
Una diputada critica al Gobierno español por internalizar la crisis migratoria en Ceuta como un problema interno y no señalar a Marruecos como responsable, acusando al PSOE de ser el 'mejor lobby de Marruecos en España' y de haber heredado concesiones históricas que comprometen la soberanía española en Ceuta, Melilla y el Sáhara Occidental, mientras defiende la ley de nacionalidad para saharauis como medida de memoria restaurativa y advierte sobre posibles represalias marroquíes si se aprueba.
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La entrevista se realiza en el contexto de la crisis migratoria en Ceuta de hace un mes, donde Marruecos es señalado por la Policía Nacional como planificador y ejecutor de la entrada masiva de 80.000 personas y la muerte de 141. Se vincula esta crisis con el debate histórico sobre el Sáhara Occidental, las acusaciones de lobby marroquí al PSOE y el PP, y la tramitación final de la ley para conceder nacionalidad española a los saharauis, que ha enfrentado múltiples obstáculos parlamentarios.
El Gobierno lo denomina crisis migratoria.
Crisis migratoria es simplificarlo muchísimo y, sobre todo, asumir el coste de una mala gestión migratoria. Creo que el mayor error que ha cometido el Gobierno es internalizar esta crisis. Está poniendo el foco en lo que quiere la extrema derecha, que es culpabilizar al que ha migrado y no a un Estado, que es el que ha provocado eso. No soy naíf, me encanta la diplomacia y la política exterior y entiendo que uno puede ir con cautela, pero, en este caso, creo que la hipoteca es tan grande que no merece la pena. Hay que señalar desde el primer momento, europeizar la crisis, porque para algo estamos en el marco de la Unión Europea. Entiendo que no se podía decir el primer día, pero es que Marruecos ya lo hizo en el año 2021, con la entrada de 10.000 personas. Es verdad que entones Marruecos lo reclamó, pero es que esta vez se le ha ido tanto de las manos que no va a reclamar el asesinato de 141 personas y la entrada extraordinaria de 80.000. Por tanto, tratarlo como una cuestión migratoria es señalarte a ti mismo y decir que estás gestionando mal las fronteras.
En los tres años que lleva de diputada, nunca se ha andado con remilgos a la hora de criticar al PSOE, al que ha llegado a calificar de "mejor lobby de Marruecos en España". ¿Qué problema puede tener el PSOE con Marruecos?
Marruecos es un país que tiene una capacidad de lobby muy grande, no solamente con el PSOE, también con ciertas personas del PP y, sobre todo, en el Parlamento Europeo. Es un país muy rico, aunque la desigualdad es enorme y el 70% de la población vive en la pobreza porque toda esa riqueza la capitaliza una élite, una élite que estudia en universidades francesas, españolas y que está infiltrada en medios de comunicación y espacios de poder. Ahora bien, se han comprado voluntades socialistas desde Felipe González. Han ejercido un poder blando muy importante con el turismo y con la entrada en acuerdos económicos, también con Canarias y otras autonomías. Lo dice muy bien Javier Otazu: 'Marruecos nos conoce mucho y nosotros lo conocemos muy poco'. Primero, porque no se explica a la ciudadanía española el protectorado de Marruecos ni el colonialismo en el Sáhara Occidental. Entonces, cuando tú conoces muy poco a tu vecino, pero tu vecino sí que invierte mucho en saber cómo funcionas... Han instrumentalizado esto [la entrada masiva] para establecer ese debate sobre Ceuta y Melilla porque saben que la cuestión migratoria a nivel europeo sustenta debates serios y es un elemento divisorio, incluso dentro del propio electorado de la izquierda. El PSOE ha heredado todas esas cesiones y esas compras de voluntades. Y el último en caer, y creo que por eso Rabat también se siente inmune al hacer esto, ha sido Zapatero.
¿En qué sentido?
Cuando yo señalaba la influencia que tenía Zapatero en América Latina, en el lobby, en el blanqueo que hace también de Rabat y y su entrada en la internacional socialista, siempre se decía: 'Son los resentidos saharauis, ¿qué van a decir los saharauis?' Y yo lo señalaba como española y decía: es que el señor Rodríguez Zapatero tiene negocios y ejerce un lobby en nombre de Marruecos tan turbio que es el que ha posibilitado el giro con respecto al Sáhara. De alguna manera, Sánchez hereda eso pensando que va a tener poco coste electoral, pero estamos viendo que puede tener un coste de soberanía más amplio, no solamente en el Sáhara, sino con Ceuta. La crisis de Ceuta pone de relieve que no puedes ser muy valiente discursivamente con Trump y con Netanyahu, pero no señalar a su probeta, a su títere, que es Rabat. El PSOE ha errado no señalando a Marruecos, primero, porque ha perdido un capital electoral buenísimo, pero también un capital de disputa, porque las cuestiones de soberanía suelen unir mucho a la gente. España es la cuarta economía europea, emite gas a a Marruecos, es su puerta en los acuerdos económicos en la Unión Europea, tiene un intercambio de divisas... Tenemos la capacidad de pensar un plan disuasorio, pero en cambio estamos defendiendo los intereses de Marruecos en los tribunales europeos, en los acuerdos, en las autonomías.
Lo que sucedió hace mes, ¿podría haber sucedido con un Gobierno del PP?
Sí, 100%, siempre y cuando el PP hubiera generado cierta aversión a Estados Unidos. Lo digo con conocimiento: Estados Unidos tiene una necesidad de control de estrechos y lo estamos viendo con Ormuz. También con el cambio de estatus de Gibraltar. El PP siempre ha tenido más relaciones con el Partido Istiqlal, que es como un partido independentista, del que viene las tesis del Gran Marruecos, de Ceuta, Melilla, el Sáhara... Lo único que la Corona marroquí se apropió de esas tesis. En cualquier caso, el PP siempre va a ser más sumiso a Estados Unidos e Israel, por lo que nunca va a hacer algo que moleste a estos dos actores. Es cierto que las relaciones siempre han sido tensas, pero por una supremacía hacia Marruecos. Lo que no cambia es que Ceuta y Melilla son un mandato de la dinastía alauí, por lo que le podría pasar absolutamente a cualquiera.
La Policía Nacional apunta directamente a Marruecos como planificador y ejecutor de la entrada masiva de hace un mes. ¿Qué debe hacer el Gobierno si se confirma?
Yo entiendo, como ingeniera de datos, que un gobierno no se puede mover por emociones, sino por informes y por pruebas fehacientes, pero si se demuestra que no solo es responsable por pasividad, sino que encima es el elemento ejecutor, tenemos que llamar a consultas a nuestro embajador. Es el momento histórico, igual que lo tuvimos en el 76 para defender el Sáhara Occidental, de que se efectúe un viraje del Gobierno para señalar a Marruecos. Y si tiene que haber un conflicto diplomático, que lo haya. También tiene que europeizar ya la gestión, decirle a Europa: "Hemos estado ahí cuando se reclamado Groenlandia, en la crisis de Lesbos, en Lampedusa... No los hemos dejado solos [a los países europeos afectados]".
¿Una confirmación así merecería la dimisión o el cese del ministro del Interior?
Como defensora de los derechos humanos, el ministro del Interior tendría que haber dimitido con la muerte de decenas de inmigrantes en Melilla en 2022. Pero te diré por qué no debería dimitir ahora, y no porque haya cambiado de de punto de vista: la entrada de Brahim Gali en España ya nos costó una ministra [Arancha González Laya]. Marruecos pidió al Gobierno que la cesase. Estamos en una democracia y hay que exigir responsabilidades, pero que dimita gente del Gobierno es darle la razón a Marruecos, es lo que busca Marruecos y es lo que buscan desde fuera. Pueden decir: "He metido 80.000 personas y me he cargado a un ministro del Interior", ministro del Interior que, por otro lado, condecoró hace un año al máximo responsable de inteligencia de Marruecos [Abdellatif Hammouchi]. El coste para el Gobierno ya es latente, no van a arreglarlo dimisiones.
¿Cómo calificaría la gestión del Gobierno en el último mes?
Para mí ha sido nefasta. El Gobierno se ha equivocado al 100%. Nefasta no porque no tengamos capacidad, la tenemos. Somos un país no solamente solidario, sino que tiene la capacidad. Lo hicimos con Ucrania, lo hicimos con el volcán de La Palma, el coronavirus, el hantavirus... A este Gobierno le han caído las siete plagas de Egipto, ha tenido que hacer frente a situaciones muy complicadas. Y me ha sorprendido que con esta gestión no se haya podido. Ha habido un fallo de liderazgo, de mando único, desde el inicio. Ahora, el mayor reto es la credibilidad y la transparencia de la información para no alimentar a la extrema derecha y que siga soltando lo que le dé la gana. Y el siguiente reto es el reparto ya de migrantes en todas las comunidades para agilizar los expedientes, que lo acepten las gobernadas por el PP, porque ese elemento divisorio es lo que necesitan desde fuera. Están viendo cuál es el punto flaco del Gobierno, están viendo cuál es el punto débil del PP, y un partido de Estado tiene que estar a la altura.
¿Es difícil encontrar el equilibrio entre la empatía con el pueblo ceutí y el trato digno a una marea de personas, la mayoría necesitadas, pero cuya presencia ha perturbado como nunca el día a día de la ciudadanía?
El ser humano nace con empatía y es muy sencillo entender una realidad y la otra. Un ceutí que ve que se gestiona, que hay presencia, que hay mando y, sobre todo, que hay un reparto, claro que va a tener empatía. Pensemos que son pueblos casi hermanos [Marruecos y Ceuta]. El problema es cuando hay una competencia por los recursos públicos. Nuestro debate como progresistas tiene que estar en la conquista de los recursos públicos. Pero esto es como cuando dejas a alguien sin dormir muchos días: salen los peores demonios que tiene dentro. No dejemos que esos demonios sigan aflorando y, sobre todo, que tengan a alguien al lado desinformando y avivando esos miedos.
Esta semana la tramitación de la ley para la concesión de la nacionalidad española a los saharauis llega a su punto final con la votación del dictamen en el Congreso. ¿Qué espera del debate?
Esta ley también ha pasado las siete plagas (ríe). Ha sido un proceso muy complejo y ha supuesto un desgaste personal y emocional que no se lo deseo absolutamente a nadie. Ha habido muchos virajes: gracias a Vox y al PP, se admitió a trámite. Luego el PP y Vox votaron en contra en la ponencia y, finalmente, el PP se abstuvo en comisión. En este tiempo he hablado con Vox, hablé en su momento con Cuca Gamarra, del PP, he parlat en català con Junts... No puede decirse que con esta ley no se ha hablado con todos. Solo pido al PP que no nos abandone ahora, que ya que ha hecho bandera con el pueblo saharaui toda la legislatura pasada y esta legislatura, esta ley es importante, es necesaria. Nadie entendería ni una abstención ni un voto en contra. Del debate espero un poco de todo, espero una instrumentalización. Voy con temor... Pero quiero agradecer el trabajo a todas las buenas personas en todos los partidos, porque la abstención del PP la han conseguido buenas personas dentro del partido y el sí del PSOE ha sido gracias a la presidenta [del Congreso] Francina Armengol.
¿Qué argumentos os han dado desde el Partido Popular para esos cambios tan sustanciales de posición a lo largo de tres años?
El momento de votar coincidió con la regularización extraordinaria, de la que el pueblo saharaui se quedó fuera. Poco después, Núñez Feijóo metió la pata con la Ley de Nietos... Pienso que la razón ha sido el timing. Yo les decía que el pueblo saharaui no puede pagar el precio de todas las leyes que han salido de Memoria Democrática en las que debería haber estado incluido: hemos dado la nacionalidad a un montón de argentinos por ser nietos de españoles, a los sefardíes... Vox, igual. No quiere ninguna medida migratoria, pero es que esta no es una medida migratoria, es una medida de memoria restaurativa. No vamos a darle la nacionalidad a los saharauis, vamos a igualar sus derechos como los pueblos de América Latina y que no tengan que estar 14 años en un limbo legal en nuestro país. Se lo debemos. Y viendo lo ocurrido en Ceuta, espero que sea consciente de la importancia política que esta ley tiene para el Partido Popular y, aunque muy a mi pesar, para su propio electorado.
Esas siete plagas que comenta que ha sufrido la ley también han venido motivadas por un bloqueo del PSOE que habéis denunciado en varias ocasiones. ¿Por qué cree que lo han hecho?
En el PSOE, la palabra saharaui genera un pánico terrible. No lo comprendo, bueno, se puede entender ahora con los acontecimientos de Ceuta... El hecho de excluirlos de la regularización extraordinaria es una política deliberada contra ellos, una política instigada desde Exteriores para no molestar a Marruecos. Cuando cerró la fase de enmiendas de ley, me quedé muy sorprendida, porque las propuestas del PSOE mejoraban sustancialmente la norma, pero luego la bloquean... Es como intentar resolver una campana de Gauss. Se han ido quedando sin los pocos argumentos que tenían. Creo que el PSOE piensa erradamente que puede generar un vaciado de los campos de refugiados, pero es que no vamos a otorgarle la nacionalidad a los saharauis.
El contexto es el que es. ¿Ve capaz al PSOE de cambiar su posición en el último momento ante lo ocurrido en Ceuta?
En esta legislatura y con el PSOE, me espero cualquier cualquier cosa. Sería muy raro, pero entonces entenderíamos cuánto ha tenido que ver la ley con la crisis de Ceuta. Y, como espacio, nos tendríamos que replantear obviamente nuestra presencia en el Gobierno. La ley es crucial en un contexto geopolítico, no es una mera ley, y entiendo que no afecta a muchos españoles, pero genera un sentimiento unánime entre ellos independientemente del espectro político.
A la vista de los precedentes, ¿caben esperar posibles represalias de Marruecos si la ley sale adelante?
Mira, una de las grandes desventajas que tenemos con nuestro país vecino, o incluso en general con los países africanos, es que ellos suelen hablar, debido a la herencia colonial, nuestro idioma, pero nosotros no hablamos el suyo. Pues hace poco uno de los grandes asesores de la monarquía hacía referencia a la norma, a la sentencia del Tribunal Supremo, pero también a la norma también, como una afrenta de España a su soberanía, porque ellos consideran a los saharauis marroquíes. Si lo ejecutan [otra entrada masiva], más orgullosos aún tendremos que estar de haber votado a favor. Esta ley es un elemento de soberanía importante para el Parlamento español, que puede aprobar lo que le dé la gana sin que el país vecino tenga que hacer una injerencia.
¿No ha encontrado nunca contradicciones personales y políticas en que su espacio apoye en el Gobierno a un PSOE que ha cambiado de manera unilateral la posición histórica de España con respecto al Sáhara y es, según sus palabras, el mejor lobby de Marruecos?
Las tengo desde minutos antes de la investidura de Pedro Sánchez. Yo tuve un claro debate interno a la hora de pensar si apoyarla o no, pero también es verdad que dentro de ese debate pesaba quién me ha votado, y qué se puede hacer por y para el pueblo saharaui. Soy consciente de la fuerza que tengo y hasta dónde alcanza, y la fuerza que tengo es la de un voto. Te puedo asegurar que se ha utilizado ese voto y esa voz para presionar hasta los límites tanto a mi propio espacio como al Gobierno.
A la vista de los escándalos que rodean al PSOE, el horizonte judicial que le espera y lo ocurrido en Ceuta, ¿ve agotada ya la legislatura?
Es una legislatura muy compleja, y pienso que después de aprobarse la amnistía tendríamos que haber ido por la vivienda. Debido al halo de corrupción, se han avanzado en muchas pequeñas cosas. Se ha conseguido la ley de dependencia, la ley ELA... Se han conseguido muchísimas cosas, pero, debido a esta crisis de soberanía y a la corrupción dentro del PSOE se plantea muy complicada esta recta final. Todo va a depender de cómo señale el Gobierno de
AI outlook — possibilities, not facts
El Congreso aprobará la ley de nacionalidad para los saharauis
Likely · Within weeks
Marruecos responderá con una nueva entrada masiva de migrantes a Ceuta si se aprueba la ley
Possible · Within months

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