Condenan a Han Hak-ja, líder de la Iglesia de la Unificación, por financiación ilegal en Corea del Sur
La viuda del fundador Moon Sun-myung recibió dos años de prisión por sobornos y financiación política vinculada al expresidente Yoon Suk-yeol.
Quick Look
- Han Hak-ja, líder de la Iglesia de la Unificación, fue condenada a dos años de cárcel en Seúl por financiar ilegalmente al círculo del expresidente Yoon Suk-yeol y realizar sobornos.
- El fallo expone la red de influencia política y financiera de la organización.
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Why It Matters
La Iglesia de la Unificación, fundada en 1954, ha mantenido históricamente vínculos con sectores conservadores en Asia y EE. UU. La organización enfrenta una crisis global tras el asesinato de Shinzo Abe en 2022.
La mujer a la que sus fieles llaman la Verdadera Madre llevaba décadas asegurando que su misión en el mundo estaba muy por encima de la política. Pero un tribunal de Seúl ha concluido este lunes lo contrario. Han Hak-ja, máxima dirigente de la Iglesia de la Unificación y viuda de su fundador, Moon Sun-myung, ha sido condenada a dos años de prisión por participar en la entrega de dinero y artículos de lujo al círculo más próximo de Yoon Suk-yeol, el expresidente surcoreano destituido y condenado a cadena perpetua por insurrección tras decretar la ley marcial en diciembre de 2024.
La justicia surcoreana considera probado que la organización, también conocida como Secta Moon, trató de comprar influencia y colocar varios de sus proyectos en la agenda del Gobierno de Yoon. El Tribunal del Distrito Central de Seúl ha impuesto a Han, de 83 años, un año de cárcel por financiación política ilegal y otro por vulnerar la legislación contra los sobornos. La Fiscalía había solicitado 13 años. Según el fallo, Han utilizó el poder económico de la institución para ampliar su influencia religiosa y política. Ella niega cualquier irregularidad y atribuye lo sucedido a actuaciones de sus subordinados de las que, sostiene, nunca tuvo conocimiento.
La primera operación se produjo en enero de 2022, dos meses antes de las elecciones presidenciales en las que Yoon salió electo. Uno de sus colaboradores más próximos, Kweon Seong-dong, recibió 100 millones de wones (unos 60.000 euros) del entonces director de la sede mundial de la Iglesia, Yoon Young-ho. Kweon ha sido condenado a dos años de cárcel y ha perdido su escaño.
La segunda vía condujo a la ex primera dama Kim Keon-hee. La organización adquirió dos bolsos de Chanel y un collar de diamantes Graff para hacérselos llegar a través de Jeon Seong-bae, un chamán conocido como Geonjin que había mantenido contactos con la campaña del partido conservador y presumía de acceso al matrimonio presidencial. Kim ha sido condenada en apelación a cuatro años de prisión por aceptar los regalos y participar en una operación de manipulación bursátil.
Entre las aspiraciones de la secta figuraban la construcción de un parque de la paz en la zona desmilitarizada que divide las dos Coreas, el establecimiento en Corea del Sur de una nueva sede de Naciones Unidas y el respaldo público a iniciativas en Camboya y África. La organización había movilizado a fieles durante el periodo electoral y esperaba que la victoria conservadora le abriera las puertas de la presidencia.
Pero el caso no termina en el matrimonio Yoon. Una unidad conjunta de fiscales y policías ha concluido este lunes otra investigación sobre las relaciones entre grupos religiosos y el poder político surcoreano. Según sus pesquisas, la Iglesia de la Unificación realizó entre 2019 y 2025 un total de 219 donaciones ilegales a 132 políticos, por valor de 189 millones de wones (alrededor de 118.000 euros). En otro capítulo de la causa, Han y tres antiguos dirigentes están acusados de apropiarse de 10.500 millones de wones (unos 6,5 millones de euros) de los fondos de la confesión. Los investigadores encontraron además 26.000 millones de wones en efectivo (más de 16 millones de euros) en una caja fuerte instalada en las dependencias privadas de Han.
La magnitud de esas cantidades demuestra la capacidad financiera de un movimiento con intereses inmobiliarios, educativos, turísticos y mediáticos. Moon fundó la Iglesia en Seúl en 1954, después de afirmar que Jesucristo se le había aparecido cuando tenía 16 años para encomendarle completar su misión. Su doctrina sostiene que la humanidad, corrompida desde la caída de Adán y Evan, puede recuperar un linaje libre de pecado mediante matrimonios “bendecidos”. De ahí las multitudinarias bodas colectivas que hicieron mundialmente famosa a la congregación.
Han entró en esta historia en 1960, cuando tenía 17 años y se casó con Moon, 23 años mayor que ella. La pareja tuvo 14 hijos y fue presentada ante sus seguidores como los Verdaderos Padres, la primera familia purificada y el modelo para la salvación de la humanidad. Tras la muerte de Moon, en 2012, Han se proclamó su única sucesora legítima, se enfrentó a varios de sus hijos y reivindicó una condición mesiánica propia, la de hija unigénita de Dios y Madre de la Paz.
El culto a su figura alcanzó una dimensión monumental en abril de 2025. Más de 2.000 drones dibujaron entonces su rostro sobre el cielo de Gapyeong, al noreste de Seúl, durante la inauguración del Palacio Cheonwon, un templo concebido, según fuentes internas citadas por la prensa surcoreana, a imagen de la basílica de San Pedro en el Vaticano. El gigantesco complejo, que incluye una estatua de Han de 4,3 metros, costó al menos 900.000 millones de wones (más de 560 millones de euros), según medios locales.
La expansión internacional de la organización estuvo estrechamente ligada al anticomunismo de la Guerra Fría. Japón se convirtió en su principal fuente de financiación y en el país donde su alianza con la derecha se volvió más fuerte. Los vínculos se remontan al ex primer ministro Nobusuke Kishi, abuelo del también exdirigente Shinzo Abe. Tetsuya Yamagami, que asesinó a tiros a Abe en 2022, admitió que actuó movido por su rencor hacia la Iglesia, a la que culpaba de la ruina de su familia. Su madre hizo donaciones al grupo religioso por un total de 100 millones de yenes (unos 540.000 euros), y su hermano mayor, que padecía linfoma, no pudo permitirse el tratamiento y se suicidó en 2015. Yamagami está condenado a cadena perpetua.
El magnicidio sacó a la luz años de presiones sobre los fieles para entregar sumas exorbitantes con las que, supuestamente, podían liberar el sufrimiento a sus antepasados. Las llaman ventas espirituales. En Japón, además, se apelaba a la culpa histórica por la colonización de Corea. Una investigación interna del gobernante Partido Liberal Democrático reveló tras el asesinato de Abe que 179 de sus 379 parlamentarios habían mantenido algún tipo de contacto con la organización.
La actual primera ministra, Sanae Takaichi, no figuraba en ese listado. No obstante, documentos internos de la secta citados por la prensa japonesa la mencionan reiteradamente y muestran el interés con el que se siguió su candidatura a la presidencia del partido en 2021, que perdió frente a Fumio Kishida. Takaichi niega vínculos con el movimiento.
El entramado de la Iglesia de la Unificación no termina en Asia. Moon se instaló en Estados Unidos en los años setenta y convirtió el anticomunismo en su principal pasaporte hacia la derecha norteamericana. Apoyó públicamente a Richard Nixon durante el Watergate; creó The Washington Times, que se consolidó como una voz influyente del conservadurismo durante la era de Ronald Reagan; y cultivó relaciones con George H. W. Bush. Más recientemente, Donald Trump intervino mediante tres discursos grabados entre 2021 y 2022 en actos de la Federación para la Paz Universal, una entidad vinculada la congregación. Según una investigación del diario nipón Mainichi Shimbun, el magnate (que entonces no ocupaba la presidencia) recibió por esas colaboraciones 2,5 millones de dólares. En ellas elogió a Moon y Han y reivindicó su propia diplomacia hacia Corea del Norte durante su primer mandato. Trump, ya de regreso en la Casa Blanca, está decidido a querer retomar el diálogo con el líder norcoreano, Kim Jong-un.
72 años después de su fundación, la Iglesia de la Unificación atraviesa su crisis más profunda y afronta las consecuencias de una estrategia que durante décadas alimentó su expansión. El escándalo desatado tras el asesinato de Abe desembocó en la disolución jurídica de la secta en Japón, confirmada definitivamente por el Tribunal Supremo en junio, y la condena de Han abre ahora otro frente en su país de origen. El acceso al poder que durante años fue una fuente de prestigio se ha convertido ahora en su principal vulnerabilidad.
Open Questions
- ¿Qué sucederá con los activos financieros incautados?
- ¿Habrá más condenas a políticos relacionados?






