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Putin afirma que las orcas se alimentan de osos polares y justifica la guerra en Ucrania
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La Vanguardia3 hours agoWorld2 min readSpain

Putin afirma que las orcas se alimentan de osos polares y justifica la guerra en Ucrania

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Durante un encuentro en una universidad de Moscú el 29 de agosto, Vladímir Putin afirmó que las orcas se alimentan de osos polares y que esto debe enseñarse a los niños para entender la guerra en Ucrania, mientras Occidente muestra preocupación por una posible escalada del conflicto y Rusia prepara nuevos ataques contra infraestructura ucraniana y moviliza más tropas.

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Why It Matters

El artículo describe las declaraciones de Vladímir Putin en una universidad de Moscú el 29 de agosto, donde afirmó falsamente que las orcas se alimentan de osos polares para justificar la guerra en Ucrania, conocida por él como 'operación militar especial'.

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El 29 de agosto, durante un encuentro con personal y estudiantes en una universidad de Moscú, Vladímir Putin comentó que las orcas se alimentan de osos polares. “Esa es la cadena alimentaria”, afirmó el presidente ruso. “A los niños se les debe enseñar esto, para que entiendan en qué tipo de mundo vivimos y por qué estamos llevando a cabo la operación militar especial”, su expresión para referirse a la guerra de Rusia contra Ucrania.

La afirmación era fantasiosa: no se conoce ningún caso de una orca comiéndose a un oso polar. Pero ofrecía cierta perspectiva sobre la visión depredadora del mundo de Putin. Recientemente, los países de la OTAN se han mostrado cada vez más preocupados por la dirección que podrían estar tomando sus pensamientos. El ejército ruso lleva años prácticamente atascado, con decenas de miles de bajas o heridos graves cada mes. La guerra se ha convertido en un costoso enfrentamiento de ataques con drones y misiles que, aunque son devastadores para Ucrania, también están causando daños visibles en Rusia. Sin embargo, Putin no da señales de dar marcha atrás. La preocupación es que intente escapar de lo que los rusos llaman un tupik (callejón sin salida), como ha hecho en otras ocasiones: buscando una nueva forma de escalar el conflicto.

Las señales de preocupación en Occidente son evidentes. El 25 de agosto, John Ratcliffe, director de la CIA estadounidense, voló inesperadamente a Moscú. Las versiones difieren sobre si fue para advertir a Putin de no atacar a países de la OTAN o para transmitirle un panorama sombrío sobre el futuro de Rusia y tratar de convencerle para negociar. Tres días después, Finlandia solicitó ayuda a aviones y buques suecos para vigilar su frontera con Rusia ante posibles incursiones. Alemania se prepara para acusar abiertamente a Rusia de un ataque con drones en el aeropuerto de Leipzig el 4 de agosto y probablemente impondrá nuevas sanciones. El 20 de agosto, Rumanía aseguró haber destruido un dron naval ruso que atacó una plataforma de extracción en sus aguas. El 25 de agosto, Eslovaquia frustró un ataque incendiario contra una fábrica de drones.

Mientras tanto, Putin ha roto su largo silencio sobre los cada vez más exitosos ataques con drones de Ucrania contra refinerías de petróleo y centros logísticos en Rusia, incluidos almacenes de Wildberries, el mayor minorista online del país. En un discurso el 22 de agosto, acusó a Ucrania de haber abierto la “caja de Pandora” y prometió “represalias en los sectores más sensibles de vuestra economía”. Ese mismo día, durante una intervención ante Rusia Unida, el partido político del Kremlin, rechazó cualquier idea de poner fin a la guerra. “La operación militar especial continúa”, aseguró. “Solo avanzaremos”.

Fuentes cercanas al Kremlin afirman que, tras varias semanas de reflexión durante el verano, parece haber optado por intensificar el conflicto. De hecho, un antiguo colaborador de Putin sostiene que probablemente interpretó la visita de Ratcliffe como una señal de debilidad estadounidense. Según esta fuente, esa fue también la interpretación que hizo el presidente de la visita a Moscú, en noviembre de 2021, de Bill Burns, director de la CIA bajo Joe Biden, quien acudió para advertirle contra la invasión de Ucrania. Tres meses después, siguió adelante.

Nadie puede saber lo que pasa por la cabeza de Putin. Pero sus motivos para escalar la guerra, al igual que la decisión de invadir en primer lugar, son internos. Su objetivo principal siempre ha sido preservar su propio poder y, en última instancia, su vida.

Una de las preocupaciones del Kremlin es la desaparición del asentimiento silencioso de la población a la guerra. Los ataques ucranianos con drones a refinerías y comercios electrónicos, junto con las restricciones en internet impuestas por los servicios de seguridad, han hecho añicos la apariencia de normalidad. El Centro Levada, una encuestadora independiente, afirma que el 57% de los rusos describe la situación como “tensa”; los encuestados mencionan la guerra, el número de muertos, la movilización, los ataques con drones y la falta de perspectiva de futuro. La confianza pública en la propaganda televisiva está cayendo y los jóvenes publican en redes sociales llamamientos para poner fin a la guerra. La tasa de aprobación de Putin está bajando.

El ánimo entre las élites es aún más sombrío. El mayor problema, según comenta un alto cargo, no es tanto la economía o la falta de éxitos militares, sino el tiempo perdido por la guerra: sea cual sea el desenlace, casi cinco años suponen un fracaso. Cada vez cunde más la sensación de que el zar está desnudo, señala otro miembro de la élite. Ninguno de los problemas económicos o políticos de Rusia es letal para Putin: dispone de recursos económicos y de un aparato represivo que le permiten continuar. Pero la percepción importa.

Putin puede expresar sus objetivos utilizando el lenguaje de la geopolítica, pero en realidad se guía por la lógica criminal de su régimen: nunca mostrar debilidad. El sistema ruso tiene una alta tolerancia a la violencia, pero no perdona el fracaso. Seguramente cree que poner fin a la guerra sin alcanzar al menos su objetivo mínimo, que es controlar toda la región oriental del Donbass en Ucrania, pondría en peligro su propia vida. (“Me colgarán”, confesó en una ocasión a algunos de sus allegados durante la guerra, según una fuente cercana)

Mientras tanto, continuar la guerra en su forma actual no es una solución. “Los escenarios que avanzan por pura inercia son desventajosos para el Kremlin”, afirma un miembro de la élite rusa: simplemente consumen recursos económicos y desgastan el capital político.

Todo esto podría hacer que la escalada pareciera atractiva. Pero no está claro en qué consistiría. Es probable que Rusia intensifique su guerra híbrida y los actos de sabotaje contra los aliados de Ucrania, así como que ataque las rutas de suministro desde Europa hacia Ucrania. Las agencias de inteligencia occidentales temen que Rusia llegue a atacar fábricas en Europa que producen material bélico para el esfuerzo de guerra ucraniano. Sin embargo, consideran que Putin no desea una confrontación militar directa con la OTAN.

Dentro de Ucrania, la escalada significa, en gran medida, intensificar acciones que Rusia ya está realizando. El 30 de agosto, el ministerio de Defensa ruso anunció que se estaba preparando un ataque masivo contra la infraestructura energética ucraniana. Sin embargo, Ucrania ya da por hecho que estos ataques forman parte de la ofensiva total de Rusia para quebrar su resistencia este invierno. En cuanto a la guerra terrestre, fuentes rusas afirman que Putin está decidido a enviar entre 300.000 y 400.000 hombres más al frente. No necesita anunciar una nueva oleada de movilización, ya que nunca suspendió su primera orden de reclutamiento. Es probable que los nuevos efectivos se recluten mediante la coacción ejercida por los gobiernos regionales, para que cualquier descontento político quede localizado. Las autoridades ya están poniendo a prueba el nuevo sistema de reclutamiento en Penza, una región situada a 750 km al sureste de Moscú.

Putin también podría intensificar la represión contra los supuestos “enemigos internos”, no porque representen una amenaza real para su poder, sino porque necesita aparentar fortaleza. Nada de esto resolverá ninguno de los problemas de Rusia. Lo más probable es que solo aumente el sufrimiento de la población y contribuya a la inestabilidad, tanto dentro como fuera del país.

What to Watch

AI outlook — possibilities, not facts

  • Rusia intensificará sus ataques con drones contra infraestructura energética ucraniana en los próximos meses.

    Likely · Within months

  • Occidente aumentará su apoyo militar a Ucrania y preparará respuestas a posibles ataques rusos contra territorio de la OTAN.

    Likely · Within months

Open Questions

  • ¿Cuál será la respuesta específica de la OTAN a las nuevas acciones rusas?
  • ¿Putin ordenará realmente un ataque masivo contra la infraestructura energética ucraniana el 30 de agosto?
  • ¿Cómo afectará la caída de la aprobación pública y la disidencia juvenil a la estabilidad interna de Rusia?

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This article was originally published by La Vanguardia.

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