
España venció 3-1 a República Checa en un partido marcado por el tempranero gol de Lamine Yamal, el dominio inicial y un final apretado tras una desconexión del equipo, con goles de Yamal, Rodri y Merino tras una jugada polémica en la que el árbitro anuló el empate checo.
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España llegó al partido tras dos victorias consecutivas y con la intención de mantener su buen momento en la fase de clasificación, mostrando un estilo de juego basado en la posesión y transiciones rápidas.
Pese a otro comienzo fulgurante con un gol exprés de Lamine Yamal y a otra función de juego apabullante, España terminó viéndose enredada en un final muy crudo después de un tramo de desconexión en el que la República Checa vio cómo el árbitro le anulaba el empate en un lance un tanto incomprensible. Después de tocar el violín como siempre, la Roja necesitó remangarse y caminar sobre las brasas de la dureza desesperada de los checos, para terminar cerrando la victoria con un tercer gol que llegó en una jugada en la que Roberto Fernández sobrevivió a una entrada violenta, Víctor Muñoz chocó con el portero en el área y Mikel Merino acertó con la red.
Fue un desenlace de un tono imprevisto después del desarrollo previsible anterior. Lamine Yamal, acostumbrado a marcar enseguida, dispuso de una buena ocasión cuando solo habían transcurrido 57 segundos. El tiro, similar a otros muchos que ha embocado, se le escapó esta vez. A nadie le habría extrañado el gol, y a nadie le inquietó demasiado la ocasión desperdiciada. El juego de este equipo ha alcanzado un punto de solidez tal que provoca la certeza de que va a ir entregando goles de manera inevitable. No tardó demasiado: a los 320 segundos Lamine ya había vuelto a embocar. Lo hizo con el disparo más esperado, una rosca con la zurda desde la derecha a la escuadra más alejada. Lo sabía hasta el portero Kinsky. Del mismo modo que muchos equipos saben cómo juega España, en especial la República Checa, con Santi Denia y Pablo Amo en el banquillo. Aun así, llegó el gol de Lamine. Aún así, la Roja gobernó el partido.
Es uno de los prodigios de este equipo, capaz de reducir casi a cualquiera, ya sea la Francia de Mbappé, la Argentina de Messi, la Croacia de Modric o esta República Checa balbuceante. Da igual. Como parece que da igual los futbolistas que escoja De la Fuente para interpretar una partitura arrolladora. En el tercer partido en ocho días, solo Lamine ha aparecido todas las noches de inicio, y todas las ha descorchado. En el Tartiere, además, debutaron Roberto Fernández, del Espanyol, en la delantera, e Iván Fresneda, del Sporting de Portugal, en el lateral derecho. En la otra banda, regresó a la selección Fran García.
Y así, casi con una reforma general, España iba tejiendo la red en la que iban a sucumbir los checos, sometidos a la frustración de perseguir sombras. A veces se deslizaban con lenta suavidad de apariencia inofensiva, pero cualquiera sabe que esos tramos de pausa son solo maniobras preparatorias. El equipo de De la Fuente combina estas dos velocidades con una pericia aterradora. Siempre está a dos pases de asestar un picotazo. Entonces Lamine caza un balón a la espalda de la defensa con un control que es como si atrapara una mariposa con una red. Luego, solo ante Kinsky, se le escapa el tiro. No pasa nada.
La Roja vuelve a tejer, con pausa primero, hasta que la pausa se evapora, y se juntan Baena, Rodri y Pedri al primer toque, y Olmo aparece solo en el área ante el portero, que evita el gol con un fogonazo de reflejos.
La secuencia de la que finalmente salió el segundo contiene todo lo que define a este equipo. Intentaron un córner preparado que Lamine iba a rematar de volea, pero se le fue el control y los checos salieron al contraataque. La pérdida disparó el resorte de una presión voraz que les permitió recuperar la pelota antes de que llegaran al centro del campo. Y la recuperación activó el resorte de volver a golpear. Rodri atravesó por el medio, completó una pared con Pedri y terminó marcando.
De la Fuente aprovechó el intermedio para repartir esfuerzos. Quitó a Lamine y Baena y metió a Víctor Muñoz y Yeremy Pino. Y luego fue añadiendo a Merino, Fermín y Zubimendi, en un tramo en el que sí cayeron las revoluciones de la selección española, con ciertos síntomas de desconexión.
AI outlook — possibilities, not facts
España mantendrá su estilo ofensivo en los próximos partidos de clasificación
Likely · Within weeks
Lamine Yamal seguirá siendo titular en los próximos convocatorias
Very likely · Within weeks

Spain defeats Czechia 3-1 in the third game of the Nations League with goals from Lamine Yamal, Rodri Hernández and Mikel Merino. Santi Denia's team closed the gap but was left with ten after the expulsion of its captain Krejci. Spain extends its unbeaten streak to 41 games.

Spain beat the Czech Republic 2-1 in Oviedo with goals from Lamine Yamal and Mikel Merino, despite a poor performance and nine changes to the starting eleven. The team showed disconnection and lack of enthusiasm, but took advantage of the rival's numerical inferiority to secure the victory and maintain full points in their group.

Spain defeats the Czech Republic 3-1 in Oviedo with goals from Lamine Yamal, Rodri and Mikel Merino. The Czechs closed the gap through Jiri Slama, but Spain maintained control despite relaxing in the second half. The match included several yellow cards and a Czech expulsion.

Spain beat the Czech Republic 3-1 at the Carlos Tartiere in Oviedo on the third day of the Nations League, with goals from Lamine Yamal, Rodri and Mikel Merino. The Czechs were left with ten after the expulsion of their captain Krejci, but closed the gap through Jiri Slama. Spain dominated much of the match despite some inaccuracies and late changes.

Spain defeats the Czech Republic 2-1 at the Carlos Tartiere stadium in Oviedo, thanks to goals from Lamine Yamal and Rodri. The Spanish team dominated the match despite a disallowed Czech goal and another from Jiri Slama that closed the gap in the second half.

Marco Pérez confirmed his alternative in the Madrid bullring after a controversial performance against a running of the bulls by Victoriano del Río, standing out for his courage against a sixth bull weighing 625 kilos despite criticism and divisions of opinion about his work and the behavior of the animals.