La crisis migratoria en Ceuta: entre la desinformación y la sospecha de una operación coordinada
Informes policiales y de expertos analizan cómo las redes sociales catalizaron la llegada masiva de 72.000 personas a la playa de El Tarajal el pasado 30 de julio.
Quick Look
- Una entrada masiva de 72.000 personas en Ceuta el 30 de julio, precedida por una sentencia del Tribunal Supremo, ha generado una crisis política.
- Informes policiales y de expertos sugieren una viralización coordinada en redes sociales, aunque el origen sigue bajo investigación.
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Why It Matters
Una sentencia del Tribunal Supremo del 29 de junio limitó las devoluciones en caliente de inmigrantes que llegan a nado. Esto fue interpretado en redes sociales como una apertura de fronteras, desencadenando una ola migratoria.
Un tsunami humano llegó el 30 de julio a la playa de El Tarajal, en Ceuta, y dejó miles de prendas de ropa, chancletas y objetos personales, pero también una crisis política gigante, que está carcomiendo al gobierno de Pedro Sánchez, y una pregunta que por ahora nadie ha respondido: ¿dónde y cómo empieza la ola?
Exactamente un mes antes, una sentencia del Tribunal Supremo (TS) establece que un inmigrante detenido tras cruzar irregularmente la frontera sólo puede ser devuelto al momento si ha eludido proactivamente las barreras físicas, pero no si llega a nado; en este caso, debe abrirse un procedimiento con abogado, intérprete y garantías jurídicas.
La resolución, del 29 de junio, no se hace pública hasta que el 8 de julio el TS la explica en una nota de prensa, de la que pronto se hace eco el periódico El Faro de Ceuta: “El Supremo lo confirma: la ley no permite devoluciones en caliente de inmigrantes en el mar”.
Son las 13.01 horas. La versión de Facebook de El Faro tiene 149 reacciones, 106 comentarios y se comparte 21 veces. A las 19.15, el periódico marroquí TelQuel replica la información. Recibe 11.297 “me gusta”. Los comentarios de los lectores animan a ir a España. Algunos proponen hacerlo durante el siguiente partido de España en el Mundial de Fútbol, el 10 de julio, contra Bélgica, para aprovechar una posible relajación de las fuerzas fronterizas.
El mensaje se va simplificando: si entras por mar estás dentro. Ha empezado a temblar la tierra. Y el mar. Tres semanas después, unas 72.000 personas entrarán a nado en Ceuta. Al menos 141 se ahogan en el intento.
Aunque la mayoría de los que pasan la frontera regresarán voluntariamente a Marruecos en las horas siguientes, varios miles prosiguen allí, convertidos en un problema descomunal y en carne de tuit para la internacional ultra y en una incógnita: ¿ha sido el propio Marruecos quien ha estimulado la avalancha para visualizar la marroquinidad de la plaza? ¿La han excitado Rusia o Israel, como han sugerido Pedro Sánchez o su ministro de Exteriores, José Manuel Albares, o hasta su homólogo ucraniano, Andri Sibiga? ¿O la han aprovechado sólo a posteriori, en favor del discurso antimigratorio de la ultraderecha?
El 31 de julio, el dueño de X, Elon Musk (con 218 millones de seguidores), publica un tuit en el que, bajo imágenes de la película distópica Guerra mundial Z, se exclama: “Uau, la situación en España parece una locura!”. También Donald Trump aprovechará para cargar contra España.
Cinco análisis –policiales y de expertos en redes– coinciden en remarcar cómo el negocio de la inmigración ilegal, siempre activo en esta parte del Magreb, recibe a partir del 8 de julio gasolina extra. Nodos de Facebook, Instagram, TikTok, Telegram y Whatsapp llevan el mensaje de “puertas abiertas”, o de “playa abierta”, a cientos de miles de personas.
Es categórico el informe que elabora para la investigación abierta en la Audiencia Nacional el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (Cenif) de la Policía: las redes han sido “un elemento de relevancia extraordinaria” y muestran “con claridad la trascendencia de la actuación de determinados perfiles y números de teléfono que intervienen de forma decisiva en la difusión masiva de mensajes clave”.
La policía española, infiltrada en algunos grupos, detecta entre el 24 y el 28 de julio un “incremento súbito” de los mensajes que instan a acercarse a Castillejos (Fnideq en árabe) para saltar a Ceuta. El organismo alerta a Madrid de movimientos en la zona el día 27.
Entre el 29 y el 1 de agosto, los mensajes crecen un 3.363 %. La entrada masiva es el 30, pero las mismas redes están invitando a otro salto el 15 de agosto.
La conversación arranca en grupos abiertos de Facebook, Instagram y TikTok con mensajes de ánimo, intercambio de datos y llamamientos a acudir a Ceuta. Cuando crece el interés, la actividad migra hacia grupos cerrados de WhatsApp donde aparecen instrucciones operativas más precisas. Entre otras cosas, se saben vigilados.
Los investigadores policiales identifican administradores y usuarios presentes en varios grupos, actuando como nodos de difusión. Más del 90% de los números de teléfono analizados son marroquís. El resto es un rosario de 28 países distintos.
Para el Cenif, la movilización de entre 75.000 y 85.000 personas no puede explicarse únicamente por el azar ni por la difusión espontánea de rumores.
El informe habla de un “proceso de diseño de viralización” destinado a reducir la dependencia de factores aleatorios, y subraya que mover tal cantidad de personas sin bloqueos en las vías de acceso ni incidentes de orden público es “incompatible” con un movimiento espontáneo.
Coincide en este diagnóstico la empresa de consultoría Golden Owl, especialista en análisis de tráfico digital: la masiva entrada a Ceuta “no fue un suceso espontáneo” sino “una operación coordinada, preconstruida y publicitada” y que perseguía un propósito.
Para ello existió “un núcleo cerrado de coordinación” que conectó con grupos de difusión en Facebook con más de un 1,5 millones de miembros. La campaña se organizó “de forma horizontal, no jerárquica” y se empleó una marca y un mercado, con vocabulario codificado, identidad visual y lemas compartidos. Gracias a estos factores “alcanzó la escala que alcanzó” y también por ello fue resiliente a detenciones y eventuales retiradas de contenido.
Esta consultora radicada en Alicante identificó “un pequeño conjunto de administradores y reclutadores”. Entre ellos señalan a un natural de Casablanca, residente en Estambul, que ofreció un número de WhatsApp turco (lo revela el prefijo +90). También a un operador de dos cuentas construido íntegramente sobre el hashtag “haragaceuta” –que se refiere a la “quema” de la documentación para que no te puedan devolver– y que se usó aquellos días como clave para el salto. Y a otro del área de Tetuán que empuja contenido idéntico a tres grupos de 50.000 miembros.
Se detectan también marcadores argelinos. Lo hace Golden Owl y también el ingeniero y analista de datos marroquí Marouane Lamharzi, que localiza (por el uso de un teléfono con el prefijo +213) que un mes antes del asalto una red argelina, bajo los hashtags korob_haraga y Haraqa Spain, ofrece un viaje a España en una lancha con un motor de 600 a 900 caballos de potencia, con el pago a efectuar en destino. Es una señal, según este análisis, de cómo el mercado migratorio está siempre activo pero también de cómo el estallido de julio aprovecha su terminología y sus redes.
Golden Owl descubre nodos en ciudades del norte de Marruecos como Casablanca, Khouribga, Tánger, Tetuán/Azla, Beni Chiker, Nador y Agadir, pero también ve indicios de operadores en Madrid o Roma.
La entrada masiva se apoyó en una infraestructura digital preexistente y no en una red creada específicamente, concluye un informe elaborado para La Vanguardia por la consultora Cibergy, dirigida por Àlex Lozano, profesor de investigación digital de la Escola de Prevenció i Seguretat Integral de la UAB. El análisis identifica 23 grupos de Facebook, que aglutinan 1,7 millones de miembros, y que ya se utilizaban desde al menos agosto de 2024 para intercambiar datos sobre rutas migratorias y accesos a Ceuta.
Según el estudio, las primeras referencias inequívocas a la ciudad autónoma aparecieron el 13 de julio, 18 días antes de los hechos. Se observa una evolución desde mensajes genéricos sobre migración hacia contenidos con indicaciones prácticas para quienes pretendían cruzar.
Los investigadores señalan dos perfiles como especialmente relevantes en la fase previa: Al Hajj Mohamed y Simo França, los únicos que actuaron como puente entre varios grupos antes del 30 de julio.
Ambos conectaban exactamente las mismas comunidades, lo que apunta a posibles rutas de transmisión de información, aunque el informe subraya que no existe evidencia de coordinación centralizada. Simo França es el usuario que más veces menciona Ceuta en julio, con seis referencias antes del día de la avalancha, y cambia de grupo justo después de una tanda intensa de publicaciones.
Cibergy detectó 54 casos de un mismo texto publicado en distintos grupos, en algunos casos con apenas segundos de diferencia. Sin embargo, estas republicaciones sistemáticas se produjeron después del 31 de julio, así que no sirvieron para organizar la acción.
¿Se utilizaron bots para amplificar el mensaje? El estudio identifica 52 cuentas vinculadas al canal Tetouan Tube creadas en un periodo de tiempo reducido, con nombres o identificadores similares, escasa actividad propia y una dedicación casi exclusiva a compartir o amplificar publicaciones de terceros relacionadas con la migración, indicadores de que no se trata de usuarios reales.
No obstante, la consultora mantiene una posición prudente. Habla de posibles dinámicas de “difusión inauténtica”, pero no afirma que estas cuentas sean bots ni atribuye su gestión a una organización concreta. Además, subraya que la mayor parte de estos indicios aparecen después del 31 de julio, por lo que no pueden utilizarse por sí solos para demostrar la existencia de una campaña organizada antes de la entrada masiva.
El experto en redes y seguridad Marcelino Madrigal no ha encontrado indicios de una preparación previa comparable a la que sí detecta para la convocatoria posterior del 15 de agosto. “El 15 sí habían señalado muy claramente que se iba a preparar algo. Pero el día 30, no”, resume. Su lectura es que la crisis del 31 de julio fue el resultado de la confluencia de varios factores: la sentencia, el efecto contagio, el propio volumen de gente ya reunida en la zona; más que el desenlace de un plan. Lo compara con el fenómeno de una oferta falsa de un supermercado que se viraliza y provoca una aglomeración.
Madrigal está documentando narrativas hostiles a la política exterior española en medios rusos e israelíes y considera plausible que estos actores “aprovechen la coyuntura” para desestabilizar al Gobierno español, ante lo que supone “una ventana de oportunidad muy grande”. Pero es cuidadoso en distinguir esto de la organización del asalto: para Madrigal, esta dimensión de desinformación estatal opera como amplificación posterior al hecho, no como su origen.
El principal problema, añade, es que la dificultad para detectar señales en las redes impide anticipar medidas que, en este caso, habrían salvado vidas: “La desinformación mata. Ha habido 140 personas que llegaron a la playa de Castillejos y se han ahogado y eso ha sido por desinformación”.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Investigación judicial en la Audiencia Nacional sobre las redes de tráfico de personas.
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Open Questions
- ¿Existe una coordinación estatal detrás de la viralización?
- ¿Qué papel jugaron actores extranjeros en la desinformación?


