Lionel Messi: El legado de resiliencia y el papel fundamental de su padre
Un análisis sobre la trayectoria de Messi en la selección argentina, su vínculo con Jorge Messi y su mensaje de perseverancia frente a la crítica.
Quick Look
- Lionel Messi anuncia su retiro definitivo de la selección argentina tras una carrera marcada por la resiliencia.
- El artículo explora su vínculo con su padre, Jorge, su lucha contra las críticas sociales y su mensaje contracultural de perseverancia.
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Why It Matters
Lionel Messi ha sido una figura central en la selección argentina durante décadas, enfrentando críticas por la falta de títulos hasta sus éxitos recientes en la Copa América y el Mundial.
“Ya está. Ya está”. En el estadio de Lusail, Lionel Messi miró al palco en el que estaba su familia, liderada por su padre Jorge, como siempre. Se vio el gesto y se escuchó la frase. Pero como suele ocurrir, lo esencial no se ve ni se escucha. Argentina se acaba de coronar como la mejor del mundo tras derrotar a Francia en la final de las finales y La Pulga necesitaba hacer catarsis con su gente: su misión estaba cumplida.
Entonces, cuando a los 35 años parecía que ya estaba cerrada su etapa con la selección —“Sí, seguramente sea mi último mundial”, había dicho antes de Qatar—, regaló (se regaló) un ciclo más. En el camino llegaron un nuevo título de América y otra final del Mundo, la tercera de su carrera en la Albiceleste. Y 43 días después anunció: “Después de este tiempo que pasó desde la final, pensándolo mucho, quiero comunicarles a todos que me retiro de la Selección…”. Fueron las palabras que todos esperaban, pero que nadie en Argentina quería leer.
Faltaba, sin embargo, la explicación. “Me vacié”. Y esta vez, nadie se atrevió a cuestionarlo.
Messi reveló que escribió su carta de despedida de la selección dos días después de caer en la final de Nueva York ante España, un 19 de julio. El 8 de agosto falleció su padre. “Hoy, después de lo de mi papá, estoy más convencido que antes”.
Es difícil explicar su carrera —y su vínculo con la selección— sin la presencia de su padre. La familia Messi se dividió en 2001, cuando sus hermanos y su madre no se adaptaron a la nueva vida en Barcelona. Leo y Jorge se quedaron en la capital catalana; el resto (Celia, la madre, y los tres hermanos, Rodrigo, Matías y Marisol) volvió a Rosario. Padre e hijo se encerraban en habitaciones separadas para llorar. Desde aquel momento, Jorge también ejerció de representante y de amigo.
Jorge era el puente entre Leo y Argentina. Un guardián, en definitiva, de la argentinidad de Leo.
Describía Jorge Valdano que durante su etapa en el Barcelona parecía que Messi dormía en Rosario y se levantaba en Castelldefels para ir a entrenar en la Ciudad Deportiva. Era extraño observar cómo un niño que había aterrizado en Barcelona con 13 años y se había escolarizado en Cataluña jamás dejaba caer de su vocabulario un españolismo. Hasta se comía (y se come) la “ese” al hablar, característica típica de los santafesinos (provincia argentina en la que la ciudad de Rosario tiene el poder económico).
Sin embargo, ese argentino que nunca sería español —rechazó jugar en la Roja— era, para algunos, un español en Argentina. Al menos así lo veía una parte de la sociedad que le achacaba falta de actitud y le recriminaba no cantar el himno nacional. “Pasa en Argentina nomás, en cualquier otro lado el mismo equipo sería valorado, pero nosotros somos unos ‘cagones’ o unos ‘pechos fríos”, se quejaba Leo después de las tres finales consecutivas perdidas con la selección absoluta (Mundial 2014 y Copa América 2015 y 2016). Antes había ganado el Mundial sub 20 en 2005, perdido la Copa América en 2007 y ganado el Oro Olímpico en 2008.
El día más duro fue cuando le pitaron en los cuartos de final de la Copa América en Santa Fe, su provincia —Argentina cayó contra Uruguay—, y el más recordado fue cuando renunció a la selección en 2016.
“Lo busqué. Era lo que más deseaba. No se me dio. Creo que ya está. Es lo que siento ahora, lo que pienso. Es una tristeza grande”, expuso Messi tras caer por penaltis ante Chile en el estadio de Nueva Jersey en 2016. Meses más tarde, Edgardo Bauza —también santafesino, pero vinculado a Rosario Central— lo convenció para que volviera a la selección, con Jorge Messi como intermediario: su padre generó el contacto entre el entrenador y su hijo. “Tiene que seguir intentándolo. Y que la gente diga lo que quiera”, aseguraba, en privado, el padre del 10.
Volvió a la selección y Argentina hizo el ridículo en Rusia 2018. Pero Messi nunca más se bajó, como si las palabras de su padre resonaran en su cabeza. “Quiero terminar mi carrera y quiero haber ganado algo con la selección. Y si no, al menos haberlo intentado todas las veces posibles. Tropezar, volver a levantarse e intentarlo otra vez. Hay que luchar por los sueños. Eso es la vida”, defendía públicamente Leo. La frase volvió a aparecer en el vídeo de despedida que colgó en redes sociales con imágenes, alegres y tristes, de su etapa en la Albiceleste. Dejó, así, una especie de enseñanza tanguera: primero hay que saber sufrir.
Otro rosarino, Marcelo Bielsa, resumió con exactitud la vida de Messi en la selección: “Perseveró, luchó, aguantó, esperó y triunfó. Vivimos en la cultura de lo inmediato y Messi, por no haber ganado, sufrió todo tipo de ataques”.
La victoria de Messi, entonces, no fue solo el éxito en Qatar ni en las Copas América de 2021 y 2024. Tampoco sus 118 goles en 193 partidos. La victoria de Messi fue un mensaje contracultural, de resiliencia, en la era de lo inmediato. “Les juro que siempre dejé todo, no solo los últimos años que se ganó todo, antes también, y siempre peleé y me dejé todo por esta camiseta, por darles alegrías y hacer que se sientan orgullosos de ser argentinos a través del fútbol”, recordó Messi. Y, como si hiciera falta aclararlo, subrayó: “Fue una decisión que dolió y duele en el alma, pero entiendo que es el momento”.
A las puertas de un nuevo ciclo, cuando Argentina no tiene definido el nuevo proyecto, vaciado y sin su padre a su lado, Messi da un paso al costado. Abre la puerta a un nuevo rumbo. Su historia ya está escrita. Y qué historia. Cuando ya tiene su lugar entre los dioses, ya no hay diablo que se atreva a cuestionarlo. Un lugar solo para él y Maradona.
Open Questions
- ¿Quién liderará el nuevo proyecto de la selección argentina tras la salida de Messi?






