El nuevo conflicto político en Europa: orden, identidad y sociedad frente al caos
Quick Look
- Ulrich Siegmund gana elecciones en Sajonia-Anhalt prometiendo una sociedad nostálgica de la RDA, mientras AfD y BSW utilizan el ostalgie para ganar votos.
- En Italia, Roberto Vannacci avanza en encuestas con su partido identitario, enfrentándose a Mario Monti.
- En Francia, Le Pen y Mélenchon ofrecen visiones opuestas de orden social.
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Why It Matters
El artículo describe cómo en Europa crece el apoyo a partidos que prometen sociedades basadas en orden, identidad y nostalgia, en lugar de debates tradicionales de izquierda-derecha, citando elecciones en Sajonia-Anhalt, auge de Futuro Nazionale en Italia y polarización en Francia entre Le Pen y Mélenchon.
Ulrich Siegmund (nacido el 25 de octubre de 1990) se pasea a lomos de una motocicleta Simson asociada a los tiempos de la extinta RDA. Hace una semana arrasó en las elecciones del Estado federado de Sajonia-Anhalt, en la antigua Alemania del Este, prometiendo algo que nunca había visto (ya que el Muro de Berlín cayó el 9 de noviembre de 1989): una sociedad donde, al llegar la Navidad, todos compartían lo que tenían, en la que los rostros eran autóctonos y no de allende los mares, y cuyos niños jugaban en la calle con tranquilidad.
Siegmund vendió durante su campaña que reviviría lo que en realidad es la esencia de la 'Ostalgie' ('Ost', "Este"; 'Nostalgie', "Nostalgia"), una determinada forma de vida revestida hoy día de un aura de utopía, pero que en realidad ejerció la dureza y la falta de libertad que han quedado registrados para siempre en los libros de Historia. Y ahora, el partido de Siegmund, la ultraderecha AfD, utiliza ese recuerdo distorsionado de un mundo bajo la órbita soviética para llenar sacos de votos. Si Erich Honecker levantara la cabeza.....
Otro partido alemán, BSW, pero éste populista de izquierdas, utiliza también el antiguo modelo de organización germano-oriental para encandilar a los electores. Es más, a pesar de su disparidad ideológica con la AfD, se ha mostrado en los últimos días dispuesto a facilitarle el acceso al poder. ¿Por qué? Su propia líder, Sahra Wagenknecht, lo ha justificado así: "Los votantes de AfD y los de BSW son personas con preocupaciones similares: quieren una migración controlada y, sobre todo, quieren que la política vuelva a centrarse en ellos, que sus vidas sean la prioridad". Una vez más, la promesa de una concreta arquitectura social.
El nuevo combate político que se libra en el primer cuarto del siglo XXI no es de izquierda versus derecha, sino de las distintas concepciones de convivencia. Ya no se habla tanto de subir o bajar impuestos, sino de orden, seguridad o identidad, esto es, de los elementos que el ciudadano desea que impregnen su comunidad.
La situación alemana encuentra su reflejo en Italia. El pasado fin de semana, a orillas del Lago de Como, el ex general Roberto Vannacci participó en el prestigioso Foro The European House Ambrosetti. El país transalpino celebra elecciones la próxima primavera y el político en ascenso de extrema derecha se encuentra en cuarto lugar en los sondeos, apenas siete meses después del lanzamiento de su partido, Futuro Nazionale, autodefinido como "fuerza de derecha patriótica e identitaria" asentada en los "valores de la civilización católica".
Vannacci protagonizó un choque con el ex comisario europeo de 83 años Mario Monti, quien hizo ante el auditorio un juramento: "Por viejo que sea, dedicaré lo que queda de mi vida a detener este intento de reconstrucción de la retórica del fascismo". Ahora bien, el mensaje en el que insiste Vannacci para ganar cada vez más adeptos es el de su compromiso con una nueva concepción de la sociedad. El flamante disruptor de la política italiana apuesta por "una sociedad cohesionada en la que un espíritu de sacrificio y un sentido de pertenencia impulsen a los ciudadanos a trabajar más duro y a asumir riesgos cada día".
Francia es el otro gran laboratorio de esta nueva batalla, con dos claros ejemplos en los candidatos favoritos a pasar a la segunda vuelta de las presidenciales del 2 de mayo: Marine Le Pen (ultraderecha) y Jean-Luc Mélenchon (extrema izquierda). Ambos aseguran que una victoria suya aportaría al Hexágono la sociedad ordenada que tanto anhelan los galos. Para Le Pen, ello significa seguridad, frontera, identidad nacional, autoridad, homogeneidad cultural, familia... Para Mélenchon, igualdad, vivienda, servicios públicos, vínculos de amistad... Una misma comunidad, dos concepciones antagónicas.
En los tiempos que corren, el objetivo de todo aquel que aspira a gobernar es presentarse como el futuro mandatario que proporcionará estabilidad y acabará con esa sensación generalizada de caos y desorden que tanto se denuncia. Y es que un ciudadano que percibe que nadie está al mando experimenta un profundo desamparo que acaba desembocando en indignación y, finalmente, en un voto a una fuerza extremista.
No hay que irse muy lejos para encontrar ese estado de indefensión en el ciudadano. En Ceuta, según una reciente encuesta publicada en las mismas páginas de este periódico, el "sentimiento de abandono" figura entre las tres grandes preocupaciones que sufren sus habitantes desde el pasado 30 de julio.
El verdadero debate ya no es tanto qué queremos, sino en qué sociedad deseamos vivir; no quién tiene razón, sino quién puede ofrecernos el entorno que anhelamos. Más allá de una ideología, se apuesta por unas normas de convivencia. Y ese líder que promete la sociedad ordenada que encaja con nuestras convicciones es a quien se confía la sagrada papeleta. Lo que pase a continuación es otra cosa bien distinta.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Los partidos que prometen sociedades basadas en orden e identidad continuarán ganando apoyo en elecciones europeas cercanas si persiste el sentimiento de abandono y caos percibido.
Likely · Within months
Open Questions
- ¿Hasta qué punto el ostalgie influirá en las políticas reales de gobierno si estos partidos acceden al poder?
- ¿Qué medidas concretas proponen estos partidos para abordar el sentimiento de abandono en lugares como Ceuta?







