Sáhara Occidental y límites del Consejo de Seguridad
El desmantelamiento de la misión de la ONU en el Sáhara Occidental marca un giro en el conflicto y expone los límites de la influencia estadounidense en el sistema multilateral.
Quick Look
- El Consejo de Seguridad de la ONU no renovó el mandato de MINURSO tras el veto ruso a la resolución estadounidense y el fracaso de la contrapropuesta rusa.
- Marruecos celebra el fin de la misión y busca eliminar el Sáhara Occidental de la agenda de la ONU, aunque el estatus jurídico del territorio permanece sin cambios.
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Why It Matters
MINURSO fue desplegada en 1991 para organizar un referéndum en el Sáhara Occidental que nunca se llevó a efecto. Su renovación anual se había convertido en una rutina diplomática. La propuesta de autonomía marroquí de 2007 ganó progresivamente terreno en el Consejo de Seguridad. La resolución 2797 de octubre de 2025 supuso un avance en esa dirección, aunque preservó la solución mutuamente aceptable y compatible con la autodeterminación. El alto el fuego de 1991 se rompió en 2020, dando lugar a hostilidades de baja intensidad.
El Consejo de Seguridad (CS) acaba de protagonizar un episodio singular. Las discrepancias de dos miembros permanentes han dejado sin mandato a la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), desplegada desde 1991. Rusia vetó el pasado 30 de octubre una resolución estadounidense que había obtenido once votos favorables. Una contrapropuesta rusa para prorrogarla tampoco prosperó: reunió tres apoyos, once abstenciones y el voto negativo de Estados Unidos. MINURSO, cuya renovación anual se había convertido casi en una rutina diplomática, ha entrado después de treinta y cinco años en el territorio ha entrado en fase de liquidación, previa a la retirada de sus efectivos.
La reacción marroquí fue inmediata y sorprendente. El Palacio Real proclamó el cierre de una etapa histórica y reclamó la retirada de los efectivos, equipos y símbolos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Más aún, subrayó su propósito de conseguir que el asunto desaparezca del orden del día del CS y de otros órganos de la entidad. Una no decisión del CS -pues no logró aprobar resolución alguna- mudaba, en las consecuencias proyectadas por Rabat, en paso trascendental hacia la clausura definitiva del expediente jurídico del Sáhara Occidental (SO) en la ONU.
Marruecos celebra y extrapola el desmantelamiento de un instrumento internacional que ha acompañado sus mayores éxitos diplomáticos de las últimas décadas. la controversia sobre el territorio, inscrito desde 1963 en la lista de "no autónomos ", había encontrado en el CS un cauce progresivamente favorable a Rabat. La propuesta de autonomía presentada en 2007 fue ganando terreno hasta alzarse en eje de las negociaciones. La resolución 2797 de octubre de 2025 supuso un importante avance en esa dirección, aunque preservó la solución mutuamente aceptable y compatible con la autodeterminación.
¿Por qué renunciar ahora a un procedimiento que tan buenos resultados ha producido? Quizá porque Marruecos estima que ha sacado de la ONU cuanto podía alcanzar. El objetivo final era transformar el respaldo político a su propuesta en la consagración jurídica de su soberanía. Y ahí han aflorado el veto ruso, las reservas chinas y los matices expuestos por otros miembros del CS.
El planteamiento original de Washington erigía la autonomía bajo soberanía marroquí en única solución viable y el plan de Rabat en única base de negociación. Preveía también reconfigurar MINURSO en una misión política, reducir su componente militar y suprimir del acrónimo la "R" de referéndum. No era una mera actualización de una operación creada para organizar una consulta que no se ha llevado a efecto; era la tentativa de modificar las reglas y predeterminar el desenlace.
Las objeciones suscitadas obligaron a introducir correcciones en sucesivos borradores. La autonomía dejó de ser la "única" solución viable, pasando a "más" viable. Reaparecieron las referencias a la Carta y a la autodeterminación. Se suavizó la transformación de la misión. Pero Estados Unidos, encargado de la elaboración y conductor de la negociación del texto -el penholder, en jerga del CS-, conservó lo esencial: el plan marroquí sería la única base de las conversaciones.
Rusia lo impidió mediante el veto. Su reivindicación del derecho internacional resulta difícilmente conciliable con la invasión de Ucrania y las arengas de su líder contra el orden del que el CS es clave de bóveda. Pero las contradicciones del Kremlin no convierten automáticamente en legítima cualquier alternativa estadounidense. China prefirió abstenerse, aunque criticó la pretensión de predeterminar el resultado de las negociaciones, dando por sentada la soberanía marroquí. Pakistán y Somalia tampoco acompañaron a Washington. Y varios países que votaron a favor, como Dinamarca o Letonia, aclararon que no estaban reconociendo soberanía marroquí alguna.
El desenlace puso de manifiesto los límites del fiat estadounidense. Los once votos favorables no entrañaban once reconocimientos de soberanía. Tampoco expresaban una voluntad compartida de liquidar la presencia internacional en el territorio.
Hay, sin embargo, un aspecto más revelador. Rusia propuso después una prórroga de un año sin alterar sustancialmente el mandato de MINURSO. Su texto no obtuvo los nueve votos necesarios. Estados Unidos votó en contra y no facilitó una salida negociada. No hay pruebas de una connivencia previa entre Washington y Moscú, pero sí razones para entender que Washington consintió tácticamente un término que frustraba su proyecto a la par que orillaba la prolongación del dispositivo existente sin las modificaciones propugnadas.
La explicación de voto de los europeos permite apreciar la singularidad de esa opción. Francia, que en 2024 había ido más lejos que España y Reino Unido al situar el futuro del territorio bajo soberanía marroquí, respaldó el proyecto estadounidense, pero advirtió de los riesgos de perder la misión. Londres también apoyó el proyecto estadounidense, aunque reiteró la exigencia de una solución mutuamente aceptada que garantice la autodeterminación. Ambos distinguieron entre favorecer la autonomía marroquí y prescindir de un instrumento internacional de estabilización. España, por su parte, conforma, junto a Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia, del Grupo de Amigos del Sáhara Occidental. En marzo de 2022, Pedro Sánchez comunicó a Mohamed VI, mediante una carta que el Palacio Real alauita divulgó, que consideraba el plan marroquí la base más seria, creíble y realista para resolver la controversia. Sin reconocer la soberanía marroquí, abandonaba la postura tradicional de no tomar partido en la pugna. Sigue, por cierto, sin conocerse, qué postura defendió el gobierno de Sánchez durante las consultas que precedieron al fracaso del CS
La satisfacción pública de Rabat no parece, pues, improvisada. El ministro de Exteriores, Nasser Bourita, ha admitido que Marruecos conocía el propósito ruso de vetar el proyecto estadounidense y había evaluado sus consecuencias. La celebración oficial tiene su lógica política. Marruecos cuenta con el sostén decidido de la Administración Trump. Ha conseguido avances diplomáticos considerables, pero se topa con una barrera cuando pretende que el CS reconozca su soberanía sobre el SO. La desaparición de MINURSO elimina una presencia internacional que recordaba cada año el carácter inconcluso de la controversia. Rabat puede preferir consolidar la vía de hecho y recurrir a reconocimientos bilaterales antes que seguir sometiendo su posición a examen periódico por una institución en la que no cosecha la victoria definitiva. Y bordea la paradoja que Marruecos aspire a ocupar un asiento no permanente en el CS durante 2028-2029.
En el ámbito interior, la pugna por el SO sigue siendo elemento fundamental de legitimación de la monarquía desde Hassan II. Presentar la integración territorial como una cuestión superada tendría un evidente valor político y dinástico en una etapa de relevo dinástico con creciente protagonismo del príncipe heredero y malestar entre los jóvenes.
Pero proclamar una victoria no equivale a obtenerla. La expiración del mandato -incluso la salida- de MINURSO no altera el estatuto jurídico del SO, que continúa inscrito entre los territorios no autónomos de la ONU. No transfiere soberanía, no extingue las competencias de la Asamblea General y tampoco resuelve el conflicto con el Frente Polisario (FP). El alto el fuego de 1991 se rompió en 2020, dando lugar a hostilidades de baja intensidad. Tanto Marruecos, como el FP han manifestado recientemente su voluntad de evitar una escalada. La retirada de Minso elimina, sin embargo, un mecanismo de observación y contención cuando la estabilidad sigue siendo precaria.
El episodio adquiere su verdadera dimensión al contemplarlo desde la evolución del sistema multilateral. Durante décadas, Estados Unidos utilizó su influencia en la ONU para impulsar acuerdos y orientar pactos y mediaciones, incluso cuando estos no respondían enteramente a sus prioridades. La historia del Plan Baker II, valorado por el CS en 2003 como solución política óptima pero nunca aplicado ante el rechazo marroquí, ilustra los límites que la negociación imponía a los proyectos de las grandes potencias.
La novedad de 2026 reside en la (in)disposición de Washington a preservar un instrumento cuando no consigue transformarlo a su conveniencia. El arquitecto principal del orden internacional surgido de 1945 se muestra cada vez menos interesado en sus instituciones si éstas no se pliegan a sus objetivos. No es que antes el poder estuviera sometido sin excepciones al derecho. Pero aquella arquitectura permitía encauzar rivalidades, contener crisis y mantener abiertos procedimientos de solución.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Marruecos buscará que el Sáhara Occidental desaparezca del orden del día del Consejo de Seguridad y de otros órganos de la ONU.
Likely · Within months
Marruecos consolidará la vía de hecho y recurrirá a reconocimientos bilaterales antes que seguir sometiendo su posición a examen periódico por la ONU.
Possible · Within months
Marruecos aspirará a ocupar un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad durante 2028-2029.
Possible · Within years
Open Questions
- ¿Qué postura defendió el gobierno de Pedro Sánchez durante las consultas que precedieron al fracaso del Consejo de Seguridad?
- ¿Cuáles serán las consecuencias concretas de la retirada de los efectivos, equipos y símbolos de la ONU del territorio?
- ¿Cómo afectará la desaparición de MINURSO al alto el fuego y a las hostilidades de baja intensidad entre Marruecos y el Frente Polisario?
- ¿Existió connivencia previa entre Washington y Moscú para bloquear ambas resoluciones?






