La avalancha de Ceuta y el auge de la extrema derecha en Sajonia marcan el estrés de las democracias liberales
Un recorrido por el ciclo electoral global y el descontento en Europa, desde la frontera sur española hasta las elecciones en Sajonia-Anhalt.
Quick Look
La crisis migratoria de Ceuta y el descontento en regiones como Sajonia-Anhalt tensan el panorama electoral en Occidente, coincidiendo con un ciclo global de comicios clave para el futuro de las democracias liberales y la Unión Europea.
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Why It Matters
La crisis migratoria en Ceuta coincide con un ciclo electoral clave en varios países occidentales y el descontento en la antigua Alemania del Este.
Los arqueólogos del futuro hallarán rastros de Ceuta entre las ruinas de la Unión Europa, columnas greco-romanas abatidas por segunda vez en la historia. La avalancha de Ceuta ha reforzado el miedo a los “bárbaros” en todo Occidente, tensando casi todas las convocatorias electorales que se avecinan en un momento de fortísimo estrés de las democracias liberales. Ceuta ha enviado una señal apocalíptica desde el estrecho de Gibraltar, confín del mundo conocido en la Antigüedad.
¿Quién ha encendido las antorchas? Hay diversas pistas y ninguna certeza. Los servicios secretos marroquíes en solitario, para hostigar a España, manipulando el desasosiego de los jóvenes que se manifestaron hace un año contra el régimen y pagaron un precio por ello. (Tres muertos, centenares de heridos y mil cuatrocientos procesados). Los servicios marroquíes, inspirados o empujados por otros servicios extranjeros, para castigar a España por su política exterior. Una movilización ‘espontánea’ guiada por canales digitales que han desaparecido sin dejar rastro, que desbordó a la gendarmería marroquí. No dispararon para no provocar una masacre durante la Fiesta del Trono. Nadie lo sabe a ciencia cierta. Y quizá nadie lo sabrá durante años. En eso consiste un episodio de guerra híbrida. Pedro Sánchez quiso apuntar ayer a Israel y Rusia, pero la mayoría de la población española no se quita de la cabeza Marruecos.
Ceuta baña las elecciones que vienen en medio mundo, porque en muchas de ellas el tema central será la inmigración. Este es el calendario. Elecciones regionales en el estado federado de Sajonia-Anhalt, en la antigua Alemania del Este, el próximo domingo. Elecciones legislativas en Suecia, el 13 de septiembre. Elecciones legislativas (bajo control) en Rusia, y comicios regionales en la ciudad-estado de Berlín y en el estado federado de Macklemburgo-Pomerania Occidental, el 20 de septiembre. Legislativas en Marruecos, 23 de septiembre. (Ojo al dato, elecciones en Marruecos, ello quiere decir que los sucesos de Ceuta se han producido en un contexto de lucha de facciones). Presidenciales en Brasil, 4 de octubre. Legislativas en Israel, 27 de octubre. Legislativas de medio mandato en Estados Unidos, 3 de noviembre. Elecciones presidenciales y legislativas en Nigeria, la mayor economía de África, en enero del 2027. Legislativas en Italia, España y Polonia muy posiblemente entre la primavera y el verano del 2027. Elecciones presidenciales en Francia, entre abril y mayo del año que viene. Elecciones presidenciales en Argentina en octubre del 2027.
Estados Unidos decide si le resta poder a Donald Trump o lo confirma como emperador después del fiasco de Irán. Israel delibera si se desembaraza o no de Netanyahu. Esas dos elecciones pueden cambiar el rumbo de toda la política internacional. El enorme Brasil, pivote del denominado ‘Sur Global’, se juega su destino, y van a las urnas los cinco países más grandes del consorcio europeo (Francia, Italia. España y Polonia, más Alemania, a escala regional). Según cuál sea el resultado, empieza el eclipse de la Unión Europa.
Abre el baile Sajonia-Anhalt el próximo domingo. Es un lugar importante en la historia de Europa. Según la tradición, el 31 de octubre de 1517, el fraile agustino Martín Lutero clavó en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg las 95 tesis sobre las indulgencias, en las que arremetía contra una práctica de la Iglesia católica que prometía reducir las penas del Purgatorio mediante aportaciones económicas. Las consideraba incompatibles con el verdadero arrepentimiento cristiano. Empezaba la Reforma Protestante, la mayor escisión religiosa en Europa desde el cisma del año mil de las iglesias orientales.
Wittenberg se halla en Sajonia, pero los sajones que se establecieron en el sur de Inglaterra a partir del siglo V no provenían de la actual Sajonia, dividida en dos estados después de la Segunda Guerra Mundial. Eses sajones habitaban las costas del noroeste de Alemania, en la desembocadura del río Elba. Cerca estaban los anglos que también emigraron a Inglaterra. Emigración: de ahí la expresión ‘anglosajones’. La nobleza sajona se fue trasladando más al sur de Alemania, hasta dar nombre a una nueva región. Los anglosajones actuales, en América y el Reino Unido, van a estar pendientes el próximo domingo de los resultados en Sajonia, ahora dividida en dos estados, Sajonia y Sajonia-Anhalt, fusionada administrativamente con el viejo condado de Anhalt. Se van a clavar nuevas tesis en las puertas del castillo de Wittemberg.
En las pastadas elecciones federales alemanas de febrero del 2025, el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo en la región el 37,1% del voto, casi doblando a la CDU (derecha clásica de raíz democristiana), que recibió el 19,2%. El resultado confirmó que AfD es actualmente la fuerza política dominante en la antigua República Democrática Alemana. Las últimas encuestas la sitúan por encima del 40 % y, aunque no lo tendrá fácil, podría aspirar a gobernar el Land, tal y como explicaba hace unos días, María-Paz López, corresponsal de La Vanguardia en Alemania.
Sajonia, ahora dividida en dos, fue durante siglos un territorio central en la historia alemana, y uno de los grandes motores de su industrialización, junto con Renania y el Ruhr. Llegó al siglo XX como una economía intensamente urbana, fabril y exportadora: una de las regiones económicamente más avanzadas y densamente industrializadas del país. Ya antes de la industrialización, Sajonia había desarrollado una potente economía basada en la minería, los textiles y numerosas actividades artesanales orientadas a la exportación. Durante el siglo XIX, esa base favoreció una rápida mecanización y la aparición de una industria moderna en torno a Chemnitz, Leipzig, Zwickau y Dresde, especializada en textiles, construcción de maquinaria, metalurgia, imprenta y posteriormente industrias eléctricas y de precisión. Chemnitz llegó a ser conocida como la “Manchester sajona”, mientras Leipzig combinaba su condición de centro industrial con la de uno de los principales nodos comerciales, financieros y editoriales de Alemania.
La centralidad sajona no fue sólo política, religiosa o industrial, sino también cultural. Johann Sebastian Bach pasó en Leipzig los últimos veintisiete años de su vida, desde 1723 hasta su muerte en 1750. Compuso allí alrededor de 150 cantatas y algunas de las obras fundamentales de la música occidental, entre ellas La Pasión según San Juan, La Pasión según San Mateo y, posteriormente, el Oratorio de Navidad.
Hoy, Sajonia-Anhalt es periferia. Una región en declive frente a las zonas más pujantes del país, proceso que se ha intensificado desde la reunificación alemana. Desde 1990, Sajonia-Anhalt ha perdido aproximadamente una cuarta parte de su población, mientras el conjunto de Alemania la aumentaba en más de un 4%.
Durante los primeros años posteriores a la reunificación, la emigración se concentró especialmente en los jóvenes. Entre 1990 y 2006, el 43,5 % de las pérdidas migratorias correspondieron a personas menores de 25 años. El hundimiento de la RDA expulsó a los jóvenes. También abandonó Sajonia, el teniente coronel del KGB, Vladímir Putin, jefe de la estación del servicio de inteligencia soviético en la ciudad de Dresde. Putin detesta aquella retirada. Al regresar a la URSS se vio obligado a trabajar de taxista durante un tiempo.
Sajonia-Anhalt es hoy el Land más envejecido de Alemania. La Oficina Federal de Estadística acaba de publicar un análisis de la evolución demográfica desde la reunificación: entre 1991 y 2024, los Länder orientales perdieron 1,2 millones de habitantes en favor de la Alemania occidental. Jóvenes y mujeres. Más de la mitad de las personas que se fueron eran mujeres.
Se ha producido al mismo tiempo una transformación muy abrupta de su estructura productiva. Si en 1991, la industria manufacturera de Sajonia-Anhalt empleaba a cerca de 350.000 trabajadores; en 2000, quedaban poco más de 100.000. Es decir, en menos de una década desapareció alrededor del 70% del empleo manufacturero, una conmoción particularmente profunda en un territorio con una larga tradición industrial.
Pero estos datos reflejan sólo una parte de la realidad. Las fuertes inversiones y el proceso real de convergencia de las dos Alemanias tras la reunificación han provocado que la riqueza de Sajonia haya empezado a aproximarse a la media alemana. Según esa misma estadística oficial, en 1991 el PIB por habitante de Sajonia-Anhalt era de apenas 7.255 euros, frente a los 19.902 del conjunto de Alemania: sólo un 36 % de la media nacional. En 2024 había alcanzado los 36.517 euros, el 72 % de los 50.819 euros de media alemana.
El grupo Volkswagen apostó por la región prácticamente desde la reunificación. En el núcleo de Zwickau, donde en tiempo de la RDA se fabricaba el legendario Trabant, Volkswagen levantó una nueva planta capaz de producir 250.000 vehículos anuales. En Sajonia-Anhalt se situaba el gigantesco complejo químico de Leuna, uno de los símbolos industriales de la RDA. Su reconversión movilizó una inversión de más de 5.000 millones de euros y unas 100 empresas, con unos 9.000 empleos.
Emigración, pérdida de industria manufacturera y mejora relativa de su riqueza. Sajonia ha crecido, pero sigue teniendo el PIB per cápita más bajo de los 16 Länder alemanes. Tal y como hemos puesto de manifiesto en varias ocasiones en Penínsulas, toda la evidencia de los investigadores académicos apunta a que el malestar territorial no depende únicamente del nivel de renta alcanzado, sino que tiene que ver también con su evolución y el punto de partida y especialmente con las expectativas y con la percepción colectiva de haber perdido el control sobre el propio futuro.
En Alemania, el descontento en el Este tiene que ver más con un declive económico a largo plazo, incluso previo a la reunificación, y con una creencia generalizada de que regiones que antes eran prósperas y centrales han sido abandonadas por las elites dirigentes, obsesivamente atentas a un puñado de ciudades muy boyantes, para no perder engarce con las nuevas escalas de la globalización. La AfD obtiene más votos donde la diferencia entre la grandeza histórica y el estatus actual se siente más intensamente. Sin duda Sajonia-Anhalt es uno de esos lugares.
El próximo domingo, AfD será el partido más votado con toda seguridad. Si consigue la mayoría absoluta romperá el “cordón sanitario” que le han impuesto los demás partidos (CDU, SPD, Verdes y Linke). Si ello ocurre, habrá conmoción en Alemania. Un mal resultado de la CDU puede herir de muerte al canciller federal Friedrich Merz, que viene acumulando una puntuación muy baja en los sondeos. Sánchez no es hoy el único gobernante en dificultades en Europa. Hay una fractura en el bloque constitucional alemán y por el boquete aparece la mirada inquisitiva de Alice Weidel, 47 años, ágil dirigente de AfD, que acaba de declarar: “Si ganó las elecciones federales, en los primeros cien días cerraré las fronteras, eliminaré los subsidios de los inmigrantes y llevaré a cabo las deportaciones más grandes de Alemania”.
Hace unas semanas, el semanario Der Spiegel, una de las publicaciones más influyentes de Alemania, dedicaba su portada al líder de AfD en Sajonia-Anhalt, Ulrich Siegmund, de 35 años, con el siguiente título: “El hombre más peligroso de Alemania”. No sabemos si Der Spiegel ganó muchos lectores con ese titular, pero lo que sí es seguro es que le hizo un gran favor a AfD. La nueva extrema derecha lanza mensajes provocadores sin cesar, en todas partes, para llamar la atención, para que los medios de comunicación y la gente escandalizada los amplifique con su indignación. El cartel de “peligrosos” les hace ganar votos, porque buena parte de sus electores no son fascistas, ni nazis, pero sí gente que cree llegado el momento de zarandear el sistema para expresar su enfado por las expectativas defraudadas. Libertad con ira. Hasta que la ira estrangule la libertad.
Sajonia abre el baile, pero este pasado domingo hubo prólogo en Islandia. Referéndum sobre la reanudación de negociaciones para el ingreso en la Unión Europea, en un momento en que Estados Unidos quiere tomar la isla de Groenlandia y expandirse en el Ártico. Ha ganado el no. La UE no ha sido capaz de movilizar con fuerza a los jóvenes islandeses, el sector de la población más europeísta. La Comisión Von der Leyen empieza a ser políticamente inerte.
Uno de los argumentos de la campaña del no era el siguiente: “Islandia puede llenarse de europeos del sur huyendo del calor”.
De Ceuta a Reikiavik.
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AfD será el partido más votado en Sajonia-Anhalt
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