El Partido Demócrata logra una victoria abrumadora en las elecciones legislativas, arrebatando el control de ambas cámaras a los republicanos y asestando un durísimo golpe a Donald Trump.
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El Partido Demócrata recuperó el control de ambas cámaras del Congreso de EE. UU. en las elecciones de mitad de mandato tras una legislatura con mayoría republicana.
Una victoria arrolladora, abrumadora, total. Una 'ola azul', en la terminología estadounidense, y un castigo durísimo al presidente Donald Trump y sus políticas.
En una noche épica, el Partido Demócrata ha recuperado el control de las dos Cámaras del Congreso, dando completamente la vuelta al mapa político del país. Lo ha hecho con triunfos históricos en Carolina del Sur, en Texas o en Kansas, auténticos feudos conservadores que no escogían a un senador progresista desde hace 60, casi 40 y 96 años respectivamente. Imponiéndose en Carolina del Norte, en Ohio e incluso en Maine, Iowa y Michigan. Colocando a la primera gobernadora negra de la historia, a la primera gobernadora hispana en Texas, al primer gay en la cámara alta de Washington. Al primer musulmán de origen árabe. El líder MAGA convirtió las legislativas en un referéndum sobre su gestión y en un plebiscito sobre su figura, y los estadounidenses han respondido con un mensaje clarísimo.
Las midterms no han podido salir mejor para la oposición. Aunque los resultados finales tardarán en conocerse con exactitud, la mayoría es amplia en la Cámara de Representantes y muy sólida en el Senado (54 escaños al menos) donde no bastaba siquiera imponerse por 51 a 49, ya que entre los votos demócratas se suele contar el de un senador independiente de Pensilvania que cada vez está más próximo a los conservadores. A falta de las dudas de Alaska y nada menos que Mississippi, el resultado fue un pleno absoluto en el Senado, algo que ni los modelos más optimistas pronosticaban.
Pero no se quedó ahí. El tsunami se extendió a las legislaturas estatales, a los puestos de gobernador, de jueces. A las propuestas en referéndums. Una enmienda a la totalidad al Gobierno, a su partido, a una filosofía y a una forma de hacer política. Un barrido incontestable que abre una nueva fase. Hoy empiezan las primarias para las presidenciales de 2028, y lo hacen con Donald Trump más debilitado, cuestionado y sorprendido que nunca en la última década.
Al borde de las 22.00, hora de Washington, la Casa Blanca empezó la contención de daños enviando un mensaje a los periodistas distanciándose de los resultados, diciendo que la culpa de lo ocurrido no es del presidente, que se esforzó más que los propios candidatos. Y afirmando incluso que "el presidente no estaba en la papeleta", un mensaje sonrojante después de que precisamente el mensaje durante los últimos dos meses haya sido pedir a todos y cada uno de los votantes que pensaran que Trump sí lo estaba. "El presidente Trump hizo un mejor trabajo promoviendo a muchos de los candidatos que los propios candidatos (...) El presidente no estaba en la papeleta, y se ha demostrado que los votantes de Trump se presentan cuando él está en ella", decía el comunicado. El presidente, de hecho, es quien escogió a dedo a la mayoría de los derrotados esta noche. Darline Graham en Carolina del Sur, Al Paxton en Texas o el aspirante a senador "del culo musculoso" Jon Husted en Ohio.
El presidente, sin embargo y a diferencia de 2020, su última derrota, aceptó los resultados en una conversación con The New York Times, asegurando que trabajaría con sus rivales y confiando en "lograr pactos". Trump es conocido por sus cambios de opinión, por giros imprevistos, pero desfiló por los principales medios nacionales para comentar lo ocurrido. "Mi mensaje es de felicitaciones a los demócratas", añadió. "Supongo que había cierto ambiente en el aire. No debería sentirme culpable porque casi nunca el presidente en el cargo, por muy bien que lo haga, gana, siempre pierde", insistió en la Fox sin reconocer ningún error.
El Congreso saliente tenía una mayoría republicana en ambas cámaras, lo que ha permitido que la Casa Blanca no tuviera apenas oposición en los últimos dos años. La ventaja era por una escasa mayoría en la baja, pero con tres cómodos escaños (57-43) en la alta. Los progresistas necesitaban recuperar al menos cuatro escaños en cada una de ellas. Hace dos meses, con los sondeos, se decía que la Cámara de Representantes era posible, probable en realidad, pero que el Senado era muy difícil, casi inalcanzable porque todos tenía que ponerse de cara. Los 435 diputados se renuevan cada 24 meses pero los Senadores tienen mandatos de seis años, por lo que apenas un tercio se escogían ahora, y no parecían los más propicios para un sorpasso. Nada más lejos de la realidad.
Candidatos antiTrump
Esta noche, sin embargo, los candidatos antitrump han pasado por encima de sus rivales por todo el país, cambiando completamente el mapa y preparando el terreno para construir una verdadera oposición al trumpismo en sus últimos dos años. Dando la razón a las encuestas, que en los últimos días cada vez mostraban un tsunami azul. Uno tan grande que nadie lo creía o se atrevía a creérselo, dado que en el pasado a menudo se han subestimado los votos a Trump o sus candidatos.
"Lo logramos. Los demócratas de la Cámara han recuperado el control del Congreso de los Estados Unidos. Vamos a luchar por una América asequible. Vamos a poner fin a esta pesadilla nacional, y vamos a continuar la larga, necesaria y majestuosa marcha de América hacia una unión más perfecta", ha festejado Hakeem Jeffries, probablemente el próximo 'speaker' del Congreso.
Los resultados han sido aplastantes. Incluso en los estados más decisivos la ventaja ha sido increíbles, más de 10 o 15 puntos para los progresistas. Ha ganado un pastor en Kansas, un seminarista en Texas, un campeón paralímpico en Iowa, un 'sindicalista' en Ohio, un pragmático centrista en Carolina del Norte y una pediatra en la del Sur. Perfiles alejadísimo del fantasma comunista que pintaron la Casa Blanca y los Republicanos.
Trump se empezó en cerrar la campaña hablando de culos, de algas en el estanque junto al monumento a Lincoln, de deportistas trans. Diciendo que le importaban "un carajo" las quejas sobre el coste de la vida. Y la ventaja enorme de hace dos años se ha evaporado. Han perdido los radicales, los MAGA, los más controvertidos y entregados al presidente. Pero también los republicanos de toda la vida, más moderados y escépticos con la Casa Blanca, como Susan Collins en Maine. "Mi mensaje a todos los padres que han tenido dificultades para explicarles a sus hijos por qué el presidente se burla abiertamente de alguien por su nombre o por cómo rezan, háganles saber mañana que los malos han perdido", celebró El Sayed, de Michigan, que ha sufrido salvajes ataques islamófobos y racistas, especialmente de la Casa Blanca.
Los análisis todavía son precipitados. Una escuela de pensamiento sostiene que estamos ante una derrota autoinfligida de los republicanos, más que una victoria ganada a pulso por los demócratas. Pero esta noche, estos han mantenido la totalidad de los escaños decisivos que tenían que defender (con la duda de Michigan) y han logrado victorias en decenas de distritos en los que Trump se impuso en 2024 por 10, 15 o más puntos de ventaja. Una muestra clara de furia, rabia y agotamiento. Por el precio de los alimentos, del combustible, por la proliferación de centros de datos o por la flagrante corrupción.
El Trumpismo ha sido la fuerza dominante en el país la última década, pero se enfrenta ahora a su etapa final. Al menos como lo hemos conocido hasta el momento. Entre los 10 estados más grandes y poblados del país, sólo queda uno con un gobernador republicano, Florida, y por los pelos. Los dos estados más grandes, locomotoras económicas de la nación, Texas y California, tendrán un gobernador hispano al frente. La legislatura estatal de Nueva York da la victoria más rotunda a los demócratas desde la Guerra Civil.
Igualmente, aprovechando el tirón del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y el impulso del veterano senador Bernie Sanders, los socialistas demócratas de América tendrán una voz importante en el Congreso el próximo año, con al menos cinco escaños adicionales en la Cámara de Representantes, que se suman a los de la popular Alexandria Ocasio-Cortez y a Rashida Tlaib. Además, Angela Gonzales-Torres y Mai Vang, respaldas pero no miembros del DSA, tienen opciones en California, donde el recuento será eterno. Una fuerza a tener en cuenta.
Los demócratas conservaron Georgia en el Senado, gracias a la clarísima victoria de John Ossoff, uno de los posibles candidatables en 2028. Ganaron rápido New Hampshire, Delaware, illinois y Massachusetts, New Jersey y Rhode Island. Y a las 20.30 hora local sumaron también Carolina del Norte. En ese momento, apenas una hora o dos después de que empezaran a cerrar algunos colegios, controlaban 43 de los 100 escaños, por 31 de los republicanos y 26 en el aire. Pero las victorias siguieron en cascada. Incluyendo a Chris Pappas, el primer hombre abiertamente gay, en New Hampshire
El primer flip de los demócratas fue Roy Cooper que recuperó para los suyos el mencionado escaño de Carolina del Norte. De todos los importantes y determinante era seguramente el más claro de la noche, pero no por ello menos importante, ya que hacía casi 20 años que los azules no ganaban ahí. Después llegó el todavía más increíble de Carolina del Sur, donde la hermana del fallecido Lindsey Graham no fue capaz de conservar la plaza que no había cambiado de color desde 1966. Dos derrotas de enorme simbolismo tras la implicación directa del presidente, que no admite ninguna responsabilidad y que no lamenta sus designaciones a dedo.
Los de Trump mantuvieron Florida, Wyoming y Virginia Occidental, y más tarde Oklahoma y Kentucky, en el feudo del retirado Mitch McConnell, líder de la mayoría en el último cuarto de siglo antes de caer en desgracia con Trump. Apuntalaron Oklahoma, Tennessee, Wyoming, Montana, Idaho. Pero sufriendo mucho más de lo esperado en Luisiana e incluso Mississippi. Pero no amenazaban ningún feudo rival, salvo Michigan, así que sólo podían aspirar a un milagro para mantener una pírrica mayoría.
Otros presidenciables demócratas, que suenan siempre en las quinielas, lograron también renovar sus cargos de gobernadores. Josh Shapiro en Pensilvania, JB Pritzker en Illinois y Wes Moore en Maryland. Además de Keisha Lance Bottos en Georgia, la primera mujer negra que será gobernadora en todo Estados Unidos en su historia. Y Gina Hinojosa, con una victoria espectacular en Texas.
AI outlook — possibilities, not facts
Los demócratas asumirán el control de la Cámara de Representantes y el Senado.
Very likely · Within days

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