
Tras su salida del Gobierno, Fedorov ha iniciado una gira internacional y colabora con Palantir, generando críticas internas por posibles riesgos de seguridad y desestabilización política.
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Mijailo Fedorov fue destituido como ministro de Defensa en julio de 2024 tras tensiones con el mando militar. Actualmente, el país se encuentra bajo ley marcial debido a la invasión rusa.
Las altas esferas del poder en Kiev echan chispas. El joven exministro de Defensa, Mijailo Fedorov, defenestrado por el presidente Volodímir Zelenski en julio, ha decidido hacer ahora la guerra por su cuenta. Con una agenda propia, su presencia en medios de comunicación y redes sociales se ha multiplicado. En paralelo, esa actividad ha ido elevando las diferencias con el que hasta hace pocas semanas era su jefe. Su objetivo más inmediato, ya desde fuera del entramado gubernamental de Kiev y de forma privada, es desarrollar una empresa armamentística con financiación internacional para seguir haciendo frente a las tropas del Kremlin siguiendo su propio guion. El martes lo anunció desde Washington, donde confirmó ―como socio del proyecto a Palantir― la controvertida compañía de Inteligencia Artificial (IA).
Una vez expulsado del Ejecutivo, Fedorov, de 35 años, ha reclamado elecciones –algo mal recibido en la calle pues nadie cree que sea posible a corto plazo–, ha denunciado casos de corrupción y ha rechazado el puesto alternativo ofrecido por el presidente.
Todo eso antes de emprender una gira por el extranjero –estos días se encuentra en Estados Unidos– cual verso suelto de la política y la industria de defensa ucrania. En poco tiempo ha pasado de ser considerado el artífice de la exitosa revolución de los drones a echar de menos abiertamente cambios porque considera que su país está perdiendo la guerra frente a Rusia.
Fedorov recaba en Washington apoyos para desarrollar la citada iniciativa armamentística. Esa campaña no es ajena a la polémica, pues se trata de alguien que conoce hasta las entrañas los secretos mejor guardados de los avances en defensa de su país. Entre los contactos con los que se ha dejado fotografiar el martes el exministro se encuentra Alex Karp, fundador, junto a Peter Thiel, de la tecnológica Palantir, uno de los gigantes de Silicon Valley.
Esta empresa de datos presenta un claro perfil belicista que encaja a la perfección bajo la autoridad del presidente Donald Trump. Los informes de Palantir son una de las bases para la campaña antiinmigración lanzada desde la Casa Blanca y ha sido una herramienta empleada también por Israel para arrasar Gaza.
Karp va a ser el “primer inversor principal”, anunció el exministro. “Nuestro ambicioso nuevo proyecto fortalecerá a Ucrania y ayudará a construir un futuro más seguro para todo el mundo”, agregó Fedorov en sus redes sociales. En las imágenes, Karp, que reconoce que ambos trabajan juntos desde hace un lustro, respalda un proyecto que califica de “clave para el mundo”. El interés de Karp en Ucrania no es nuevo. Ya fue recibido en mayo por Zelenski y Fedorov en Kiev.
“¿Qué puede salir mal?”, se cuestiona Shaun Pinner, un exmilitar británico que ha combatido con el ejército ucranio, que fue hecho prisionero de guerra y condenado a muerte por los rusos antes de ser liberado a finales de 2022. “¿Qué sucede cuando un exministro de Defensa ucranio, con conocimiento íntimo del ejército de Ucrania, la industria de defensa, datos del campo de batalla y la estrategia tecnológica, crea una empresa privada de defensa cuyo primer gran inversor es el CEO de una de las compañías de defensa y datos más poderosas y controvertidas del mundo?“, pregunta Pinner en su perfil de la red social X.
El exministro ha explicado, tras conceder una entrevista a Financial Times, que centra el foco en la creación de un nuevo fondo de inversión en tecnología de defensa. Para ello, agregó en sus redes al poco de llegar a la capital estadounidense, “además de invertir en empresas ucranianas de tecnología de defensa, también planeamos construir nuevas empresas desde cero alrededor de las tecnologías que son críticamente necesarias en el campo de batalla hoy en día”.
En este sentido, dan prioridad al desarrollo de robots o drones terrestres que permitan disponer de menos soldados en las zonas más peligrosas del frente; interceptores de drones y, en tercer lugar, misiles baratos de producir que ataquen mediante Inteligencia Artificial.
Antes de llegar a EE UU, Fedorov y su equipo efectuaron una primera parada en Italia. Allí fue recibido por el ministro de Defensa, Guido Crosetto, en calidad de nuevo asesor en asuntos de guerra moderna del gobierno que preside la primera ministra Giorgia Meloni.
Poco antes de emprender su misión en el extranjero, el exministro dio a entender que su papel es necesario porque Ucrania no está sabiendo defenderse y carece de un plan que les encamine hacia la victoria. “Creo que ahora nos encontramos en un punto de inflexión que determinará nuestra trayectoria futura, pero parece que estamos perdiendo gradual y lentamente”, afirmó Fedorov a la agencia Reuters apartándose de la retórica imperante del Gobierno.
“Ya existen tecnologías capaces de detener por completo a los rusos, pero nuestra falta de visión... hace que no las apliquemos”, señaló ―en la misma entrevista― en una crítica al gabinete al que perteneció hasta julio. Según él, el Estado está operando a un 5% de sus capacidades. El Kremlin se frota las manos ante el panorama. El portavoz, Dmitri Peskov, reaccionó afirmando que en Kiev reina una creciente lucha política interna y acusó a los países europeos que apoyan a Ucrania de no percibir que la élite gobernante de Kiev se estaba autodestruyendo desde dentro, incide Reuters.
También se atribuye a Fedorov el haber conseguido que el estadounidense Elon Musk, dueño del gigante de internet por satélite Starlink, acabara colaborando con Kiev dando la orden en febrero de este año de desconectar los aparatos que estaban siendo usados por tropas rusas en el territorio ucranio que mantiene ocupado. Eso facilitó en gran medida la labor del ejército local en una contienda cada vez más dependiente de la tecnología. Pero, en lo que parece una especie de competición por ver quién es más influyente ante el multimillonario estadounidense, Zelenski premió el 26 de agosto a Musk con una de las principales condecoraciones ucranias.
Hasta el momento, Fedorov no ha sido visto junto a Musk, que da a entender que, al menos de momento, no va a aceptar la petición del exministro para que facilite a Ucrania el uso de Starlink en territorio ruso para no recrudecer la guerra.
El titular de la cartera de Defensa más joven de la historia de Ucrania protagonizaba una fulgurante carrera hasta que cayó en desgracia y fue apartado tras menos de siete meses de su nombramiento. Sus diferencias con el jefe del ejército, Oleksander Sirski, habían saltado a la luz pública en ese tiempo. Sirski, de 60 años, fue destituido dos semanas después en medio de insólitas manifestaciones en Kiev y otras ciudades que pedían su cese y el regreso de Fedorov.
Este había sido previamente ministro de Transformación Digital durante la gran invasión rusa desatada en febrero de 2022, puesto al que llegó en 2019 tras la victoria electoral de Zelenski, y vice primer ministro hasta el pasado enero. Su perfil tecnócrata y moderno chocó con los de militares aferrados todavía a los usos soviéticos. Pero el apoyo popular ha ido decreciendo conforme Fedorov ha ido desplegando su estrategia tratando de convertirse en una especie de salvador de la patria por su cuenta y riesgo.
Casi nadie considera que, bajo la ley marcial que impera en el país desde 2022, se den las condiciones mínimas para organizar unos comicios ―20% del país ocupado por los rusos, ataques diarios, cientos de miles de ciudadanos combatiendo, millones de desplazados dentro y fuera del territorio naciona―. Nunca antes, hasta que lanzó su mensaje en Youtube el 19 de agosto, alguien de su influencia había osado plantear las elecciones desde dentro, aunque Trump llegó a sugerirlo.
“Complejidad no significa imposibilidad”, defendió ante la pantalla en un mensaje de menos de diez minutos en el que alertaba de una democracia, la ucrania, secuestrada por Rusia. Hasta Zelenski salió a criticar a Fedorov. Los ciudadanos y otros cargos políticos tampoco aplauden el papel del antiguo ministro como supuesto representante de Ucrania en el extranjero. Consideran que aporta más desestabilización a un Ejecutivo que tiene ya suficientes problemas más allá de la guerra, como por ejemplo los casos de corrupción rampante.
“Me encuentro en la oposición a Zelenski, pero él sigue siendo el presidente legítimo. Las elecciones durante la guerra sencillamente no son viables por razones de seguridad”, ha criticado el diputado Oleksiy Goncharenko, integrante de la formación Solidaridad Europea, que lidera el expresidente y magnate Petro Poroshenko. Con respecto a las denuncias de corrupción de Fedorov, le advierte que ese no es el camino, por lo que, como presidente de la comisión de Investigación Temporal del Parlamento, lo ha convocado para ser interrogado en la cámara, ha anunciado Goncharenko en sus redes sociales. Para el diputado opositor, el exministro está anteponiendo sus intereses personales a los del país, por lo que ha acabado perdiendo parte del sustento a pie de calle.
Pese a la convocatoria, “Fedorov ha huido de Ucrania” lo que significa “un grave insulto al Parlamento y a la sociedad ucraniana”, advierte Goncharenko. Su actual papel “también representa una amenaza de filtración de conocimientos sobre nuestras tecnologías militares de vanguardia” y su colaboración con Italia podría llevar a abrir una causa penal, sostiene el parlamentario opositor.
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Apertura de una investigación parlamentaria contra Fedorov.
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