
El joven de 32 años, profesor de vocación y teleoperador, falleció en el choque de trenes mientras viajaba a Córdoba para visitar a su familia.
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El accidente ferroviario ocurrió el pasado miércoles cerca de la estación de Urda, involucrando a un tren AVE y un Iryo.
Sus compañeros de trabajo le regañaron por renunciar a un empleo con más sueldo y mejores condiciones. Francisco José Barbero Liébanas, uno de los 69 fallecidos en el accidente ferroviario de Urda, trabajaba desde hacía un año como teleoperador en una entidad financiera, pero su sueño era poder trabajar “de lo suyo”, de profesor de Lengua y Literatura. Por fin le había salido una oportunidad en una academia. “Fran, no seas burro, piensa en ti primero”, le dijo su colega Ángeles Millán. “Preséntate al menos”, le insistió. Barbero, de 32 años, se resistía. Tenía un segundo trabajo: cuidaba a una anciana a cambio de una habitación en Madrid y tenía sus dudas. “No puedo dejar a la señora sola”, contestó. Eso, dice Millán, te da una idea de cómo era de generoso.
Francisco se subió al vagón 7 del AVE que a las 8.53 del pasado miércoles colisionó con un Iryo cerca de la estación de Urda (Toledo). El joven se dirigía a Córdoba, de donde era originario, a pasar el puente con su familia, como hacía otros fines de semana en los que libraba. Su última llamada, cuenta su prima Maite Liébanas, fue a su madre, antes de subirse al tren. “Le dijo que se montaba en el AVE, que pronto estaría con ella y que la quería”, recuerda del relato de su tía. “Esas palabras se le han quedado muy marcadas”. Supieron de la noticia de su fallecimiento el viernes por la mañana, gracias a las pruebas de ADN, pero la mañana de este sábado sus padres, que viajaron a Toledo nada más conocer el accidente, aún esperaban a recibir su cuerpo.
“Era pura dulzura, puro amor, un chico que valía millones, muy familiar, muy cercano, que ayudaba en todo lo que podía sin pedir nunca nada a cambio. Era lo más y se nos ha apagado todo de golpe”, describe entre lágrimas su prima Maite. El joven lucía un característico pelo rubio que contrastaba con su barba corta y negra. Siempre que podía se escapaba al pueblo natal de su madre, Belmez de la Moraleda, en Jaén. La página de Facebook de su ayuntamiento se llenó de mensajes de apoyo al conocerse la trágica noticia. Sus familiares llevaban desde el miércoles peregrinando por todos los hospitales. “Llamé a 16 hospitales seguidos buscándolo como una desesperada y en todos me decían que no constaba en sus bases. Ha sido todo una locura”, cuenta Maite.
En la mesa donde Fran, como le llamaban en su entorno, cumplía su jornada de ocho horas como teleoperador, luce desde la trágica noticia de su muerte un ramo de flores. “Me enfadé con él. Le dije que no me hablara si quería, pero le insistí en que cogiera ese nuevo trabajo, que al menos hiciera la entrevista y que los hijos de la señora a la que cuidaba apechugaran con las consecuencias”. Ese empleo superaba su salario como teleoperador, que no llegaba a los 1.500 euros. Barbero era amante de las series, la informática, la copla, la canción clásica. “Una persona sosegada, siempre con una sonrisa en la boca, le pedías ayuda con algún ordenador y venía. No hay palabras para describir lo buena persona que era”, remarca Millán.
“Solo espero que pongan solución, que esto no vuelva a suceder. Nunca llegas a pensar en lo que se sufre hasta que te pasa. Mi primo tenía un futuro precioso y se lo han arrebatado”, denuncia su prima. Ángeles habló por última vez con Fran la víspera del accidente cuando ambos esperaban un Über, que a veces compartían, a la puerta del trabajo. “El suyo vino primero. Le dije que se olvidara de nosotros estos cinco días, que disfrutara de su gente y que nos veíamos el martes, después del puente”. En su oficina están “destrozados” tras su muerte. “No podemos hablar entre nosotros porque nos rompemos”, relata Ángeles, horas antes de volver, tras unos días de descanso, a la sala que compartían. “Va a ser muy fuerte ver su mesa vacía”.

Four people, two adults and two minors from the same family, died this Sunday after their vehicle left the ZA-P-2314 highway in Malva, Zamora. The car collided with a concrete curb on a straight stretch of road.
Four people, two adults and two minors, died when a car left the ZA-P-2314 highway in Malva, Zamora. The vehicle collided with a concrete curb on a straight stretch. The identity of the victims is unknown.

Four people, two adults and two minors, died this Sunday after their vehicle left the road and collided with a concrete curb on the ZA-P-2314 highway, near the Zamorano municipality of Malva.

Four people, two adults and two minors, died this Sunday after a car left the road at kilometer 16 of the ZA-P-2314 highway in Malva, Zamora. The emergency services confirmed the death after receiving the notification at 1:45 p.m.

The Leonese scientists Tamara González and Marta Shahbazi died in the train accident in Urda, in Toledo, after several days of searching. They were traveling on the AVE to a conference in Huelva.

The mayor of Alcalá de Guadaíra confirms that national police officer Iván Romano Ramos, 42, died in the train accident in Urda, Toledo. With his death, Andalusia reached 16 fatalities in the incident that left 69 dead.