
Tras el fracaso de los decretos de vivienda por los votos de PP, Vox y Junts, el PSOE urge a Pedro Sánchez a convocar elecciones inminentes, confiando en una 'ventana de oportunidad' para evitar un batacazo electoral, mientras debate su sucesor y la posibilidad de que continúe como líder de la oposición si pierde.
AI-generated summary
El PSOE enfrenta presión interna para que Pedro Sánchez convoque elecciones tras el fracaso de sus decretos de vivienda en el Congreso por los votos de PP, Vox y Junts. El partido ve una 'ventana de oportunidad' en la movilización ciudadana por la vivienda para evitar un resultado electoral desfavorable, recordando su suelo histórico de 85 escaños en 2016.
Como en los célebres cinco días de reflexión de abril de 2024, el PSOE ha pasado las últimas horas a la espera de una decisión trascendental de Pedro Sánchez. Si en aquel momento el deseo mayoritario en el partido era que no dimitiera acuciado por la apertura de una causa judicial contra su mujer, en este caso desde sus propias filas lo han estado animando, si no presionando directamente, tanto en público como en privado para que apriete ya el botón electoral, lo que a efectos prácticos implica un elevado grado de probabilidad de que tenga que dejar La Moncloa en los próximos meses.
La sensación generaliza entre los socialistas, tanto en el partido como en el Gobierno, a última hora del domingo era que el presidente del Gobierno convocará elecciones de forma inminente. Este mismo lunes, incluso. Es el escenario que se barajaba de forma más amplia. Sin embargo, Sánchez no había comunicado su decisión ni siquiera a su núcleo duro, tras un fin de semana en el que ha continuado su ronda de contactos con distintas personas.
Los socialistas no ocultan su pesimismo ante el examen en las urnas, con independencia de que al final sea el 29 de noviembre o se posponga hasta 2027, que era la intención inicial del presidente del Gobierno antes de tener la opción de tratar de subirse a la ola de la protesta ciudadana por el problema de la vivienda después de que los votos de PP, Vox y Junts tumbaran en el Congreso sus decretos con medidas para tratar de paliarlo. No obstante, en términos generales se cree que «la ventana de oportunidad» que se ha abierto con un asunto que moviliza de forma significativa a la izquierda puede contribuir al único objetivo realista al que aspiran: no pegarse un batacazo.
«La situación es difícil, pero no desesperada», sostiene un cargo orgánico de una importante federación del PSOE, que confía en que pueden sacar un «resultado digno» como el de 2023, cuando lograron 121 diputados, no por méritos propios, sino beneficiados por el proceso de desintegración de Sumar en esta legislatura. «Como nos desplomáramos sería muy complicado para reconstruir el partido», advierte tratando de alejar el fantasma de su suelo histórico, que se sitúa en los 85 escaños que obtuvieron en 2016 ya con Sánchez al frente de la cúpula de Ferraz.
El Gobierno valoraba ayer disolver y sacar un nuevo decreto de vivienda
Hay un sector que eleva la apuesta convencido de que incluso es posible que sean primera fuerza del arco parlamentario si Vox «le sigue comiendo terreno» al PP, una posibilidad que no recoge ninguna encuesta, aunque en ningún caso la aritmética permitiría reeditar la coalición. Este escenario, según apunta un dirigente territorial, les daría la baza de «contraatacar con el argumento del Gobierno ilegítimo» que la formación de Alberto Núñez Feijóo ha utilizado contra Sánchez por continuar en La Moncloa pese a no ganar las elecciones.
Sobre el día después del escrutinio para el secretario general de los socialistas, una corriente minoritaria del partido, pero que le tiene tomada muy bien la medida a quien ha sido presidente del Gobierno desde 2018, cree que se quedará como líder de la oposición en el Congreso y que «maniobrará» para que la próxima legislatura no dure cuatro años. «El sucesor de Pedro es Pedro», resume uno de sus integrantes. «Conociendo su historial de resistencia, no es descartable que en futuro vuelva a intentarlo», añade otro.
Sin embargo, una amplísima mayoría cree que ése será el momento en el que se active el proceso de relevo, que, en todo caso -y más si no sufre un varapalo en las urnas-, estaría tutelado por el propio Sánchez. Aquí las opiniones se dividen entre quienes creen que ungirá a Óscar Puente, quien según confirman diversas fuentes internas consultadas por este periódico lleva meses «postulándose» bajo radar, y los que defienden que el futuro candidato «tiene que ser alguien que recupere el voto del centro», por lo que el ministro de Transportes «no puede ser la solución».
Podría ser aprobado en la Diputación Permanente
Cuatro barones socialistas han presionado públicamente desde el viernes a Sánchez para que adelante las elecciones. «Hay una ventana de oportunidad para que la ciudadanía, que ha despertado de una forma contundente, rotunda, pueda expresarse a través de las urnas», señaló ayer el secretario general en Castilla y León, Carlos Martínez, en línea con lo que también han expresado públicamente estos días Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha), Álvaro Sánchez Cotrina (Extremadura) y Eneko Andueza (País Vasco). Otros líderes territoriales han trasladado en privado su convicción de que, aunque no es una decisión «nada sencilla y tiene sus riesgos», es el momento de «tirar para adelante».
AI outlook — possibilities, not facts
Pedro Sánchez convocará elecciones en los próximos meses, posiblemente en noviembre de 2026.
Likely · Within months
Si el PSOE obtiene un resultado electoral digno (como los 121 diputados de 2023), Pedro Sánchez podría permanecer como líder de la oposición y maniobrar para acortar la próxima legislatura.
Possible · Within months
Tras las elecciones, se activará un proceso de relevo en el PSOE tutelado por Pedro Sánchez, con Óscar Puente como candidato favorito de sectores internos o un perfil que recupere el voto del centro según otras facciones.
Likely · Within months

The three nationalist parties that dominate politics in Bosnia and Herzegovina lead the preliminary count of the general elections, with Denis Beirovic, Zeljka Cvijanovic and Darijana Filipovic as leading candidates. Participation was 41.48%, lower than in 2022, in a context of economic difficulties, youth exodus and ethnic tensions fueled by figures such as Milorad Dodik, who, although disqualified, affirmed that his party won and defended the dissolution of the Dayton Accords.

Flávio Bolsonaro, eldest son of former president Jair Bolsonaro and known as '01', is positioning himself as a presidential candidate with the support of his father, who is serving a sentence for attempted coup d'état. His campaign faces scandals such as the financing of the film 'Dark Horse' by Daniel Vorcaro, linked to a $10 billion scam, and tensions with his stepmother Michelle Bolsonaro. In addition, his brother Eduardo could become foreign minister if he wins, which would consolidate a political dynasty in Brazil.

Luiz Inácio Lula da Silva, 81, seeks to be re-elected president of Brazil for a fourth term, with the goal of governing until he is 85. His career stands out from his humble origins, his time in prison, his overcoming cancer and his political and emotional dependence on his wife Janja. He affirms that he is still fit to govern and rejects comparisons with Joe Biden.

After the polls closed in Brazil, the first official results with more than 30% of the votes counted show Flávio Bolsonaro leading Luiz Inácio Lula da Silva by more than 9 percentage points (50.85% compared to 41.05%). If no candidate reaches 50% plus one vote, a second round will be held on October 25. Election day took place normally, although the Federal Police detained 129 people on suspicion of electoral crimes and seized 383,600 reais in cash. The Superior Electoral Court ruled out any external interference in the elections.

With 12% of the votes counted, Flávio Bolsonaro leads with 51% compared to Lula's 40.7% in Brazil's presidential elections. If the result holds, it would avoid a second round on October 25. The article mentions the interest of Donald Trump and Javier Milei in preventing Lula's re-election, as well as Brazil's strategic role in natural resources and its possible alignment with the US through the Shield of the Americas.

The spokesperson for Junts in Congress, Miriam Nogueras, affirms that Pedro Sánchez must choose between prioritizing housing or the electoral calculation, warning that if he puts the PSOE first he will call elections on Monday. He points out that Sánchez has used these days to build an electoral story that covers up corruption and minimizes his management, while Junts proposes solutions from political centrality. Within the PSOE, voices like Carlos Martínez support an electoral advance in the face of the housing crisis and the blockade of the extreme right.