
Tras una manifestación multitudinaria, activistas se instalan en el centro de Madrid exigiendo medidas urgentes contra los desahucios y la subida de alquileres.
Activistas del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid han iniciado una acampada en la Puerta del Sol tras una protesta masiva contra los desahucios, motivada especialmente por el caso de Maricarmen, una mujer de 87 años desalojada recientemente.
AI-generated summary
La protesta recuerda al movimiento 15M ocurrido hace 15 años en la misma ubicación. El detonante actual es el desahucio de una mujer de 87 años tras 70 años de residencia.
Tiendas de campaña, pancartas y asambleas por la vivienda. La imagen del 15M ha resucitado este 26 de septiembre de 2026 en la Puerta del Sol con una nueva acampada en el centro de Madrid que comenzó a orquestarse al final de la manifestación multitudinaria que este sábado tomó la capital para protestar contra el desahucio de Maricarmen y denunciar la situación de la vivienda. 15 años después de que lo hicieran los 'indignados', el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid ha vuelto así a acampar con el objetivo de que este movimiento se convierta en un nuevo punto de inflexión para el país. Exigen, así, que este martes el Consejo de Ministros apruebe un nuevo decreto con medidas destinadas a paliar la situación de la vivienda.
Entre la ola de rabia que sacude Madrid se encuentra por ejemplo Natalia, de 24 años, quien no ha dudado en acercarse hasta Sol. "Estoy aquí por el desahucio de Maricarmen. Me parece muy injusto como se ha echado a esa mujer de su casa tras 70 años sin dejar de pagar en ningún momento y en segundo lugar porque creemos que esta presión es necesaria para que se saquen el decreto de un cajón", explica a 20minutos.
El caso de Natalia, además, es semejante al de Maricarmen, ya que vive con su familia en un piso de renta antigua en el barrio de Moratalaz: "Pero aún así no dejan de subir el alquiler", cuenta esta joven, que asegura que lleva viviendo allí desde los tres años y que su familia se ha enfrentado a constantes subidas de la cuota que pagan; la última este mismo año, de unos 200 euros. Reconoce por tanto sentir miedo al ver lo que ha ocurrido con Maricamen: "Si pueden hacer eso con una persona de 87 años que lleva pagando religiosamente 70 años, por qué no iban a hacerlo con cualquier de nosotros".
En su caso, Natalia reconoce que se ha unido a los acampados "para alzar la voz" y que cuenta con el apoyo de sus padres. "Nosotros queríamos aportar nuestro granito de arena quedándonos también ya que éramos bastantes y teníamos esa posibilidad" dice junto a sus acompañantes. "Hemos traído agua y desde el Sindicato nos han dado comida", añade la joven, que espera poder quedarse en Sol todo el tiempo que sea posible.
Otro de los llegados hasta Sol es David, de 21 años y que pertenece además al Sindicato de Vivienda de Tetuán, zona en la que vive de alquiler junto a su hermano, asegura, pagando "un pastizal". "De momento lo podemos pagar, pero a saber cuando se renueve...", describe. "Lo de Maricarmen es una realidad cotidiana que se ve en los barrios trabajadores; en el Sindicato lo vemos cada semana... gente de todo tipo de situaciones que ya no puede vivir en el barrio y que no puede permitirse la vivienda porque se está convirtiendo en un bien de lujo".
Para acudir a Sol, tanto David como sus compañeros se han organizado montando turnos, trayendo desayuno y baterías portátiles. Asegura que han pasado frío durante la noche, pero que van a seguir acampados: "Al final lo que queremos mostrar es que, aunque ahora el Gobierno intente recular con un decreto completamente descafeinado, tenemos que seguir luchando y seguir apostando por los sindicatos y la organización de clase".
Del mismo modo que Natalia o David, María, de 28 años, no ha dudado en acampar en Sol indignada por lo ocurrido: "Estamos aquí para seguir señalando a los verdaderos culpables. Lo que pasó el miércoles pasado con Maricarmen fue una barbaridad, pero esto sigue pasando todos los días en todos los barrios. Se siguen produciendo desahucios silenciosos, subidas masivas del alquiler, presencia de grupos paramilitares de desocupación que lo único que hacen es acosar a nuestra clase y todo esto respaldado por el Gobierno más progresista de la historia".
En su caso, María pertenece al Sindicato de Vivienda de Moratalaz, barrio en el que vive de alquiler desde hace unos años y donde se ha enfrentado también a constantes subidas de la renta que paga a sus caseros. "Esto no es un problema individual, sino algo que nos está pasando a todo el mundo. Este sistema parasitario nos roba el salario en forma de renta y nuestra clase sigue condenada la miseria", afirma.
Por todo ello, asegura que va a seguir acampada junto a sus compañeros el tiempo que haga falta: "Lo que estamos haciendo es poner en tela de juicio todo el negocio de la vivienda. No queremos parches, no nos vale un real decreto que lo único que hace es poner parches a un sistema que se cae por su propio peso".
Un reflejo de Maricarmen
En otro lado de la inundada plaza de tiendas de campaña, se encuentra Clara, de 26 años y quien comparte un bajo en el distrito de Arganzuela con otras tres personas por el que pagan 1.000 euros. En su caso, cuenta, su contrato es de siete años, por lo que aún le quedan otros tres para que termine. "De momento entre tres nos lo podemos permitir, pero el edificio entero era de una familia y lo heredó un sobrino que sabemos que nos quiere subir el alquiler", describe esta joven, que asegura las expectativas tanto de ella como de sus compañeros de piso serían poder comprarse una casa, pero el mercado no les deja.
Como muchos de los acampados, Clara se ha visto reflejada en la historia de Maricarmen. "Es verdad que no veo cercano que a mí me puedan echar de mi casa, pero todo el mundo estamos más cerca de que nos echen de nuestra casa que de ser propietarios de una vivienda". En su caso, está acampada con otras tres amigas y pretende estar por lo menos hasta el martes: "Nos vamos a organizar un poco entre todas para que esto no se quede vacío".
También afectado por toda la situación de la vivienda se encuentra Iván, de 24 años, opositor a profesor de filosofía y quien vive desde hace año y medio en un piso en Cuatro Caminos. Paga en negro 450 euros por una habitación, pero tras solo un año ya le han intentado subir el alquiler. "No sabemos que postura tomar aún. Probablemente nos puedan echar del piso. La cuestión es que nunca sabes cuando te lo van a subir o no, es una incertidumbre constante", describe.
En su caso, dice haberse conmovido por "la voz de Maricarmen antes de ser desahuciada". "Yo llegué allí accidentalmente y cuando escuché su voz fue como la de un héroe trágico que sabe su destino; porque Maricarmen sabía que la iban a desahuciar. Escuchar esa voz a mi me conmovió profundamente", asegura.
Aunque no han acampado, hay otros muchos que se han acercado hasta Sol para apoyar igualmente la protesta. Es el caso de Miguel, de 70 años, quien ha decidido exhibir un cartel con lemas como 'Los fondos buitres se comen nuestros barrios' o 'Estar sin vivienda afecta gravemente a la salud'. Ver las imágenes de este domingo le recuerda a lo ocurrido 15 años atrás, aunque considera que la acampada tenía que haber sido comenzado antes: "Esta lucha tenía que haber sido mucho antes, pero bienvenida sea y por supuesto aún tiene que crecer". En su caso, es pensionista y comparte piso con otra persona, pero asegura que si separase se quedaría sin casa. "De esto se tiene que tomar conciencia. Los políticos tienen que tomar conciencia. Hay gente que se echa las manos a la cabeza, pero la vivienda no tiene que ser un negocio. No se debe invertir en vivienda, se debe invertir en empresas, en desarrollos, pero hoy en día compras una vivienda y tienes una inversión especulativa simplemente".
AI outlook — possibilities, not facts
El Sindicato de Inquilinas mantendrá la acampada al menos hasta el martes.
Very likely · Within days

The Popular Party proposes an economic plan that includes the construction of one million homes in four years, tax cuts and the extension of the useful life of nuclear power plants to reverse the current economic situation in Spain.

Valeria Racu, spokesperson for the Tenants' Union, explains the camping in Puerta de Sol after Maricarmen's eviction. They demand the approval of the 'Maricarmen decree' and denounce the housing crisis and the political responsibility of the parties.

The Spanish Government seeks to validate a housing decree law after social outrage over the eviction of Maricarmen Abascal. Pedro Sánchez puts pressure on parliamentary groups to reach a consensus that includes anti-eviction measures before Tuesday.

The Spanish Government is preparing a housing decree for next Tuesday after social pressure and the encampment in Puerta del Sol. President Pedro Sánchez is seeking parliamentary support for measures against evictions after the eviction of an 87-year-old woman.

The PP Deputy Secretary of Finance, Juan Bravo, criticized Pedro Sánchez's housing management, pointing out the failure to keep promises and demanding early elections. In addition, he denounced the situation of insecurity and economy in Ceuta.

Swiss citizens have rejected a proposal to tighten the country's neutrality in a referendum. La iniciativa, apoyada por el SVP, pretendía limitar la capacidad del Gobierno para imponer sanciones internacionales y restringir la cooperación en seguridad con la OTAN.