El teletrabajo en el sector de videojuegos español se reduce tras el auge pandémico, generando huelgas y temores de despidos encubiertos
Quick Look
Tras el crecimiento del sector de videojuegos durante la pandemia, impulsado por el teletrabajo, empresas como Ubisoft Barcelona Mobile están volviendo a la presencialidad total, lo que ha desencadenado una huelga con más del 50% de seguimiento y acusaciones sindicales de buscar despidos voluntarios para evitar indemnizaciones, en un contexto de caída de ingresos y despidos globales en la industria.
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Why It Matters
El sector de videojuegos en España experimentó un auge durante la pandemia de covid-19 debido al confinamiento y al auge del teletrabajo, lo que llevó a la creación de numerosos estudios y contrataciones masivas. Seis años después, el sector enfrenta un retroceso, con caída de ingresos y despidos globales, mientras las empresas reducen el teletrabajo y exigen presencialidad total.
El fenómeno del crecimiento de los estudios de videojuegos, especialmente de los juegos en el móvil, no se entiende sin la pandemia de la covid-19. Este sector vivió un auténtico auge cuando en 2020 el coronavirus obligó a confinar a medio mundo y, una vez en casa, el teléfono y la consola se erigieron como los pocos elementos de entretenimiento al alcance de la mano. Y la pandemia no se entiende sin el teletrabajo. En aquel momento, prácticamente de la nada empezaron a surgir estudios, grandes y pequeños, multinacionales o independientes, que se instalaban en España, especialmente en Barcelona y Madrid, contratando a amplios equipos y ofreciendo teletrabajo y flexibilidad para atraer empleados y competir por el talento. Seis años después, la burbuja se ha pinchado y el sector vive un cierto retroceso, lo que ha llevado a varias compañías a cerrar o a redimensionar sus plantillas. Y en paralelo, muchos están decretando el fin del teletrabajo y obligando a los empleados a ir a la oficina. Los sindicatos no lo ven como una coincidencia, y creen que una cosa lleva a la otra: aseguran que las empresas están decretando la vuelta a la oficina para forzar salidas voluntarias y ahorrarse indemnizaciones.
Según el último Anuario de la Asociación Española de Videojuegos (AEVI), el sector en España llegó a una facturación de 2.293 millones de euros en 2025, y ya cuenta con 22,8 millones de jugadores habituales. Pese a estos elevados números, los ingresos retrocedieron un 3,2%, incidiendo en la tendencia a la baja en el sector que lleva años ocurriendo: en 2023 hubo 10.500 despidos en todo el mundo, y en 2024 fueron 14.000. Los recortes se explican por la sobredimensión durante la pandemia, y también por la irrupción de la inteligencia artificial, que está sustituyendo algunas funciones en análisis de datos, diseño y la programación más básica. Y es en este contexto que la batalla por el teletrabajo adquiere más profundidad.
Esta semana ha empezado una huelga en Ubisoft Barcelona Mobile, convocada por la CGT —que asegura que está teniendo un seguimiento de más del 50% de la plantilla, formada por un centenar de trabajadores—, para protestar contra la intención de la compañía de volver a la presencialidad total. Ubisoft, una compañía francesa que tiene una capitalización bursátil de 690,18 millones de euros, ha visto cómo sus ventas han caído en el último año fiscal casi un 22% con respecto al anterior, y cómo su acción se ha ido desinflando de los más de 70 euros al inicio de la pandemia, a los 5 euros actuales. En Barcelona está presente con sus dos divisiones, una en la que desarrolla juegos como Assassin’s Creed para ordenadores y consolas, y otra en la que desarrolla juegos para móvil. En la primera ya planteó un expediente de regulación de empleo (ERE) en julio; en la segunda es en la que ha decretado la presencialidad, que se hará efectiva en enero, lo que ha desatado la protesta de los trabajadores y la huelga.
Pero Ubisoft no es la única empresa de videojuegos que está ajustando su operativa, ni la única que opta por eliminar o reducir el teletrabajo. En Tripledot pasaron de tres a dos días de trabajo remoto, y en Scopely también. “En King, que forma parte de Blizzard, ha habido tentativas, y también en Electronic Arts. Es una tendencia que está empezando en España, después de que las multinacionales ya lo hayan hecho en otros países, especialmente en Estados Unidos. Obligan a la presencialidad porque es la forma de quitarse de encima a la gente que se sobrecontrató durante la pandemia, y no solo en el sector de los videojuegos, sino en el tecnológico en general”, explica Ignacio Ory, miembro de la Coordinadora Sindical de Videojuegos (CSVI).
Ory señala que este sector “no paró en pandemia, al contrario, y se usaba el teletrabajo como reclamo para contratar gente”. “Ahora, de forma unilateral, se quita este derecho adquirido, cuando no hay ninguna métrica que diga que en la oficina se es más productivo”, apunta. Ubisoft asegura en un comunicado que “el modelo previsto forma parte de un enfoque global diseñado para reforzar la colaboración”, pero no aclara nada más, mientras continúe la negociación.
Una trabajadora de Ubisoft, que prefiere no decir su nombre, explica que desde que empezó a trabajar en este sector, hace seis años, montó su vida alrededor del teletrabajo, y que cuando la ficharon este fue uno de los motivos por los que dijo que sí. “Me he mudado fuera de Barcelona porque los precios son inasumibles, y si ahora me fuerzan a ir todos los días, tendré que buscar otro trabajo. Depender siempre de la red de trenes de Rodalies es un calvario, y no puedo volver a Barcelona”, se queja. Ella no ve diferencia entre trabajar en casa o en la oficina, pero defiende un modelo híbrido, porque admite que los equipos se tienen que ver para comunicarse. Pero afirma que quitar el teletrabajo completamente “rompería los esquemas” de mucha gente.
Otro trabajador, en este caso del estudio Tripledot, explica que en su oficina también se han reducido los días de teletrabajo y se han puesto más restricciones a los permisos. “La gente no está contenta, pero no hay mucho revuelo, porque muchos trabajadores son extranjeros y no quieren arriesgar su visado. Pero sí que hay gente que se plantea irse”, señala. Tripledot es una empresa que sí pasa por un buen momento, y hace unas semanas anunció la compra de la empresa Supersonic por 40 millones de euros. “Ahora somos 3.000 personas, creo que restringir el teletrabajo les permite controlar mejor a la plantilla y también propiciar salidas, ahora que hay solapamientos”, valora el empleado.
“Nuestro sector tiene mucha rotación, no hay mucha estabilidad, y el teletrabajo es un beneficio para el trabajador que para la empresa tiene coste cero. La gente vive fuera de Barcelona, en las Baleares, en el País Vasco, son equipos muy flexibles”, explica David Cuesta, portavoz de la CGT en Ubisoft. Cree que los trabajadores de los videojuegos valoran el teletrabajo por encima de muchas otras cosas. “Yo no soy más creativa cuando estoy en la oficina, lo soy cuanto más a gusto estoy y mejor relación tengo con mi empleador”, recuerda una trabajadora.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
La huelga en Ubisoft Barcelona Mobile continuará o se ampliará si no se alcanza un acuerdo sobre el modelo híbrido de trabajo.
Likely · Within weeks
Otras empresas del sector tecnológico en España seguirán reduciendo los días de teletrabajo en los próximos meses.
Possible · Within months
Open Questions
- ¿Cuál será el impacto real de la huelga en Ubisoft Barcelona Mobile en las negociaciones?
- ¿Continuarán otras empresas siguiendo la tendencia de eliminar el teletrabajo en el sector tecnológico español?
- ¿Qué medidas tomarán los sindicatos si las empresas no retroceden en sus decisiones de presencialidad?






