París después de la batalla: "Esto no parece Francia, yo nunca he visto un salvajismo así"
Más de 400 comercios afectados en la capital francesa tras enfrentamientos entre fuerzas antidisturbios y grupos de enmascarados.
Quick Look
- El centro de París sufrió una jornada de graves disturbios y saqueos el 17 de octubre.
- Grupos de enmascarados atacaron más de 400 comercios, incendiaron vehículos y se enfrentaron a la policía, dejando daños materiales masivos en zonas como el bulevar Magenta.
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Why It Matters
Las protestas estudiantiles derivaron en actos vandálicos organizados en el centro de París durante el fin de semana.
Un intenso olor a chamusquina se apoderó el domingo del centro de París. Varios coches carbonizados, montañas con motos y bicicletas quemadas, escaparates rotos por doquier y rescoldos de barricadas con basura eran el testimonio de la batalla del 17 de octubre entre las fuerzas antidisturbios y decenas de enmascarados, que volvieron a la carga un día después ante la vandalizada estatua de la República a los gritos de "¡ACAB!" (acrónimo de "Todos los Policías son unos bastardos" en inglés).
Nuevas escenas de alta tensión, con la consabida lluvia de gases lacrimógenos, revivieron los peores momentos en el bulevar Magenta, donde más de 20 comercios fueron saqueados y parcialmente destruidos, como el café Urban Bakery, donde los agresores golpearon la fachada con objetos contudentes para desprender cascotes y usarlos como arma arrojadiza contra la policía.
"Sabíamos que iba a haber violencia y por eso cerramos el café un día antes y protegimos los escaparates con madera contrachapada", explicaba in situ una empleada, Lilianne Prestat. "Entraron a saco, a llevarse lo poco que había, pero lo peor fue lo que hicieron en la fachada. Por lo visto se liaron a martillazos hasta dejar al aire las tuberías... Esto no parece Francia, yo nunca he visto un salvajismo así".
Más de 100.000 parisinos, en gran parte estudiantes, discurrieron a lo largo del bulevar Magenta en un tono indignado pero festivo en los primeros lances de la marcha del sábado. "Yo ya iba a cerrar la tienda, aunque me dio tiempo a saludar incluso a los manifestantes desde dentro para solidarizarme con su causa", recuerda Jahirul Azam, al frente de una tienda de Lyca Mobile.
"Pero cuando pasó la multitud, llegaron los vándalos con sus pasamontañas y sus capuchas", recuerda. "Lo primero que hicieron fue arrancar las cámaras de videovigilancia, y después se llevaron unos cincuenta ordenadores y más de 100 teléfonos móviles, destrozaron sin contemplaciones los mostradores. Yo calculo que esto me ha costado 150.000 euros por lo menos ¿Quién nos lo va a pagar?"
A los gritos de "Tabac, Tabac, Tabac!", el café-tabac La Barrique, en la calle Beaurepaire fue otro de los objetivos de los agresores, que forzaron los cierres metálicos. "Me empujaron sin contemplaciones y me hirieron en la frente", recuerda la encargada Aline, que se quita la gorra para enseñar los puntos de sutura un vídeo que se viralizó en las redes. "Venían con bolsas para llenarlas con todo lo que encontraban, sobre todo tabaco. Y no contentos acabaron quemando el local, que era muy querido en el barrio".
Los bomberos lograron apagar el incendio antes de que se propagara por el edificio. Desde la ventana exterior podía comprobarse el amasijo de mostradores y sillas carbonizados. A pocos metros de allí, dos coches fueron incendiados en plena calle. Los destrozos sistemáticos, con escaparates rotos y marquesinas de autobús destrozadas, se propagaron por el bulevar Haussman y el bulevar Sebastopol, que amaneció el domingo con una pira humeante de más de treinta motos y bicicletas en mitad de la callle.
Las calles St. Martin y St. Dennis, frecuentadas por los turistas, ofrecían entre tanto una imagen surrealista. "Nunca esperábamos ver algo así en París", comentaban dos turistas italianos, Gianni y Francesco, que vinieron al salón del automóvil y se vieron atrapados el sábado en medio del caos ante la puerta de St. Martin. "Habíamos leído sobre las manifestaciones de estudiantes y nos habían advertido, pero empezamos a oír los sonidos de las lanzagranadas y a ver el humo en las calles y tuvimos que salir corriendo despavoridos hacia el hotel con los ojos rojos por los gases lacrimógenos".
La tienda de Unisport en la calle de St. Dennis fue otro de los blancos predilectos. "Yo creo que habían elegido previamente las tiendas que querían saquear y esta era obvia por las zapatillas deportivas", alegaba el domingo un obrero que se identificó como Jacques. "Yo nunca había visto en esta ciudad tantos destrozos, ni siquiera durante las revueltas de chalecos amarillos. Cuando he venido hasta aquí temprano, con el silencio de fondo, era como si hubiera pasado un tornado. Creo realmente que está creando una situación social explosiva, y me temo que esto no sea más que el principio".
El alcalde de París, Emmanuel Grégoire, acudió entre tanto el domingo a visitar a los comerciantes afectados entre la plaza de la Bastilla y la plaza de la República. Se estima que más de 1.500 comercios resultaron afectados por los saqueos y los pillajes el sábado, en torno a 400 solo en París. Grégoire reconoció sobre el terreno que los asaltos fueron "premeditados y metódicos". El alcalde lamentó que la policía, totalmente desbordada, no pudiera cumplir con su función de proteger a los ciudadanos en medio del caos.
Open Questions
- ¿Quiénes son los grupos organizados detrás de los saqueos?
- ¿Qué medidas de seguridad adicionales tomará el gobierno?







