Carlos Alcaraz regresa con éxito al Open de Estados Unidos tras superar sus problemas de muñeca
El tenista murciano vence a Roman Safiullin en su reaparición y asegura que se siente libre de dolor tras meses de estrés mental.
Quick Look
- Carlos Alcaraz reaparece en el Open de Estados Unidos con una victoria ante Roman Safiullin tras cuatro meses de baja por una lesión de muñeca.
- El tenista, que admite haber superado meses de estrés mental, se prepara para su siguiente encuentro contra Jaime Faria.
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Why It Matters
Carlos Alcaraz ha estado fuera de las pistas durante cuatro meses y medio debido a una lesión en la muñeca sufrida en Barcelona. El tenista ha expresado haber lidiado con estrés mental durante este periodo de inactividad.
Cuatro meses y medio pueden suponer mucho o poco tiempo, según se mire. Según la percepción. En el caso de Carlos Alcaraz, el murciano considera que son una franja lo suficientemente amplia como para que haya olvidado ciertas rutinas. “Ha sido como si se me hubiera olvidado cómo es un día de partido. Estaba calentando y no recordaba qué solía hacer…”, relata ante los enviados especiales después de haber resuelto con nota su reaparición (triple 6-4 a Roman Safiullin). De puertas adentro, cambia otro detalle: si en otras ocasiones suele dilatarse más a la hora de atender a los medios, por eso de devolver el cuerpo a la calma, esta vez lo hace apenas media hora después de haber tumbado al ruso en dirección a la segunda ronda.
Se le ve contento, pero a la vez seriote. Aliviado, también. Han sido meses de mucho estrés mental (“pensamientos intrusivos”) y llega por fin la liberación en Nueva York, aunque los parámetros médicos le obligan a no bajar la guardia. Debe ir paso a paso el tenista, quien antes de expresarse —y de haberse ganado una cita con Jaime Faria— había saltado a la pista con la tensión lógica ante la reacción de la muñeca. La respuesta ha sido positiva, tal vez incluso más de lo previsto.
“Me he sentido genial. No sé cómo se habrá visto desde fuera, pero desde dentro, mi sensación era que estaba golpeando normal. Estaba tocando bastante normal la bola, a mi estilo; el brazo, la muñeca… lo sentía todo genial. Voy a seguir cuidándolo estos días, obviamente, pero estoy realmente feliz de que por fin no sienta dolor”, contesta sin querer entrar después en más detalles. Un reportero norteamericano quiere profundizar en el origen de la lesión, preguntándole si le afecta a los ligamentos o al tendón y si venía de más atrás, y no de un momento puntual en Barcelona. Y él zanja: “Sí, fue allí. Sentí algo en la muñeca. Era más seria de lo que pensábamos. Eso es todo”.
Transcurrido este tiempo, el percance no tiene todavía nombre y apellidos, a pesar de las conjeturas y el largo listado de opiniones médicas que se han aventurado a hacer un pronóstico sin contar con la información necesaria. En todo caso, Alcaraz (23 años) está de nuevo sobre la pista y rebobina hacia sus inicios en la élite, cuando el entonces crío repetía sin parar (recién alcanzada la mayoría de edad) su deseo de “disfrutar”. Dice que no sabe hasta dónde llegará en este torneo, pero recalca que el haber venido ya le vale y que los resultados, tarde o temprano, “van a llegar”.
Para que eso ocurra, Alcaraz deberá de quitarse de encima el “miedo” que lógicamente asoma por ahí. Preguntado por este periódico, indica que no ha recurrido a ninguna técnica mental específica, y que el mejor remedio son las directrices y el consejo de los suyos: “Lo pierdo con la confianza que tengo en mi equipo. Si ellos me dicen que tengo que ir a full, yo voy a ir a full; si ellos me dicen que tengo que hacer una cosa, yo la voy a hacer... La confianza plena que tengo en mi equipo es lo que me hace estar más tranquilo, lo que me hace no pensar en nada más allá de lo que tengo que hacer en pista. Es lo que hemos venido haciendo hasta este torneo y lo que hemos intentado hacer aquí”.
La última vez que disputó un partido a cinco sets apuntaba al 1 de febrero. Esa tarde venció al serbio Novak Djokovic y conquistó por primera vez el Open de Australia, completando así el círculo de los cuatro Grand Slams. Lógico, pues, el nerviosismo derivado de tal circunstancia, puesto que una cosa son los entrenamientos y otra desenvolverse entre fuego real. Por fin llegó la prueba, y el veredicto es más que satisfactorio. Pulgar arriba, luz verde por ahora. “Un torneo como este te demanda mucho y lidiar con ello no es fácil”, recuerda. “Creo que he jugado a un nivel bueno, pero debo coger ritmo de competición; tener un control adecuado del ritmo de punto a punto”, prolonga el número tres del mundo, que igualmente señala al saque como otro apartados en el que incidir.
“Probablemente sea lo que más me ha costado hoy, pero voy a intentar hacerlo mejor de aquí en adelante. La idea es intentar sacar con normalidad, aunque siempre me cuesta un poco. Pero volverá a salir, seguro”, asegura, al mismo tiempo que desliza que la pérdida de velocidad —entre 10 y 15 km/h menos de lo habitual— era intencionada y respondía esencialmente a una “especie de táctica”, puesto que restadores como Safiullin aprovechan la fuerza con la que viene la pelota para ser más dañinos.
Antes de retirarse al hotel, localizado junto al arbolado de Central Park, el tenista afirma que respetará las supersticiones y no se cortará el pelo en mitad del torneo. “Después no lo sé… Pero una vez que empiezo con un peinado, tengo que mantenerlo hasta que termine”, señala sabiendo que no podrá coger los palos de golf durante una buena temporada. La torsión que exige el swing puede perjudicar a la muñeca, así que “este año no” podrá oxigenar la mente entre hoyo y hoyo, costumbre que adquirió cuando le dirigía Juan Carlos Ferrero. “Me gustaría poder jugar”, recalca, “pero diría que este año tengo que buscar algo diferente. Se acabó… al menos por ahora”.
La noche antes de su estreno, Alcaraz vio la eliminación inmediata de Novak Dkokovic, apeado en la primera ronda por el argentino Mariano Navone. Cuenta que solo pudo ver la última manga y que la salida del serbio le descolocó.
“Para ser sincero, es una gran sorpresa. Que alguien como él pierda es sorprendente, aunque esto es un Grand Slam y cada ronda es muy difícil. Hay que ganarse desde la primera bola hasta la última”, transmite a los periodistas, quienes le recuerdan que podría haberse cruzado con el serbio en las semifinales.
“Están demasiado lejos, así que pienso ronda a ronda”, enfatiza. Independientemente de lo que suceda, ya no habrá un cruce entre ambos ni tampoco otro hipotético con Arthur Fils. El francés, campeón reciente en Cincinnati, claudicó este lunes ante Stefanos Tsitsipas.
El balance entre los dos era completamente desfavorable al griego (0-5). Sin embargo, remontó: 4-6, 7-6(3), 6-1 y 6-4. El galo y Alcaraz podrían haberse topado también en las semifinales.
Por otra parte, la jornada del martes contará con la presencia de varios jugadores españoles. Entre ellos, Paula Badosa y Rafa Jódar. La catalana se enfrentará a Daria Kasatkina (hacia las 19.00, Movistar+) y el madrileño a Thanassi Kokkinakis (a continuación). Los dos intervendrán en la Pista 17.
What to Watch
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Carlos Alcaraz jugará contra Jaime Faria en la segunda ronda.
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Open Questions
- ¿Cuál es el diagnóstico médico exacto de la lesión de muñeca?






