El presidente del PNV analiza la situación política, la relación con el Gobierno, la pugna con Bildu y los retos ante las próximas elecciones.
Aitor Esteban, presidente del PNV, reflexiona sobre el desgaste del Gobierno de coalición, la necesidad de acuerdos políticos y la estrategia de su partido ante las próximas elecciones, defendiendo la defensa de los intereses vascos frente a la polarización.
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Aitor Esteban analiza el final de la legislatura y la postura del PNV ante la polarización política en España. El partido busca mantener su influencia parlamentaria defendiendo los intereses específicos de Euskadi.
Desde hace meses, Aitor Esteban (Bilbao, 64 años) venía advirtiendo de que al Gobierno de coalición se le acababa el combustible. Hace dos semanas, 48 horas antes de que el Congreso tumbase los decretos de vivienda, el presidente del PNV viajó a Madrid y ya barruntaba en privado que Pedro Sánchez podría estar sopesando la convocatoria electoral, aun en el caso de que ganase las votaciones. “Para él era como cambiar de ventana después de que todo estuviese centrado en Ceuta”, comentaba Esteban el pasado viernes en Sabin Etxea, la sede central del PNV en Bilbao. “La legislatura tenía que tener un propósito, no gobernar por gobernar, solo resistir. Ya no tenía sentido”.
Pregunta. El PNV ha vuelto a tener un papel destacado estos años ¿Qué pesan más las satisfacciones o las frustraciones?
Respuesta. En cuanto a los acuerdos alcanzados en el pacto de investidura, satisfacción, porque entre un 75% u 80% se han ido cumplimentando. Sabemos que no es solo que te firmen un papel, hay que ser muy insistente y perseguirlo. Pero lo hemos conseguido. En el día a día en las Cortes ha sido muy duro, había que tomar decisiones muchas veces forzadas, con unas mayorías que no entendían lo que es el punto de equilibrio y las diferencias entre las fuerzas políticas, lo que te situaba en situaciones incómodas. Y luego siempre lo mismo, otra sesión de control, insultos... Imposible llegar a acuerdos. ¡Puff, qué desesperante!
P. ¿A qué aspira el PNV el 29-N?
R. Sacar un grupo parlamentario, cinco escaños. Y si puede ser alguno más, mejor. Eso es lo que te da voz en todos los debates y opciones de poder hacer política de una manera más eficaz. Y no es tan fácil, porque hay una campaña muy polarizada que se está centrando en una perspectiva muy de Madrid, sobre quién va a ser el presidente del Gobierno. Pero aquí vienen cuatro años en los que hay que discutir de muchas cosas. Y hay que hablar, negociar, intentar que se cumpla tu programa, defender los intereses de la ciudadanía a la que representas. El único que ha demostrado con los hechos que no está dispuesto a que gobierne Vox ha sido el PNV. En el intento de investidura de Feijóo, Vox era parte absolutamente necesaria y dijimos ‘no’. En la práctica los únicos frente a eso hemos sido nosotros. Pero esto no se agota ahí. Somos una sociedad muy diferente al resto del Estado y nuestros intereses, económicos, sociales, son muy particulares. Si no hay alguien ahí defendiendo eso desde una perspectiva cercana, los grandes partidos no lo van a hacer. Queremos ser influyentes. No estamos para fastidiar a nadie, pero sí para defender nuestro país y nuestra ciudadanía.
P. De nuevo se va a medir esa pugna entre ustedes y Bildu por la hegemonía.
R. En lo que se refiere a unas elecciones en Euskadi, a las instituciones vascas, estas no van a dar la foto real. Aspiro a tener más escaños que Bildu en la comunidad autónoma vasca [los abertzales ganaron en 2023 contando Navarra]. Podemos igualar, quizás ganar, quizás nos puedan ganar… No lo sé, creo que no, pero se vota con otras claves que cuando se trata de decidir el Gobierno vasco. Para nosotros estas son las más complicadas.
P. ¿Y qué le gustaría que saliera en el conjunto del Estado?
R. Parece que hay una foto que se repite, pero puede pasar cualquier cosa. Ya lo vimos en 2023. Siempre puede haber cosas que ocurran en campaña: temas inesperados, más movilización de electorados… ¿Qué es lo que me gustaría? Juego para acordar cosas, que es básicamente lo que debería ser la política. Poder dialogar, acordar y ser efectivos para la ciudadanía.
P. Y si los números lo permitiesen, ¿debería repetirse la fórmula de estos años?
R. Si se trata de repetirlo miméticamente, ya le digo que no lo veo. O sería con otras condiciones y de otra manera. La legislatura ha sido muy complicada porque no entienden la política como acuerdo. Para empezar, algunos entusiastas con el Gobierno o el propio Podemos. Fue el que primero dijo “me voy, me salgo del grupo parlamentario”. Y empezó a pedir elecciones. Ya hace años. Repetir esta legislatura creo que ni al PSOE le interesa.
P. ¿Tiene miedo a un Gobierno PP-Vox?
R. No me gustaría, Vox puede ser absolutamente disruptivo, pero miedo no tengo. Ya las hemos pasado aquí en muchas circunstancias, y no me estoy refiriendo a exilios y esas cosas. No, también en el Congreso. Ha habido épocas en que a nuestra gente se le ha insultado en los pasillos. En la época de [José María] Aznar, por ejemplo, y todavía no existía Vox. En los momentos más duros del terrorismo de ETA, incluso teniendo entre nuestro equipo de trabajo a una persona cuyo familiar había sido asesinado por ETA. No quisiera, me preocupa, pero si sucede, estoy seguro de que este partido se iba a poner las pilas y que el país Euskadi se las iba a poner también. Y eso tampoco es malo. Que decida la ciudadanía y que pase lo que pase. No podemos estar aquí con “ay, qué miedo”.
P. ¿Ponerse las pilas en qué sentido?
R. En este país tenemos una situación políticamente envidiable: unas instituciones que funcionan, que tienen estabilidad, con pactos que dan resultado… Parece que aquí no pasa nada. Si viene Vox y remueve algunas cosas, gente que no se está preocupando de algunos temas, se va a preocupar. No solo en derechos y libertades, también en autogobierno y en materias sociales.
P. La confrontación con fuerzas soberanistas como ustedes estaría servida.
R. Vox ya ha dicho que aspira a ilegalizarnos. Incluso ha hablado de suprimir autonomías. Ahora ya no sé qué es lo que dirá. El PP tampoco nos está haciendo caricias, ¿eh? Pues ya está, no pasa nada. Vamos a ver si no acaban confrontándose entre ellos dentro de seis meses, si es que llegaran al Gobierno. Porque esto de que PP y Vox va a ser idílico… Aquí pueden pasar muchas cosas. Ahora bien, a mí eso de ‘vótame porque viene Vox’ me parece un tanto pobre. Tienes que ofrecer algo más.
P. No parece que ustedes tengan ahora mucha interlocución con el PP.
R. No, los canales están abiertos, pero no hay una actitud por parte del PP. Es una opción absolutamente legítima y que yo respeto. Simplemente dicen “vamos a tumbar al PNV” porque piensan probablemente que les hemos robado electores. A ver, no se roban electores. El elector es una persona con absoluta libertad de cambiar de voto dependiendo de la política de unos y otros. Y el voto cada vez es más fluido, no es de nadie. Si ellos creen que con eso van a conseguir mejorar sus resultados… Conociendo Euskadi, me parece que no están acertando. Pero que continúen, que continúen.
P. Dado el caso, ¿cree que habría que hacer un esfuerzo para facilitar un Gobierno del PP que no dependiese de Vox? Lo digo también por el PSOE.
R. Lo hemos defendido muchas veces. Este enfrentamiento entre PP y PSOE lo único que produce es un absoluto desencuentro permanente. Y se lo está diciendo un partido nacionalista. Siempre me dicen que de esa división nos aprovechamos nosotros. Evidentemente, si alguien necesita los escaños que tenemos, nosotros negociamos si entra dentro de nuestro programa, hacemos política como cualquier otro. Pero nos convendría que PP y PSOE se pusieran de acuerdo en algunas cosas. Si vamos a transformar cosas estructurales de verdad, se necesita un mínimo consenso entre las dos fuerzas al que podamos sumarnos. Lo que ocurre es que los dos grandes partidos estatales tienen interiorizado que la ciudadanía no acepta una política que no sea el no constante.
P. ¿Le ha sorprendido el distanciamiento de Junts con el Gobierno, al que al final ha contribuido a derribar?
R. Más que el distanciamiento, diría la falta de confianza, el que determinadas cosas que a su entender se podían haber producido estuvieran tardando tanto. Sabemos cómo funciona Madrid. Tú crees que has acordado, pero, amigo, hay que picar piedra para que eso se convierta en realidad. Ellos veían que tampoco había muchas ganas por parte del Gobierno de mover algunos temas y han intentado apretar en el Parlamento. Tampoco es que se les hayan facilitado las cosas para que tuvieran otra actitud.
P. El Gobierno ha pagado un precio por la Ley de Amnistía.
R. Todos hemos pagado un precio, pero pensar así es comprar el discurso al PP. Es que no había otra solución. Las condenas eran absolutamente exageradas. No tenía ni pies ni cabeza pretender por vía judicial, con el “aquí mando yo”, solucionar una inquietud social y política en Cataluña. Eso tiene que ser por vía política. Si tú descabezas esa interlocución, va a ser todavía peor. Yo no compro eso de que el Gobierno se vendió por unos votos. Es posible que hubiera un factor de ese tipo, pero no haber hecho una ley de amnistía habría sido un auténtico desastre. Y lo seguiríamos sufriendo en las próximas décadas.
P. Se supone que ustedes y Junts son ideológicamente cercanos, pero en política de vivienda han votado muy diferente.
R. Cada partido es cada partido y tiene sus circunstancias y responde a un electorado. ¿El segundo decreto? Es que era imposible. Ni el PSOE lo quería, lo votó a favor porque estaba en coalición, pero no quería. Y sé de lo que hablo. ¿Cómo para recuperar tu vivienda vas a tener que pagar un año al inquilino? ¿Queremos destrozar el mercado, que no haya absolutamente nada de oferta de alquiler? Algunos parece que vienen aquí a salvar la vivienda una vez más. Recordemos cómo empezaron las elecciones anteriores, con la ley de vivienda, que votaron el PSOE, Sumar, Bildu, Esquerra... Era la gran panacea y se iban a construir la tira de pisos. Tenemos que ser realistas fuera de los dogmas, porque el dogma normalmente es que el propietario es siempre el malo y el inquilino el bueno. Tenemos que dar protección a los vulnerables y que los inquilinos puedan tener una oferta, porque si hay más oferta, es más barata. Dar seguridad a los pequeños propietarios y cortar de raíz a los fondos buitre. Y eso lo hace el otro decreto. Y por cierto, con sugerencias nuestras, porque en la primera redacción estaban mal. Esto no puede ser un tema de izquierda contra derecha.
P. Ustedes van a seguir apoyando ese decreto, a pesar de las críticas a que se apruebe en la Diputación Permanente del Congreso algo casi igual a lo que rechazó el pleno.
R. No es estético, aunque sí legal. Pero si se nos pone en esa tesitura, lo que tenemos que hacer es votar sobre un texto al que ya habíamos dicho que sí. E incluso mejorado porque dimos una vuelta de tuerca a los asuntos que nos interesaban. Ahora, si me pregunta, ¿si usted es presidente del Gobierno, lo hubiera mandado igual? No lo sé, creo que no. Pero yo he visto tantas cosas ya, en tantas legislaturas… Los grandes las hacen de todos los colores.
P. Parece que la confección de las candidaturas agita las aguas en el PNV entre la dirección y el partido en Bizkaia.
R. Siempre hay polémica cuando el PNV tiene que hacer listas. Si tuviéramos un sistema como ha anunciado Bildu, que dice el viernes que presenta las propuestas y durante el sábado y el domingo votan los militantes telemáticamente… ¡En un fin de semana, oiga, liquidado! Nosotros tenemos un sistema muy participativo, la gente propone candidaturas, se vota, se debate, hay una primera vuelta y luego una segunda. Somos muy transparentes y eso siempre genera una cierta polémica, pero estoy seguro de que lo vamos a llevar dentro de los cauces estatutarios. Y lo que se tenga que hablar se hablará dentro del partido y punto.
P. Se habla de heridas sin cerrar del proceso que le llevó a usted a la presidencia y de discrepancias con la gente de su antecesor [Andoni Ortuzar].

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