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Islandia suspendió las negociaciones de adhesión a la UE en 2013 durante la crisis de deuda soberana. El Reino Unido abandonó la UE en 2014, lo que ha inclinado el clima político en los 27 hacia partidos soberanistas, mientras el entorno exterior se ha vuelto más hostil para una visión europea del mundo.
Islandia no vota este sábado si se convierte en el 28.º Estado miembro de la Unión Europea, sino si quiere volver a planteárselo en serio, retomando las negociaciones de adhesión que decidió suspender en 2013, cuando la crisis de deuda soberana dominaba el panorama en la isla y en el continente. Por tanto, una victoria de la opción europeísta -que según los sondeos tiene sólo una ventaja mínima- no significaría todavía la entrada. Aun así, este referéndum tiene una gran importancia para la UE.
Hace ahora 10 años que el Reino Unido decidió abandonar el bloque comunitario y, desde entonces, el clima político en los 27 se ha ido inclinando hacia el reforzamiento de los partidos soberanistas. Al mismo tiempo, el entorno exterior no ha dejado de hacerse cada vez más hostil para una visión europea del mundo, tan distinta del expansionismo del Kremlin, la asertividad de Pekín o el transaccionalismo de Donald Trump. Así que un sí este fin de semana señalaría que una sociedad tradicionalmente muy celosa de su independencia e identidad empieza a considerar que, en un entorno tan incierto, se requiere compartir soberanía con otras democracias avanzadas.
Para Islandia, al menos para su Gobierno y para la mitad de sus ciudadanos, tiene doble sentido dar el paso: por un lado, por la necesidad de contar con aliados fuertes y afines en el actual momento internacional tan complejo y, por otro, porque el país -al ser parte de Schengen y del Mercado Interior- ya aplica buena parte de la normativa que viene de Bruselas sin poder intervenir en su elaboración. Hay obstáculos, claro, como la pesca o la adopción del euro.
Para la UE supondría algo muy poco habitual en los últimos años. En los Balcanes y entre los vecinos de Rusia hay una larga cola de candidatos a entrar en el club. Pero aquí se trata de un aspirante muy próspero, con la economía plenamente estabilizada tras las convulsiones financieras de hace quince años, y que disfruta una democracia consolidada. Que decida llamar a la puerta del proyecto europeo no parece algo menor cuando se compara con el nulo apetito de Ucrania por unirse a Rusia, de Taiwan por ser una provincia más de China, o de Canadá y Groenlandia por hacer a América más grande.
La agresividad de las grandes potencias que antagonizan con Occidente, el creciente peso estratégico del Ártico y las dudas sobre la previsibilidad de Estados Unidos han aumentado el valor de los vínculos europeos para un país pequeño, sin fuerzas armadas propias y situado en un punto decisivo del Atlántico Norte. Y, en paralelo, por esos mismos motivos, ha aumentado la importancia de este país pequeño para la UE.
Aunque sería muy conveniente que la próxima ampliación incluya también a uno o dos candidatos orientales (Montenegro o Albania serían idóneos, ampliando de paso el número de miembros mediterráneos), la adhesión islandesa podría ofrecer una historia de éxito relativamente rápida, y demostraría que Europa es mucho más fuerte y atractiva de lo que les gustaría a sus enemigos.
AI outlook — possibilities, not facts
Si gana el sí, Islandia retomará formalmente las negociaciones de adhesión a la UE en los próximos meses.
Likely · Within months

La ministra de Migraciones, Elma Saiz, compareció en el Congreso para explicar la gestión de la crisis migratoria en Ceuta, donde entraron 72.000 inmigrantes entre el 30 y 31 de julio. Enfrentó críticas de Vox y otros partidos por la supuesta inacción del Gobierno, defendió la compatibilidad entre seguridad y humanidad, y detalló las ayudas distribuidas, mientras el ministro del Interior anunció la construcción de un nuevo CETI permanente para 800 personas, quedando aún un déficit de 1.300 plazas para los 5.000 inmigrantes que permanecen en la ciudad.

El Gobierno y la ciudad autónoma de Ceuta han acordado por unanimidad habilitar nuevos espacios para acoger a inmigrantes sin alojamiento tras la llegada masiva del 30 de julio, excluyendo los polideportivos inicialmente propuestos y priorizando el traslado de mujeres y menores, según fuentes de Moncloa y la CEAV.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, vinculó el salto de la valla en Ceuta del 30 de julio a una campaña de desinformación impulsada por actores de la 'internacional reaccionaria', defendió el diálogo con Marruecos y criticó las restricciones de Schengen impuestas por Italia, mientras grupos de la oposición acusaron a Rabat de complicidad en la crisis migratoria.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, compareció en el Congreso para defender la soberanía española de Ceuta y Melilla, atribuir la crisis migratoria de julio a un bulo difundido en redes sociales y criticar las medidas de Italia y Dinamarca, al tiempo que defendió el diálogo con Marruecos.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, compareció en el Congreso advirtiendo sobre los altercados en Ceuta tras la entrada masiva de migrantes, acusó a PP y Vox de incitar el odio con sus declaraciones, defendió la colaboración con Marruecos y anunció refuerzos policiales, mientras la oposición cuestionó su versión y pidió mayor contundencia frente a Rabat.

Fernando Grande-Marlaska reconoció que existían informes previos sobre factores estructurales de la migración en Ceuta y Melilla antes de la avalancha del 30 de julio, aunque aseguró que no se había advertido de la magnitud del flujo. Reveló que entre el 1 y 29 de julio entraron ilegalmente 1.026 personas en Ceuta y que actualmente permanecen 5.000 adultos y 1.500 menores en situación irregular. Anunció una inversión de 35,5 millones de euros para reforzar las fronteras, financiada en un 90% por la UE.