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Sánchez anuncia de nuevo los Presupuestos de 2026 para ganar tiempo ante la presión
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El Mundo·13h ago·🇪🇸Spain·Politics

Sánchez anuncia de nuevo los Presupuestos de 2026 para ganar tiempo ante la presión

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Encuentre las siete diferencias. Julio de 2025: «El Gobierno de España presentará los Presupuestos Generales del Estado para el año 2026». Septiembre de 2025: «vamos a presentar los Presupuestos. Vamos a pelear para aprobar esos Presupuestos en las Cortes». Octubre de 2025. «Vamos a presentar los Presupuestos antes de que acabe el año». Junio de 2026: «El Gobierno va a iniciar los trámites para presentar y aprobar los nuevos Presupuestos». Todas estas promesas la hizo Pedro Sánchez. De momento, incumplidas.

En plena tormenta por las investigaciones por presunta corrupción que cercan al Gobierno y al PSOE -caso mascarillas, caso Zapatero, caso cloacas del PSOE, caso Begoña Gómez, caso David Sánchez-, y ante la presión de socios como el PNV y Junts que le piden que adelante elecciones a este año (pero no dan el paso de tumbarlo o sumarse a una moción de censura), el jefe del Ejecutivo busca uno de esos conejos de la chistera que en ocasiones de asfixia muestra a la sociedad. El anuncio, por enésima vez, de que va a presentar las Cuentas Públicas trata de cambiar el marco y lanzar un mensaje: sigue inmerso en su estrategia de no adelantar elecciones. La promesa (eterna) de que ahora quiere tramitarlos en el Congreso durante el segundo semestre de 2026 quiere sacudirse esa presión.

Si, efectivamente, ésta fuera la vencida y el Gobierno llevara los Presupuestos al Congreso para su debate, supondría que su trámite monopolizaría la vida parlamentaria durante, al menos, unos tres meses. «Los Presupuestos te dan meses de que a nadie se le pase por la cabeza las elecciones», sostienen fuentes del Gobierno. Tiempo que gana La Moncloa en plena presión política, mediática y social ante el goteo de novedades sobre los casos de presunta corrupción.

Un movimiento que también es seguido muy de cerca en el seno del PSOE. Como ha informado este diario, hay cada vez más alcaldes y dirigentes territoriales que expresan su posición de que sería conveniente adelantar las elecciones generales antes de las municipales y autonómicas -éstas se celebrarán en mayo de 2027- para evitar, como sucedió en 2023, que paguen ellos el peaje de la política nacional.

Pero el anuncio que hizo ayer Sánchez, durante la clausura de la 41ª Reunión Anual del Cercle d'Economia, celebrada en el Palacio de Congresos de Cataluña, es asumir su debilidad parlamentaria y que no cuenta con una mayoría. Se desecha el intento para 2026, pese a que los ministros han dicho hasta hace días que trabajarían para ello, y se mira ya a 2027. «Hay un punto en el que ya no tiene sentido presentar los de este año», reconoce un miembro del Ejecutivo.

Pero también, este paso es, en cierta medida reconocer que ante una situación como la que vive actualmente el país es insostenible el no haber aprobado unos números en toda la legislatura. Al menos no intentarlo. Y en esas sumas, restas, quita de aquí para poner allí hay una clave importantísima, vital en que los resultados cuadren:el 31 de agosto España termina de recibir los fondos europeos, que han ejercido como salvavidas ante la prórroga de los Presupuestos. Como grifo para seguir ajustando políticas socioeconómicas. «Han sido otros presupuestos», resume un ministro. «Teníamos que pensar qué hacíamos a partir de entonces». De ahí también que una de las batallas que Sánchez ha dado en Europa en los últimos meses ha sido extender los fondos europeos y relajar también las reglas fiscales para hacer frente a la crisis energética.

El, por ahora, anuncio de querer llevar los Presupuestos al Congreso a finales de 2026 supone que las Cuentas Públicas, que con mucha probabilidad serán tumbadas, se conviertan en una suerte de plataforma, de programa electoral para La Moncloa de cara a los comicios generales. «Los socios exigirán cosas. Nosotros presentamos una propuesta. No sale. Llegan las elecciones y tenemos el mensaje a la ciudadanía de que 'esto es lo que queremos hacer y que estos partidos han rechazado y no nos dejan. Así que vótennos'», reflexiona otro miembro del Ejecutivo.

El propio Sánchez empezó este miércoles con esta suerte de presentación de programa electoral. «Van a ser unos presupuestos sociales, porque el objetivo del Gobierno de España es redistribuir esa riqueza, reforzando, por tanto, aún más nuestro Estado del bienestar, para que nuestros servicios públicos puedan llegar donde no están llegando y estar, por tanto, a la altura de lo que nuestros ciudadanos y ciudadanas demandan y merecen», expuso.

Y ahondó:«La vivienda que va a tener un peso prioritario en esa propuesta de Presupuestos Generales del Estado, con el mayor despliegue de recursos públicos que se haya conocido jamás en la historia de nuestra democracia».

Después de límites temporales sobrepasados, de reiteradas promesas incumplidas... Sánchez expuso que esta misma semana se publicará la orden de elaboración en el BOE y, a lo largo de este mes, se actualizará el cuadro macroeconómico, con el objetivo de aprobar unas nuevas cuentas en coordinación con el resto de fuerzas parlamentarias. Esto tampoco es novedoso ni quiere decir nada. A principios de septiembre de 2025, el ministerio de Hacienda aprobó la orden de elaboración de los Presupuestos de 2026. La norma, de hecho, fue publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

La Constitución establece que el Gobierno tiene que aprobar el proyecto presupuestario y presentarlo en el Congreso al menos tres meses antes de que finalice el año anterior, es decir, antes de que termine septiembre, aunque este plazo lleva sin cumplirse desde 2015.

Los tres presupuestos aprobados en los gobiernos de Sánchez -2021, 2022 y 2023- entraron en el Congreso con retraso, aunque una tramitación acelerada permitió que estuvieran en vigor para el 1 de enero.

This article was originally published by El Mundo.

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