El imperio de Sergi, el gran casero de Lérida que hundió la campaña del PSOE: "En dos meses teníamos la licencia, lo normal era un año"
La revelación de las inversiones inmobiliarias y sociedades en Panamá de Vélez ha forzado la salida de Mínguez de la Ejecutiva Federal del PSOE tras acusaciones de incoherencia política.
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La carrera política de Montse Mínguez, ex portavoz del PSOE, se ha visto truncada tras revelarse que su pareja, el empresario Sergi Vélez, posee un holding inmobiliario con prácticas de desahucios y sociedades en Panamá, generando críticas por incoherencia.
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Why It Matters
La pareja de la ex portavoz del PSOE, Montse Mínguez, posee un holding inmobiliario con prácticas de desahucios. La oposición política cuestiona la transparencia en la concesión de licencias municipales durante el mandato de Mínguez en Lérida.
«Sergi dio la orden de talar los 700 árboles desde el despacho en el que estábamos. Llamó a una empresa de Gerona, E. M. y la contrató para que hiciese el trabajo el 26 de diciembre de 2018, un día después de Navidad, el día de Sant Esteve porque ese día los ayuntamientos están cerrados, no pueden intervenir y no teníamos los permisos. Se trataba de construir 33 adosados de lujo en la Cala Aigua Xelida de Palafrugell, en uno de los últimos parajes naturales no urbanizados de la Costa Brava. Los ecologistas pusieron el grito en el cielo. El proyecto acabó siendo modificado años después y finalizado por otra empresa, pero él sacó una plusvalía de 2,7 millones de euros».
Así describen fuentes próximas a Sergi Vélez, el marido de Montse Mínguez, la mujer que hasta el viernes ha sido portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE, el inicio de una de las inversiones de un hombre que había permanecido bajo el radar hasta el desfile del 12 de Octubre, pero cuyo imperio inmobiliario se ha llevado por delante la campaña por la vivienda que tan dificultosamente el PSOE había intentado articular tras eludir sus responsabilidades por el desahucio de Maricarmen Abascal —y por todos los desahucios ocurridos bajo su gestión—. Y ha desactivado también la carrera política de su pareja.
Aunque, en realidad, ha sido la propia Mínguez la que lo dinamitó todo y puso a su marido bajo el escrutinio público cuando, en una exhibición espectacular de incoherencia, decidió ponerse a la cabeza de las críticas socialistas al enriquecimiento por la vivienda, de la demonización de los propietarios calificándolos como fondos buitre y de los lanzamientos en los que, también su pareja -alguna vez, tres simultanemente-, ha venido incurriendo.
El foco se centró a principios de semana cuando una noticia de Artículo 14 desvelaba que la pareja de Montse Mínguez era el propietario de un holding inmobiliario denominado Nest Capital con al menos 30 casas, en el que sólo consta un empleado, y que tenía, además, dos sociedades en Panamá. La respuesta de Mínguez en Antena 3 resultó catastrófica cuando reconoció que Sergi Vélez era un «gran tenedor», que pagaba sus impuestos y trabajaba dentro de la legalidad y que, efectivamente, algunos de sus arrendatarios habían sido víctimas de lanzamientos. Sonó atronadora la frase «si algún inquilino no paga, se le desahucia». Y autoinculpatorio el modo que tuvo de presentarse como víctima alegando ataques personales y sugiriendo intereses espurios por parte del periodista que había publicado la noticia.
En Lérida, la ciudad donde Montse Mínguez desarrolló su carrera política como concejal de Hacienda y primera teniente de alcalde, hay personas allegadas que aseguran que la pareja, cada uno en su ámbito, ha ido dejando cadáveres por el camino y que este ha sido el momento en el que han resucitado.
No es difícil encontrar a agentes inmobiliarios que están trabajando ahora mismo con Sergi Vélez, que tienen la expectativa de seguir haciéndolo, y que alaban su forma impecable de proceder. Pero también ha hecho muchos enemigos, socios y empleados, que le acusan de impagos y de haber dejado en la cuneta a sus amigos.
En el relato que varias fuentes realizan, hay un episodio especialmente chusco, en el que también fue protagonista involuntaria Montse Mínguez, en el que unos albañiles que describen como «albanokosovares» se presentan en su casa de Ciudad Jardín para reclamarle una deuda de más de 100.000 euros. Según relatan tres fuentes, fue la dirigente del PSOE, entonces todavía con responsabilidades municipales, quien les atendió y les conminó a buscar una solución. «No formaban parte de ninguna mafia, pero si no hubieran cobrado, sin duda Vélez hubiese tenido un disgusto», afirman las citadas fuentes, conocedoras del episodio.
La fortuna de Vélez, que fuentes próximas a él sitúan muy por encima de los 9 millones que se han hecho públicos hasta ahora, tiene un desarrollo propio, pero tiene su origen en la que levantó su padre, José Luis Vélez Burrell. Un hombre de origen humilde, fallecido en un accidente de tráfico en Portugal, que experimentó un aumento exponencial de prosperidad con las inversiones que realizó tras desplazarse a Miami durante unos años.
Desarrolló negocios no sólo en España sino también en Panamá o en Argentina. Se desplazó a vivir a Sevilla, se instaló en un cortijo de tronío en Lora del Río y amplió sus actividades con la inclusión de la cría de caballos, algunos de los cuales llegaron a ser campeones de España.
En un momento determinado decidió adquirir la nacionalidad andorrana junto a su mujer, que todavía tiene la residencia allí, y acabó convirtiéndose en el presidente del Club de Enganches de Andorra. De hecho, Sergi Vélez también ha realizado inversiones en el Principado, que es un territorio que se cruza una y otra vez en su destino de los modos más curiosos.
Vélez ha continuado con el ímpetu expansionista de su progenitor en diversas partes del mundo. Se le atribuyen inversiones en Polonia, Italia, Brasil, en Argentina, con un megaproyecto llamado Nueve Tigres, que habría acabado estancándose tras la llegada de Milei y que le obligaba a viajar al menos una vez al mes durante una semana al país latinoamericano; con estancias de cuatro o cinco días en las que alguna vez disfrutó de la compañía de Montse Mínguez. En Panamá figura como directivo de dos empresas ,Travel Live Link y Kenninghall Overseas Inc., en las que consta originariamente el nombre de su progenitor. El Español ha publicado que, en estas empresas, la pareja de Mínguez utilizó a Edgardo Eloy Díaz, ligado a un despacho famoso por representar a empresas de los investigados por la trama venezolana de la Banca Privada de Andorra, por blanquear dinero del chavismo.
Su repentina exposición pública ha hecho que sus negocios en España y su relación con el Ayuntamiento de Lérida en el que Montse Mínguez tuvo cargos de representación desde 2003 hasta junio de 2019, estén siendo vistos ahora con una perspectiva distinta.
Llama la atención lo diverso de sus inversiones. Igual pone su capital en un edificio de tres plantas en una zona relativamente marginal habitado por inmigrantes magrebíes y subsaharianos, un sector de la población que ha experimentado un incremento enorme en la Lérida multicultural en los últimos años, que rehabilita edificios antiguos como el ubicado en la calle Maragall, en el que alquila casas a estudiantes, profesionales jóvenes, familias y deportistas. En ese bloque, de su propiedad, viven hasta cinco jugadores del iLerna Força Lleida, el equipo de baloncesto local que milita en la Liga Endesa ACB. El pasado viernes, el jugador estadounidense Mark Hughes explicó a Crónica que era el club el que se encargaba de proporcionarles las casas propiedad del marido de Mínguez.
Otro de sus inquilinos del bloque, Iván, informático de 25 años, está muy satisfecho por poder pagar un alquiler de 850 euros en un mercado extravagante e inalcanzable para los jóvenes. Pero se apresta a mostrar su escándalo por las características de su casero y el «cinismo» de Mínguez. «No se puede ir diciendo lo de votar con v de vivienda mientras tu marido es un fondo buitre», concluye.
En realidad, en Lérida, en estos momentos lo que parece insólito es que el PSOE haya sido siempre, excepto un breve periodo de interregno de ERC, el partido que gana holgadamente las elecciones. Eso le ha dado la oportunidad de, según la opinión de la oposición y de algunos constructores con los que ha hablado Crónica, convertir la capital en «un cortijo» o «una burbuja clientelar».
El viernes, los interlocutores de calle no ahorraban en diatribas contra el presidente Pedro Sánchez. Y varios de los interrogados alardeaban de haber profetizado que la antigua concejal iba a dar tardes de gloria en el tendido madrileño. Frases como «con la vivienda no les va a salir bien la jugada» o «les han pillado con el carrito del helado» se repetían como ejemplo del hartazgo en la ciudad. «No le arriendo la ganancia a la Montse, si, como se ha especulado, quiere volver de alcaldesa», apuntaba un taxista.
En cualquier caso, donde Sergi Vélez ha puesto mayor entusiasmo dentro de su diversidad inversora, ha sido en la construcción del lujo. Con el proyecto de la Costa Brava, con las modernas casas unifamiliares de Ciudad Jardín —una de las cuales compartió con Mínguez— o con el edificio llamado Botànic, cuya concepción, construcción y ejecución, no ha hecho más que generar controversia.
El Botànic alberga familias muy desahogadas económicamente en Lérida, dueños de marcas de calzado de venta exitosa por Internet, abogados reputados y propietarios millonarios de empresas de chatarra que se vieron seducidos por un edificio con áticos y viviendas con piscina individual. Sin embargo, todavía ahora, hay procedimientos judiciales abiertos contra el constructor por humedades y fallos en la entrega que sus habitantes no quieren airear. «Te confirmo que es cierto, que hemos ido a los tribunales, pero está ya todo resuelto», decía a Crónica una de las propietarias.
Montse Mínguez presidía la Junta de Gobierno local del 18 de julio de 2017 en la que se aprobó la modificación del Proyecto de reparcelación del sector sur-2 Ciudad Jardín. Gracias a ese cambio Vélez pudo construir el Botànic, en la parcela 407, tal como lo había concebido con su empresa SAJOVIVE, después Nest Capital Homes. Concejales de la oposición de aquellos años han explicado a Crónica que aquella modificación se votó y salió por unanimidad, que pasó previamente la criba de la Generalitat y que, en cualquier caso, Montse Mínguez no era la pareja entonces de Sergi Vélez. Pero la oposición actual ha solicitado que se pongan todos los papeles sobre la mesa.
No sólo las actas de acceso público sino las memorias, cuadros de derechos, cargas y cuentas, los informes técnicos y jurídicos y todas las personas o empresas que constaban como interesadas. ERC ha ido todavía más allá y ha cruzado una delicada línea al preguntar si en aquellos momentos Montse Mínguez tenía ya una relación de pareja con Vélez. Es delicado por lo que insinúa en el señalamiento de irregularidades y también porque, al menos Vélez , en aquella época, estaba casado. Los independentistas no pasan por alto que sólo un año después de esa junta, el empresario y la concejal colgaban fotos profesándose su amor. «La felicidad sólo existe cuando tienes a tu lado a la persona que te admira, te aprecia y te enamora a cada instante», escribía él.
Una de las personas más próximas a Vélez en aquellos momentos, y más interesadas en que el proyecto saliera adelante, habla con Crónica: « Que nadie se engañe. Una vez entró el proyecto, en dos meses teníamos la licencia de obras y estábamos trabajando. Lo normal era que ese trámite se demorase un año».
La exposición pública de Vélez ha desenterrado otras polémicas de la época en que Mínguez estaba en el Ayuntamiento, como la concesión de la explotación pública de la discoteca Larida. Cuenta para la sospecha que Andraix de Negocios, la empresa de Vélez que se quedó con la concesión, se constituyó en enero de 2009, apenas dos semanas antes de que saliera a concurso la explotación, y se quedó con el botín frente a otras cuatro firmas. En 2012 finalizó la concesión del Ayuntamiento y la empresa acumulaba una deuda de 320.000 euros. El alcalde, Ángel Ros, con una excelente relación con Mínguez, decidió modificar el contrato «por interés público». Se ha escrito que se le perdonó ese dinero a la pareja de la dirigente socialista, pero un ex socio del empresario ha asegurado a Crónica que pagaron la deuda entregando al Ayuntamiento el edificio donde estaba la discoteca, cuyo valor estaba por encima del millón de euros. Esto no fue óbice para que Marta Campos interpusiese una denuncia en la Fiscalía Anticorrupción que no prosperó por falta de pruebas. Aun así tuvo sus consecuencias: Campos fue expulsada del PSC y el alcalde dejó su cargo... Fue nombrado embajador en Andorra.
En 2019, una boda ibicenca en Tarifa celebrada el día de San Juan selló una relación que venía desarrollándose desde hacía tiempo y que sus protagonistas intentaron llevar con una discreción imposible en una capital de provincia como Lérida. El evento tuvo sus peculiaridades, con todos los socios y amigos convocados explícitamente para un enlace, vestidos de blanco, con el derroche de Moët&Chandon y una sugerencia para la inasistencia de niños, tan firme, que incluso los cuatro vástagos de la pareja no se incorporaron hasta el final, según relatan algunos asistentes al evento.
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Investigación administrativa sobre las licencias urbanísticas en Lérida.
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- ¿Existió conflicto de intereses en la modificación del proyecto Ciudad Jardín?
- ¿Cuál es el origen real de los fondos en las sociedades panameñas?




