Las raíces del auge de Aliança Catalana y su vínculo con el procés
El crecimiento de la extrema derecha islamófoba en Cataluña era previsible y comparte su base con el espíritu de confrontación del procés.
Quick Look
El vertiginoso ascenso del partido de extrema derecha Aliança Catalana en Cataluña, impulsado por la islamofobia y surgido tras los atentados de 2017 en Ripoll, se presenta como el heredero del espíritu de confrontación del procés.
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Why It Matters
Aliança Catalana es un partido de extrema derecha e islamófobo surgido en Ripoll, liderado por su alcaldesa Sílvia Orriols.
Asombra que asombra el crecimiento vertiginoso que experimenta Aliança Catalana, el partido de extrema derecha, secesionista e islamófobo. (Según el CEO, el CIS catalán, el partido sería el tercero más votado en Cataluña, por delante de Junts; según otros sondeos, el segundo, por delante de Junts y ERC).
Asombra porque era previsible; de hecho, se previó. En Independencia, una novela ambientada en 2025 pero publicada en 2021 (cuando AC era insignificante), alguien dice que lo que ha cambiado de verdad Cataluña no es el procés, sino los atentados de 2017, perpetrados por yihadistas criados en Ripoll; además, la trama gira en torno a una alcaldesa populista que se ha convertido en el centro de la política catalana inyectando la islamofobia en el discurso público local.
En gran parte, eso es AC: un partido surgido en Ripoll del trauma de 2017, cuya líder, Sílvia Orriols, es la alcaldesa actual del pueblo. Lo de menos es que la novela mencionada fuera obra de un servidor; lo esencial es que era difícil que lo inventado en esa ficción no acabara ocurriendo en la realidad, sobre todo porque la islamofobia constituye desde hace años un ingrediente esencial de la extrema derecha europea, y era improbable que la política catalana permaneciese ajena a ella.
Pero AC no es solo islamofobia. Para muchos, ese partido representa la irrupción en Cataluña del nacionalpopulismo, un movimiento de corte autoritario (o escasamente democrático) que eclosionó con la crisis de 2008, que adopta formas diversas en Occidente y cuyo símbolo más conspicuo es la presidencia de Donald Trump; discrepo: la primera gran manifestación del nacionalpopulismo en Cataluña (de hecho, en toda España) fue el procés.
“Poco tiene que ver la ideología de AC con el nacionalismo convergente, que casi siempre propuso una visión integradora de la catalanidad”, afirmaba un editorial de este diario. “La visión de AC es heredera de otra tradición, la que distingue entre el ‘nosotros’ y el ‘ellos’ (…) y por eso debería quedar fuera del consenso democrático”.
Pero, dejando de lado la pulsión xenófoba intrínseca a todo nacionalismo, lo cierto es que el procés consistió justamente en el paso de la tradición en lo esencial integradora del catalán a la que distingue entre el “nosotros” y el “ellos” (siendo “nosotros” los favorables al procés, claro). Por eso AC no es un monstruo engendrado por el procés: es, con el añadido de la islamofobia, el heredero legítimo del procés.
Se olvida que la mayoría de quienes apoyaron el procés no se decepcionaron del procés, sino de su fracaso; por eso es lógico que muchos apoyen ahora a AC, que encarna el espíritu de confrontación del procés, mientras los partidos del procés se han vuelto mansamente pactistas. ¿Por qué no habrían de apoyarlo?
¿Alguien se ha tomado en serio el trabajo de explicarles que el procés no fue, como creen, un movimiento impecablemente democrático reprimido por el autoritarismo ancestral de España, y que no es democrático malversar dinero a manos llenas, saltarse leyes democráticas a mansalva, derogar a la brava el Estatut y violar la Constitución y la legalidad internacional, lo que partió por la mitad Cataluña y creó una “atmósfera de preguerra civil”, como la definió Josep Fontana, patriarca de los historiadores catalanes y filosecesionista en su vejez?
¿Alguien les ha explicado que todo fue una mentira basada en mentiras, o en medias verdades, que son las peores mentiras? ¿Alguien les está explicando que la islamofobia también lo es? Un tuit de Orriols ilustra una imagen de un atentado yihadista con estas palabras: “La única ‘extrema derecha’ que amenaza nuestros derechos, libertades y vidas es el islam. Cuando os deis cuenta ya no estaremos a tiempo”.
¿Nadie les explicará a los fieles de AC que identificar terrorismo yihadista e islam equivale a incurrir en una mentira flagrante, como prueba el hecho de que en torno al 95% de las víctimas del terrorismo yihadista son musulmanes?
Nacionalpopulismo y extrema derecha no son exactamente lo mismo, pero ambos se alimentan de mentiras. Para combatirlos, lo más urgente es combatir sus mentiras.
Open Questions
- ¿Cómo afectará el crecimiento de Aliança Catalana al futuro político del Parlamento catalán?
- ¿Qué estrategias adoptarán los partidos tradicionales para frenar el auge del nacionalpopulismo?






