
La mayor obra de administración pública de Europa acelera sus trabajos con hasta 19 grúas gigantes operando simultáneamente bajo estrictos protocolos de seguridad aérea y técnica.
La construcción de la Ciudad de la Justicia de Madrid en Valdebebas despliega un inusual bosque de hasta 19 grúas gigantes para acelerar el primer lote de obras, en un proyecto valorado en más de 650 millones de euros.
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La Ciudad de la Justicia de Madrid busca concentrar 378 órganos judiciales en una superficie de 470.000 metros cuadrados en Valdebebas con una inversión superior a 650 millones de euros.
Valdebebas es un barrio en continua mutación. Si el asfalto recientemente aplicado al entorno de Ifema hace de moqueta de bienvenida a la Fórmula 1, la enorme cantidad de grúas de la parcela anexa al intercambiador evidencia que allí se está levantando la mayor obra de administración pública de Europa. La Ciudad de la Justicia ya no es sólo un socavón, y lo que hace sólo unas semanas era un hormiguero de camiones, con decenas entrando y saliendo cada hora, hoy acoge un bosque de acero con el que la Comunidad de Madrid busca acelerar las obras en la recta final de legislatura.
En esta carrera a contrarreloj por avanzar los trabajos del primer lote, que incluye el ágora central -del tamaño de la Puerta del Sol- y el nuevo Tribunal Superior de Justicia, las grúas juegan un papel crucial: se ha instalado una decena de infraestructuras para movilizar el ingente material que se mueve cada día. Una cama de pivotes, a tres niveles subterráneos, sienta la base de la Ciudad de la Justicia, cuya construcción llegará a necesitar 19 grúas operando simultáneamente. Un skyline de obra único en España que requiere un protocolo de actuación exigente y personalizado que permita a esta (casi) veintena de megaherramientas girar sobre sí y operar de forma autónoma, como un compás gigante sobre tierra y hormigón, sin incidentes.
GRAN MADRID conoce de la mano de los cerebros de la gran obra de la capital los pasos de esta "coreografía" de la ingeniería. Nadie da un paso sin comunicación: técnicos especializados en el manejo de grúas de gran tamaño se coordinan vía walkie-talkie para ejecutar cualquier traslado interno de material. Las de mayor rango superan las 10 toneladas de capacidad de carga y alcanzan los límites de longitud y rango de movimiento: hasta 68 metros de altura -más de 20 pisos- y con plumas de hasta 75.
Contar con estos mastodontes de la ingeniería obligó incluso a valorar la opción de establecer una torre de control para la coordinación en el gran solar de Valdebebas, ya que la obra es completamente inédita en España. Por comparar, en la construcción de las Cuatro Torres, los edificios más altos de España, no lejos de allí, se requirió el montaje de dos grúas por torre. En la remodelación del Santiago Bernabéu, el Real Madrid movilizó seis. Los técnicos que encabezan el equipo de más de 3.000 profesionales que trabajan en la zona ponen énfasis al hablar de las 19 grúas en el nombre del proyecto: por algo será una 'ciudad'.
Un desarrollo urbano sin precedentes que se convertirá en la casa de las 26 sedes judiciales de la Comunidad de Madrid. Un espacio enorme, de 470.000 metros cuadrados, con el que el Ejecutivo regional de Isabel Díaz Ayuso busca concentrar en 2030 hasta 378 órganos judiciales, y por donde cada día pasarán más de 30.000 personas. Un proyecto que, además, mira al futuro: un 30% de las edificaciones se han concebido a modo de reserva, pensando en el crecimiento administrativo de la capital para las próximas décadas. El desembolso total de la Comunidad será de más de 650 millones de euros, pero los 108 millones movilizados en los últimos presupuestos autonómicos ponen el foco en ese Lote 1, que se levanta a pleno rendimiento en estos momentos junto al intercambiador y que acumula el grueso de acción de estas grúas, que mueven millones de toneladas de material cada día.
Antes, mucho antes de su instalación, las grúas obligaron a hacer cálculos al milímetro en el gran foso de Valdebebas. La normativa es estricta con el uso de estos mecanismos, especialmente cuando operan en las proximidades de aeropuertos, como es el caso. La Comunidad de Madrid elaboró diversos informes de viabilidad y remitió a la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) su plan de distribución de grúas. Todas quedan por debajo del umbral fijado por cuestiones de altura. Pero el subsuelo también es importante: se trazó el recorrido de las futuras obras de Metro, que pasará bajo la Ciudad de la Justicia, para escoger los puntos en los que ubicar cada una de las 19 grúas, ya que la normativa también fija en 20 metros la base sobre la que ha de ser levantada esta estructura. El paso del suburbano o la existencia de un túnel podrían resultar peligrosos.
Cuestiones todas ellas que la Comunidad midió al detalle antes de lanzar la obra. Pablo García-Valdecasas, director general de Infraestructuras Judiciales de la Comunidad de Madrid, explica a este diario el proceso: "Ha sido complicado. La gran cantidad de maquinaria pesada y material obliga a tener múltiples puntos de carga y descarga por toda la parcela". Define como una "coreografía" el movimiento coordinado de las grúas, que ya se encuentran en su altura y movimiento máximo, y cuya coordinación implica tanto a los técnicos movilizados a pie de obra como a cargos operativos y gerentes desde los despachos en los que se monitoriza el día a día de los trabajos.
"La preparación ha sido fina. El plan ha sido diseñado por delineantes y arquitectos de las constructoras, sobre plano, y en un momento muy concreto", detalla García-Valdecasas, que desgrana cómo la cimentación propia de estas grúas no puede influir en la cimentación de los edificios en obras. Sobre ese sudoku, entre la altura máxima, la previsión de la apertura de túneles en el subsuelo y los huecos disponibles que no afecten a los pilares de la Ciudad de la Justicia, se eligió el emplazamiento de las 19 grúas.
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Finalización de la concentración de sedes judiciales hacia 2030
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