
El Ministerio de Sanidad explica por qué es posible enfermar tras recibir las dosis y cómo funciona la inmunidad.
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La vacunación anual contra la gripe y la covid es necesaria debido a la disminución de anticuerpos y las mutaciones virales. El invierno coincide con un aumento de otros virus respiratorios.
La campaña de vacunación contra los virus de la gripe y la covid avanza contra reloj en las comunidades autónomas en pleno otoño, justo cuando comienza el ascenso de contagios que suele llegar a su pico epidémico durante los meses de invierno, es decir, coincidiendo con las fiestas de Navidad y hasta febrero.
Se trata de dos vacunas que cada año se actualizan y por ello es conveniente reaplicarlas, ya que los anticuerpos producidos por las personas gracias a la vacunación disminuyen con el tiempo. Además, los virus de la gripe y covid tienden a sufrir variaciones en su estructura molecular que les permiten escapar de la protección de una vacunación previa, por lo que es muy probable que las personas que hubiesen pasado la infección previamente o se hubiesen vacunado otros años no estén protegidas frente a las nuevas mutaciones.
Sin embargo, vacunarse contra la gripe o la covid no implica una protección inmediata frente a estos virus, de ahí que haya casos de catarros poco después de vacunarse. Desde el Ministerio de Sanidad explican que esto se debe a varios factores, como la presencia de otros virus respiratorios, pero también porque la inmunidad frente a la gripe o covid tarda varias semanas.
En un documento publicado con carácter divulgativo, el Ministerio explica en primer lugar que durante los meses de invierno coexisten numerosos virus respiratorios además de la gripe y de la covid, como el rinovirus, el virus sincitial respiratorio (VSR) o el adenovirus, que también se propagan y pueden causar enfermedad durante la temporada de gripe. Las vacunas de gripe y covid solo protegen contra los virus de la gripe y la covid "y no frente a esos otros virus", precisan.
Además, en el caso de la gripe, desde que se recibe la vacuna "se necesitan dos semanas para que el cuerpo desarrolle protección inmunitaria".
Eso explica la posibilidad de "haberse infectado por el virus de la gripe inmediatamente antes de haberse vacunado o durante las dos semanas posteriores a la vacunación, por lo que una persona podría tener la gripe a pesar de haberse vacunado", detallan desde Sanidad.
Otro de los motivos de contagio a pesar de la vacuna puede deberse a que la persona se infecte de un virus de la gripe diferente a los que están incluidos en la vacuna o que no esté adecuadamente protegida debido a la edad avanzada o su estado de salud. "La capacidad de las vacunas de proteger a una persona contra la gripe depende, en gran medida, de la coincidencia de los virus seleccionados para elaborar la vacuna y aquellos que circulan en esa temporada, y de la capacidad de sistema inmunológico para generar protección inmunitaria", matizan.
Respecto a la covid, Sanidad indica en otro documento informativo sobre vacunación que la "protección óptima" frente a esta enfermedad "se alcanza aproximadamente dos semanas después de administrar las vacunas".
Según detalla, "la protección se empieza a desarrollar gradualmente a los pocos días y puede ser significativa a partir de la primera semana si se trata de una dosis de refuerzo, pero es en torno a las dos semanas cuando se alcanza la mayor concentración de anticuerpos".
Ambas vacunas pueden administrarse de forma conjunta "en lugares anatómicos diferentes", por ejemplo, una en cada brazo. "La evidencia disponible muestra que no se ha observado una diferencia en la respuesta inmune de las vacunas frente a gripe y Covid-19 tras su administración conjunta o por separado", indica Sanidad.
Aunque la vacuna no impide al 100% que una persona se pueda contagiar de gripe o covid, la enfermedad "será con alta probabilidad menos grave", por lo que se evitarán en un alto porcentaje ingresos hospitalarios o complicaciones mayores.

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