividad. Pero la IA también podría ayudar a los clientes. Si titulares de cuentas y prestatarios emplean “agentes” inteligentes para buscar automáticamente las mejores ofertas, los depósitos podrían volverse más volátiles y los márgenes del crédito estrecharse. Así que la verdadera pregunta es qué parte de los beneficios de la IA podrán retener los bancos con el paso del tiempo.
Chatbots como Claude y ChatGPT ya pueden acortar las llamadas de atención al cliente, reducir las consultas a los servicios de asistencia informática y rebajar drásticamente los costes de desarrollo de software. Cada vez más, la IA hará más eficientes otras tareas de las áreas internas que son importantes y costosas. Por ejemplo, los controles contra el blanqueo de capitales y el fraude, pero también tareas no regulatorias como el análisis crediticio. Probablemente, la IA podría analizar, agrupar y titulizar préstamos con mayor rapidez.
Los beneficios financieros de todo esto empiezan a aflorar. El CEO de Bank of America, Brian Moynihan, ha presumido de unos 800 millones de dólares anuales entre recortes de costes y aumentos de ingresos gracias al uso de IA generativa, frente a un desembolso inicial único de solo 400 millones. Eso apunta a un impresionante retorno de la inversión. En Europa, mientras, los bancos empiezan a incorporar la IA a sus objetivos financieros. Société Générale ha identificado recientemente hasta 600 millones de euros de ahorro gracias a la IA, casi un tercio de todos los recortes de costes previstos dentro de una nueva estrategia. Commerzbank ha dicho que espera unos beneficios anuales de 500 millones gracias a la IA a partir de 2030.
Las ganancias no aparecerán de la noche a la mañana. Los bancos tienen que consolidar una miríada de sistemas informáticos y trasladar datos desde servidores locales a la nube. Aun así, hay razones para pensar que el ahorro a largo plazo podría superar las primeras estimaciones actuales. Un ejecutivo de un banco europeo, por ejemplo, dijo a Breakingviews que espera que la IA permita reducir la plantilla un 20% al cabo de cinco años. Aplicando la regla general de que los gastos de personal suponen el 60% del total, eso por sí solo implicaría una reducción de al menos el 12% de los gastos del grupo.
Los analistas de UBS, por su parte, han hecho números con los bancos nórdicos, considerados entre los más avanzados en lo digital. Estimaron una reducción bruta del 15%-18% de los gastos actuales en efectivo. La única pega, dicen, es que casi la mitad del ahorro podría quedar absorbido por el gasto adicional necesario en proveedores tecnológicos y sistemas, lo que dejaría una mejora neta de eficiencia de quizá el 9%.
Quién se queda el ahorro
Pero está por ver si serán los accionistas quienes se beneficien de estas eficiencias. Los bancos que operan en mercados competitivos, como las hipotecas británicas o la gestión de patrimonios de EE UU, estarán presionados para trasladar a los clientes el ahorro generado por la IA mediante comisiones más bajas y préstamos más baratos. Un problema aún mayor es que la IA puede ayudar a clientes particulares y empresas a comparar ofertas con mucha más facilidad.
El principal frente de ataque son los depósitos. Los bancos aún ganan mucho simplemente captando efectivo, a menudo en cuentas corrientes que apenas remuneran, e invirtiéndolo en valores o depositándolo en el banco central. La IA podría cambiarlo. Los clientes podrían pedir a un agente, como Muse, el asistente personal de Meta, que determine cuánta liquidez necesitan realmente y traslade el resto a cuentas de ahorro con alta remuneración, fondos del mercado monetario y productos similares. Sería como si cada persona tuviera su propio tesorero de empresa, encargado de exprimir hasta el último céntimo de la liquidez sobrante y de asegurarse de que los bancos no se quedan con los beneficios del dinero ocioso.
Las cifras asustan. Los bancos cubiertos por la Corporación Federal de Seguro de Depósitos de EE UU pagan de media un 0,1% por las cuentas corrientes y un 0,4% por las de ahorro, frente al entre 3% y 5% que ofrece toda una serie de empresas de tecnología financiera. Así lo indican las cifras recopiladas por el economista jefe de Apollo, Torsten Slok. El riesgo para los bancos es que los agentes de IA provoquen una avalancha de dinero que salga de las entidades tradicionales en busca de mayores rentabilidades. Algo parecido podría ocurrir en Europa. Los 20 mayores bancos cotizados con sede en la región —entre ellos HSBC, UBS e Intesa Sanpaolo— generaron unos 326.000 millones de euros de ingresos netos por intereses en 2025, en torno al 60% de sus ingresos totales.
Las amenazas se multiplican. Muse parece haber provocado inquietud en las cotizaciones de grandes bancos como JP Morgan y Wells Fargo tras su lanzamiento. Y hay muchas fintech más pequeñas preparándose también. Una de ellas es Riff, en Reino Unido, que prevé lanzar próximamente un agente de ahorro. Su fundador, Oliver Butcher, calcula que el dinero depositado en cuentas corrientes británicas podría caer alrededor de un 80% en un escenario en el que agentes de IA optimizaran los ahorros de los clientes después de reservar lo suficiente para cubrir 40 días de gastos.
Los bancos tienen motivos para pensar que evitarán el IA-pocalipsis. Muchos clientes desconfiarán de poner el control en manos de un robot. Y quienes tienen depósitos pequeños probablemente estarán menos dispuestos a buscar activamente una remuneración mayor. Aun así, cuesta imaginar que los bancos vayan a salir indemnes. A medida que se extiendan los agentes de IA, las entidades se verán presionadas a ofrecer sus propias versiones de estos productos para conservar la relación con el cliente. Parece probable que los márgenes de intereses se contraigan, después de haber crecido en Europa un tercio desde el mínimo de 2021, hasta una media del 1,63%. En EE UU, los analistas de Bank of America estiman que algo más del 20% de los depósitos no devengan intereses. Es una proporción muy inferior al máximo de más del 30%, pero todavía superior al nivel anterior a 2008.
Otras líneas de negocio, como la gestión de patrimonios y los seguros, también sufrirán presión. Estos ingresos por comisiones representaron casi un tercio de los ingresos operativos totales de los bancos europeos en el segundo trimestre, según la Autoridad Bancaria Europea. La aparición de herramientas de IA hará mucho más barato y competitivo el asesoramiento financiero en ámbitos como la asignación de carteras y la gestión fiscal. Es posible que los clientes más sofisticados sigan dispuestos a pagar por un servicio a medida, pero bancos que van desde UBS hasta Morgan Stanley y Goldman Sachs competirán por un menguante segmento de negocio con márgenes elevados.
Resulta llamativo que, salvo por algunos titubeos recientes, los accionistas no estén preocupados. Los grandes bancos de EE UU cotizan a 12 veces los beneficios esperados, y los europeos a 10. Ambas cifras superan sus respectivas medias de los últimos 15 años, de 11 y 9 veces. En otras palabras, los inversores no prevén un desplome de los beneficios. Pero tampoco reflejan estas valoraciones una enorme ganancia extraordinaria gracias a la IA. La conclusión es que, si llegan a materializarse los beneficios de los grandes modelos de lenguaje, los bancos podrían tener dificultades para quedárselos.
AI outlook — possibilities, not facts
Los bancos desarrollarán sus propios agentes de IA para retener relaciones con clientes frente a la competencia de fintechs.
Likely · Within years
Los márgenes de interés bancarios se contraerán en EE UU y Europa debido a la mayor movilidad de los depósitos impulsada por agentes de IA.
Possible · Within years

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