
Las ONG en Loma Margarita reportan una mejora en las condiciones de vida, mientras persiste la tensión en el centro de Loma Colmenar.
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La ciudad autónoma de Ceuta ha experimentado una entrada masiva de inmigrantes en el último mes, lo que ha requerido la habilitación de espacios temporales de acogida.
Casi un mes después de la entrada masiva de inmigrantes en la frontera de Ceuta con Marruecos, la situación sigue siendo preocupante, aunque empieza a estabilizarse, según las entidades que trabajan en el terreno. El Gobierno ha ido habilitando nuevos espacios de estancia temporal para atender a los miles de inmigrantes que permanecen en la ciudad autónoma mientras se gestiona su acogida.
En el dispositivo de Loma Margarita, desplegado hace apenas cinco días, opera la ONG Accem, que se encarga de la atención de casi 1.100 jóvenes de entre 18 y 35 años de origen subsahariano. Lo peor, según cuenta a 20minutos el portavoz de la organización, Pedro de Santiago, ya ha pasado. Los primeros días han estado desbordados por la avalancha de trabajo, pero ahora la situación ha mejorado.
"Creemos que las condiciones de vida de estas personas han mejorado sustancialmente, aunque todavía quede mucho por trabajar", señala. Ahora, detalla, estas personas reciben tres comidas al día, hay una zona para cargar los teléfonos móviles y reciben atención sanitaria gracias a la labor de Médicos del Mundo y Cruz Roja. Además, llevaban días yendo a un proceso de triaje (la valoración clínica) y filiación (registro de datos) con la Policía para determinar cada situación legal o las necesidades de protección. Asimismo, la organización ofrece talleres de español desde este lunes para facilitar su integración.
La mayor dificultad en este espacio —adicional al desplegado en Loma Colmenar, donde la ONG Engloba atiende a otros 700 inmigrantes— ha sido el volumen de trabajo que han tenido que asumir los 50 profesionales que conforman el equipo (entre psicólogos, trabajadores sociales, abogados, enfermeras e integradores sociales) en tiempo récord.
"Hemos tenido que habilitar el espacio, atender a muchas personas en muy poco tiempo, filiarlas, saber cuántas eran, sus nombres y apellidos... Cuando llegamos aquí, los recursos eran mínimos para abrir el dispositivo. Hay mucho trabajo, pero está saliendo adelante", asegura De Santiago, que destaca que son un equipo con experiencia previa con los refugiados de Ucrania y los inmigrantes que llegan a Canarias. Además, señala, el clima está siendo de entendimiento, sin conflicto, a diferencia de los altercados que sí se están reportando en el otro espacio de Loma Colmenar.
La principal labor ahora es "garantizar que todas reciban un proceso de escucha individualizado". "Muchas personas quieren solicitar asilo. Huyeron de sus países por razones mortíferas, en rutas migratorias muy peligrosas. Hay gente que lleva cuatro años viajando para llegar por aquí, y mucha se ha quedado por el camino, por desgracia. Así que lo importante ahora es que los derechos fundamentales estén en el centro", afirma.
También ha sido crucial que estas personas reciban la atención sanitaria que necesitan. Esta atención, según cuenta De Santiago, ha servido para que se tranquilicen y vean que se van respondiendo sus necesidades. La mayoría temía que lo que era un corte superficial, por ejemplo, pudiera convertirse en una infección; le preocupaba un dolor de muelas o una migraña muy severa. Todas afecciones sencillas que, si no se tratan a tiempo, pueden acabar convirtiéndose en problemas graves.
Así, los próximos pasos ahora son más bien administrativos, bien para la filiación o para la solicitud de asilo. Muchos son potenciales refugiados, pero para asegurarse de ello debe analizarse cada situación e historia de los casi 2.000 inmigrantes que hay de varias nacionalidades de África (Sudán, Mali, Chad, Eritrea, Etiopía, Somalia, República Centroafricana, Nigeria, Costa de Marfil...).
Tensión en el otro espacio de Loma Colmenar
A unos tres kilómetros de este centro está el otro, el de Loma Colmenar, donde la situación se mantiene tensa. Igual que en Loma Margarita, este espacio está completo desde el primer día con 800 plazas, lo que provocó que más de 300 inmigrantes se agolparan el sábado en los alrededores del dispositivo a la espera de una plaza y, en muchos casos, de poder iniciar los trámites de asilo.
La situación ha obligado a reforzar la presencia policial en los accesos y a disolver las concentraciones que se han producido en el exterior por parte de varios vecinos ceutíes.
Niños y mujeres
En cuanto a los menores de edad, no están en ninguno de estos dos espacios habilitados por el Ejecutivo, pues se mantienen bajo tutela de la ciudad autónoma. Hay, según ha detallado este lunes el vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, 2.900 niños y adolescentes identificados y distribuidos en distintos recursos de protección.
El Centro de menores de Punta Blanca es uno de ellos, pero también se han instalado otros tantos en un polideportivo del barrio El Príncipe, en un campamento improvisado por la asociación de vecinos del barrio para atender, no solo a los niños, sino también a las mujeres inmigrantes.

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