Puente anuncia su dimisión como ministro tras una tormentosa sesión en el Congreso
El ministro anunció su renuncia tras cuatro horas de comparecencia ante la diputación permanente del Congreso
Quick Look
- Óscar Puente dimitió como ministro de Transportes tras una comparecencia de cuatro horas ante el Congreso, donde defendió su gestión en el accidente de Urda con 69 muertos y cerca de 200 heridos.
- El anuncio, comunicado a Pedro Sánchez por WhatsApp minutos antes, deja vacante el puesto mientras el PP y Vox exigen también la dimisión del presidente del Gobierno.
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Why It Matters
Óscar Puente compareció durante más de cuatro horas ante la diputación permanente del Congreso para defender su gestión como ministro de Transportes tras el accidente ferroviario de Urda, que dejó un balance provisional de 69 muertos y cerca de 200 heridos. Durante su intervención, defendió que la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla no está abandonada y rechazó haber tomado u omitido decisiones que contribuyeran al accidente. Anunció su dimisión por sorpresa al cierre de la sesión, comunicándosela a Pedro Sánchez por WhatsApp apenas minutos antes.
Fin de trayecto político. Óscar Puente cerró ayer su comparecencia ante la diputación permanente del Congreso anunciando por sorpresa su dimisión como ministro de Transportes. Lo hizo tras dedicar más de cuatro horas a defender su gestión. Fueron 240 minutos de datos, gráficos y explicaciones técnicas con los que trató de desvincularse de cualquier responsabilidad directa en la tragedia de Urda. Defendió que la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla no está abandonada y rechazó haber tomado u omitido decisiones que contribuyeran al accidente, pero no logró cambiar el clima de una tormentosa sesión en la que casi todos los grupos exigieron su dimisión.
El ministro aseguró que tenía tomada la decisión desde que tuvo conocimiento de la magnitud del accidente que deja un balance provisional de 69 muertos y cerca de 200 heridos, 40 de ellos aún hospitalizados. Sin embargo, decidió esperar a conocer las primeras pesquisas, y a informar a las Cortes, antes de hacer pública su renuncia.
Puente comunicó a Pedro Sánchez que iba a anunciar su salida, por whatsapp, apenas “unos minutos antes” de hacerlo público en el Congreso, según reconoció él mismo. El presidente del Gobierno designará ahora a su relevo al frente de Transportes. Y la también ministra pucelana Ana Redondo, responsable de Igualdad, que hasta ahora ocupaba el segundo puesto en la lista del PSOE al Congreso por Valladolid, le sustituirá como cabeza de cartel.
Sánchez pierde así a uno de sus principales escudos políticos en el Ejecutivo, pero también a uno de los arietes más combativos del PSOE en la antesala de las urnas.
El inesperado anuncio de la dimisión de Puente, tras haber comparecido por la mañana en la Moncloa después del Consejo de Ministros que aprobó ayudas a las víctimas del siniestro y medidas para reforzar la seguridad en la alta velocidad, y por la tarde en la diputación permanente del Congreso, fue una sorpresa absoluta incluso en el núcleo duro de Sánchez. En la Moncloa defendían, apenas unas horas antes, que “el ministro no va a dimitir, ni lo vamos a cesar”.
El propio Puente admitió el pasado viernes que el mismo día del siniestro de Urda puso su cargo a disposición de Sánchez. Pero que el presidente del Gobierno lo rechazó y aseguró que sería una “injusticia” cesarle. Y, durante seis días, el ministro optó por aguantar toda la presión y demorar una salida que incluso dirigentes del PSOE consideraron inevitable desde el primer momento de la tragedia de Urda, a las puertas ya de la campaña electoral del 29-N.
Sánchez despidió anoche a su hasta ahora fiel escudero: “Ha dado la cara, ha dado soluciones y, después, ha dado un paso al lado. Por dignidad, por voluntad propia, por respeto a las víctimas y al proyecto progresista”. El presidente contrastó su decisión con la actitud del PP: “Políticos como él dignifican a nuestro país y nos demuestran que no todos somos iguales. Mientras unos solo dan lecciones, otros lo dan todo”. La Moncloa informó que hasta que su cese sea efectivo, Puente sigue siendo titular de Transportes.
La dimisión no cierra, sin embargo, la crisis política abierta. El PP se apresuró a censurar que la salida de Puente pueda presentarse como un gesto de dignidad o de responsabilidad política y la interpretó, por el contrario, como un reconocimiento de culpabilidad que debía alcanzar también al presidente del Gobierno. “La dimisión de Puente es una confesión de culpabilidad de él y, sobre todo, de quien le nombró y le permitió seguir en su puesto”, sostuvo el vicesecretario de Hacienda del PP, Juan Bravo.
“No es ningún acto de dignidad. Que no se atreva a venderlo como tal”, añadió, antes de resumir su valoración con una frase: “Es una dimisión que llega 116 vidas tarde”.
La formación de Alberto Núñez Feijóo trasladó así el foco de la crisis al jefe del Ejecutivo. La portavoz parlamentaria, Ester Muñoz, ya había advertido de que la salida de Puente no resolvía el problema porque “el responsable de que nuestro sistema ferroviario haya estado en manos de Ábalos y Puente sigue en su puesto”.
Vox se sumó a la exigencia de dimisión de Sánchez. Santiago Abascal acusó al presidente de esconderse detrás de sus colaboradores y sostuvo que la responsabilidad última era suya. Llegó a calificarlo de “capo de la mafia” y reclamó que se pusiera “a disposición judicial”.
La presión sobre Puente no había llegado únicamente desde la oposición. Sumar y el PNV también reclamaron su dimisión durante la comparecencia, aunque marcaron distancias con la atribución de responsabilidades por el accidente. La portavoz de Sumar, Verónica Martínez Barbero, insistió en que no le atribuía la culpa de la tragedia, pero sí la responsabilidad política derivada de su cargo. “Usted está al frente del ministerio del que depende nuestro sistema ferroviario y debe responder también desde esa posición”, argumentó. El portavoz del PNV, Mikel Legarda, le advirtió de que no debía aferrarse a la confianza del presidente: “Ha perdido la de la ciudadanía y eso ya no tiene remedio”.
ERC y EH Bildu mantuvieron una posición distinta, aunque tampoco ofrecieron un respaldo político al ministro. Gabriel Rufián reconoció que Puente es “un buen político y da la cara”, pero consideró que su comparecencia era “una distracción”. El portavoz de ERC puso el foco en el modelo ferroviario y advirtió de que “un error humano refleja un sistema de seguridad fallido”. Mertxe Aizpurua, de EH Bildu, rechazó reducir la tragedia a un fallo individual y pidió esperar al resultado de la investigación antes de señalar a los trabajadores.
Frente a las críticas, la dirección federal del PSOE cerró filas con quien hasta ayer era uno de sus integrantes. En el chat interno de la cúpula socialista se sucedieron los mensajes de reconocimiento a la decisión de Puente, a quien sus compañeros atribuyeron “dignidad” y “valentía”. Algunos trasladaron el “orgullo” que les producía su comportamiento y destacaron el trabajo realizado durante su etapa al frente del ministerio.
Ada Colau, candidata de Frente Amplio y una de las voces que había reclamado su salida, le agradeció “la dignidad de este gesto difícil”.
En su despedida, Puente quiso revestir su decisión de una dimensión política y apeló al precedente del ministro portugués Jorge Coelho, que dimitió en 2001 tras el derrumbe de un puente en el que murieron 59 personas. “Utilizó entonces una frase que quiero hacer mía: la culpa no puede morir soltera”, afirmó. Defendió que su renuncia era “una decisión de dignidad política” y que su propósito era contribuir a devolver esa dignidad a la política.
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Pedro Sánchez designará un nuevo ministro de Transportes en los próximos días
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Open Questions
- ¿Quién será el sucesor de Óscar Puente al frente del Ministerio de Transportes?
- ¿Cuáles son los resultados definitivos de la investigación sobre el accidente de Urda?
- ¿Qué medidas concretas se adoptarán para reforzar la seguridad en la alta velocidad?
- ¿La dimisión de Puente tendrá consecuencias políticas para Pedro Sánchez y el Gobierno?




