Margarita Robles: la figura singular en el Gobierno de Pedro Sánchez
Análisis de la trayectoria y las tensiones políticas de la ministra de Defensa en el Ejecutivo español
Quick Look
La ministra de Defensa, Margarita Robles, mantiene una posición política singular dentro del Gobierno de Pedro Sánchez, marcada por episodios de tensión, su gestión en el CNI y una alta popularidad personal frente a las críticas al Ejecutivo.
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Why It Matters
Margarita Robles ha sido una figura clave en el PSOE desde 2016, manteniendo una trayectoria independiente y una relación compleja con el liderazgo de Pedro Sánchez.
Margarita Robles fue la primera en dejar de aplaudir el jueves cuando toda la bancada azul seguía en pie en el Congreso jaleando al presidente. Se percató de que era la única sentada y terminó retomando la ovación por compromiso. Minutos antes había sido evidente su incomodidad cuando Pedro Sánchez anunció que pondrá las cartas boca arriba y publicará todos los informes sobre la crisis de Ceuta, es decir, que cada cual podrá sacar sus propias conclusiones en la guerra de versiones de la ministra de Defensa y el titular de Interior sobre los avisos del CNI.
Que Robles era ingobernable se escribió en muchas crónicas cuando Pedro Sánchez anunció que la fichaba como número dos en la lista del PSOE de Madrid, allá por 2016. En aquel momento, cada gesto del líder socialista suponía un desafío para sus críticos y hubo veteranos del PSOE que se revolvieron recordando su papel como secretaria de Estado de Interior con la investigación de la guerra sucia de los GAL en la recta final de Felipe González. Se embarcó con Sánchez en el “no es no” a Mariano Rajoy, rompió la disciplina de voto junto a otros 14 diputados del PSOE y terminó siendo portavoz del grupo socialista tras la batalla de las primarias cuando su jefe no tenía escaño. A ella, que es jueza, fue a la primera que llamó Sánchez el día que salió la sentencia de la Gürtel que terminó justificando la moción de censura.
Robles ya estaba ahí cuando llegaron los fichajes estrella del sanchismo, incluido el juez Fernando Grande-Marlaska; y Sánchez ya sabía a quién encomendaba el Ministerio de Defensa con el CNI incluido, una novedad en el organigrama que levantó ampollas porque suponía despojar a la vicepresidencia de Carmen Calvo del poder que había tenido Soraya Sáenz de Santamaría. Cuando Sánchez se convirtió en presidente ya conocía la leyenda de que Robles se encerraba en el baño para hablar por teléfono con algunos periodistas y, antes de los 100 días en La Moncloa, ya la desautorizó por primera vez a cuenta de la paralización de una venta de bombas a Arabia Saudí. Había ido por libre como ocurriría muchas veces después. En el fragor de las filtraciones de las conversaciones privadas del presidente se publicó un comentario que le hizo a José Luis Ábalos entre bromas: “Es una pájara”.
Sánchez la ha tenido a su lado en la gran batalla en la OTAN por el gasto en defensa, sosteniendo que España cumple pese a las arremetidas de Donald Trump, y todo lo ha hecho, en un ambiente político muy enconado, con las Fuerzas Armadas de su lado. El respeto en ese ámbito se lo ha ganado desde la cercanía, visitando destacamentos un día sí y otro también. Es la única ministra a la que toda España ha visto piel con piel con los ceutíes. Tanto en Ceuta como en aquel parking anegado de Valencia tras la dana, Robles se ha atrevido a agarrar de la mano y mirar de frente a quienes gritan al Gobierno y ha sabido jugar como nadie la carta de su popularidad en tiempos de furia y polarización.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Publicación de informes sobre la crisis de Ceuta.
Likely · Within weeks
Open Questions
- ¿Qué revelarán los informes sobre la crisis de Ceuta?
- ¿Cómo afectará la publicación de informes a la relación entre Defensa e Interior?

