Municipios del Baix Penedès y el Tarragonès sufren los efectos de 200 litros por metro cuadrado, dejando a turistas atrapados y daños materiales significativos.
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La Costa Daurada sufrió lluvias torrenciales durante la madrugada que acumularon 200 litros por metro cuadrado. Varios municipios del Baix Penedès y el Tarragonès resultaron gravemente afectados.
Este sábado, la Costa Daurada ha amanecido con las consecuencias de las lluvias torrenciales que durante la pasada madrugada han provocado varios heridos, daños materiales e inundaciones en municipios del litoral del Baix Penedès y el Tarragonès. En pocas horas, se han registrado hasta 200 litros por metro cuadrado, dejando a su paso graves afectaciones: desde personas atrapadas en sus vehículos hasta turistas que terminaban sus vacaciones y que se han quedado sin alojamiento o, en algunos casos, sin forma de volver a casa.
Este es el caso de Xavi Peñarroya, vecino de Barcelona, que se encuentra en un camping de Creixell junto a su mujer, su hija, una amiga de su hija y la madre de esta. El temporal ha interrumpido sus días de descanso después de quedar atrapados dentro de un vehículo por las inundaciones. “Nosotros estamos alojados desde el día 14 y ayer se celebraba un concierto en el municipio de al lado (Roda de Barà), al que acudieron mi hija y su amiga junto a otras amigas del camping”, explica Xavi, quien acudió a recoger a las adolescentes, de 15 años, pasada la una de la madrugada.
“Estaba lloviendo a cántaros, pero pude llegar hasta allí y recogerlas. En el camino de vuelta, había mucha agua acumulada en un túnel, pero, al ver cómo un coche pasaba en dirección contraria, intenté avanzar. Sin embargo, el mío se atascó”, confiesa a este medio.
Afortunadamente, la Policía Local acudió al lugar ante la gran cantidad de agua acumulada en el túnel, una zona propensa a las inundaciones. Los tres pudieron salir por las ventanillas del vehículo y fueron trasladados a la comisaría del municipio. “Hemos estado allí hasta aproximadamente las 6.00 horas porque solo había dos policías locales de guardia que estaban atendiendo todas las urgencias que había. Al poco de llegar se marcharon porque tenían que ir a rescatar otros tres vehículos atrapados por la zona”, asegura Peñarroya, quien relata que pudo contabilizar al menos 40 llamadas durante la noche en la comisaría.
Después de recibir ropa seca, fueron trasladados al Casal Municipal, habilitado como refugio para una decena de personas afectadas por las inundaciones. Allí, Xavi pudo hablar con la alcaldesa del municipio, Montserrat Muñoz, quien se mostró sorprendida al conocer que el túnel donde quedó atrapado el coche no había sido cortado para evitar la circulación.
“Le pregunté a la alcaldesa por qué no habían sonado las alertas. Me dijo que los campings estaban avisados desde el día anterior, pero que cada uno decide si avisa o no. El año pasado sí nos avisaron por megafonía de una tormenta; esta vez no. Si la hubiéramos recibido, no habríamos ido a ninguna parte”, reconoce el barcelonés. Según su testimonio, la Policía Local quedó totalmente desbordada por el temporal, y tuvieron que solicitar vehículos 4x4 a Protección Civil para hacer frente a las inundaciones. “Nosotros vimos cómo entraba muchísima agua, como si fuera un río”, explica Xavi.
Después de la tormenta, la familia ha sido realojada temporalmente en un bungalow del cámping, que todavía se recupera de las inundaciones, y por el momento no tiene forma de regresar a casa. El coche quedó completamente sumergido y no han podido recuperar las pertenencias del maletero.
“En el coche teníamos las bolsas y cajas con todo lo que habíamos traído, además de las tiendas, carpas y demás. Ahora no tenemos ni coche para transportarlo ni dónde guardarlo. Como el maletero estaba abierto, entiendo que todo se habrá esparcido por todas partes”, lamenta Xavi, que tenía previsto abandonar el alojamiento y regresar a Barcelona este fin de semana.
A esta hora, el vehículo de Xavi permanece en el túnel, donde apenas se puede observar parte del techo y un par de dedos de las ventanas. A la espera de que la Policía Local pueda retirarlo para que el seguro se haga cargo, los niños de la zona nadan hasta él para subirse al techo, mientras los transeúntes, impactados por la escena, se detienen para fotografiar las consecuencias de la tormenta en la Costa Daurada.
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