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Brasil vive una elección presidencial polarizada entre el actual mandatario Lula, de izquierda, y Flávio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro y candidato de la derecha. Con el 12% de los votos escrutados, Bolsonaro lidera con 51%, lo que podría evitar una segunda vuelta el 25 de octubre si se mantiene el umbral del 50%.
Los primeros resultados preliminares de las elecciones presidenciales en Brasil dan como ganador a Flávio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, frente al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva. Cuando el recuento está en un escaso 12%, Bolsonaro obtiene el 51% de las papeletas, frente al 40,7% de Lula. En caso de que uno de los dos contendientes superara el 50%, no habría necesidad de que se celebrara la segunda vuelta el próximo 25 de octubre.
Es cierto que han sido casi 159 millones de brasileños los llamados a votar este domingo en Brasil, pero sería entre incompleto e ingenuo creer que con eso se termina el asunto: las elecciones presidenciales en la principal potencia de América Latina son escenario de una lucha de poder con Donald Trump como especial interesado y otros presidentes de la región, entre ellos Javier Milei, dispuestos a todo para evitar la reelección de Lula.
El veterano líder de izquierdas es bien consciente de eso, y al votar este domingo en la periferia de Sao Paulo insistió por enésima vez en la principal idea de su campaña: "El pueblo deberá escoger entre el fortalecimiento del régimen democrático o la barbarie, entre el progreso y el retroceso".
Flávio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro y el candidato más fuerte de la derecha, votó muy temprano en Río de Janeiro y fue contundente en su mensaje: "Quiero liberar al pueblo brasileño".
Las últimas encuestas han marcado un estancamiento de Lula, que este mes cumplirá 81 años, y un ascenso de Bolsonaro, de 45, de cara a un súper domingo electoral en el que se elige también a 27 gobernadores, toda la Cámara de Diputados y se renuevan dos tercios del Senado.
Si el resultado no ofreciera la sorpresa mayúscula de alguno de los dos principales candidatos alcanzando el 50% para ganar en la primera vuelta, los brasileños volverán a las urnas dentro de tres semanas, el 25 de este mes, para elegir entre ambos y decidir quién se instala a partir del 5 de enero en el Palacio del Planalto.
De cara a esa segunda vuelta, las encuestas marcan ya un empate técnico, con muy leves ventajas de Lula o de Bolsonaro, según el sondeo de que se trate.
Hasta hace unos meses, Trump lo decía abiertamente: quería que los Bolsonaro regresaran al poder. Tras dos encuentros con Lula y renovados desencuentros, el inquilino de la Casa Blanca sigue queriendo eso, pero lo maneja con menos brutalidad en público.
"El presidente Trump está buscando influir desde el año pasado con los tarifazos", señaló Brian Winter, especialista en Brasil y director de la publicación especializada en política internacional Americas Quarterly. "Pero ahora está usando palabras más sutiles. Se le preguntó directamente por las elecciones brasileñas y no dio un respaldo claro a Flávio Bolsonaro. Pero Estados Unidos quiere influir, ve a Brasil como la pieza más grande y fundamental en la región. Es el premio más importante".
Trump usa el poder estadounidense combinando aranceles abusivos, su influencia sobre los dueños de las redes sociales y operaciones específicas como azuzar localmente la campaña de desprestigio contra el STF, financiada por el Departamento de Estado. O el cierre de la embajada en Brasilia y todos los consulados en Brasil a partir del pasado viernes ante una amenaza de bomba cuya entidad no parece haber sido importante.
En el esquema anti-Lula de Trump juega un rol fundamental Milei, que comparte frontera con Brasil y es el ariete, el jugador sobre el terreno. En términos futbolísticos, el que se tira al piso y pone pierna fuerte en la lucha por el balón sin temor a las consecuencias. Eso se tradujo políticamente en el viaje del presidente argentino a Sao Paulo a finales de julio para respaldar a Bolsonaro con una fuerza y una agresividad inéditas en el lanzamiento de su campaña.
Brasil tiene también la segunda mayor reserva de minerales raros en el mundo, mucho petróleo, agua y alimentos. Si Lula gana, esos recursos serán controlados por el país. Si gana Bolsonaro, todo indica que Estados Unidos tendrá una injerencia decisiva en la utilización y prioridad para abastecerse de esos recursos. El Escudo de las Américas, una alianza de cooperación militar y de seguridad dirigida por Estados Unidos, convocó a prácticamente todos los presidentes latinoamericanos en septiembre en Nueva York. Faltaba el de Brasil. Dependiendo de lo que decidan los brasileños, pronto podría dejar de ser así.
AI outlook — possibilities, not facts
Si Flávio Bolsonaro mantiene su ventaja y supera el 50% de los votos, se evitará la segunda vuelta electoral prevista para el 25 de octubre.
Possible · Within days
En caso de segunda vuelta, las encuestas indican un empate técnico entre Lula y Bolsonaro, con ligeras variantes según el sondeo.
Likely · Within weeks

Flávio Bolsonaro surpasses Luiz Inácio Lula da Silva in the first round of the presidential elections in Brazil with 48.05% of the votes compared to 43.96%, forcing a second round on October 25 while the right sweeps the legislative and regional elections.

With 92% of the Brazilian presidential elections counted, Flávio Bolsonaro leads with 47.8% and Luiz Inácio Lula da Silva follows with 44.1%, forcing a second round on October 25. Tarcísio de Freitas is re-elected in São Paulo and Michelle Bolsonaro becomes the senator with the most votes in the history of the Federal District.

Flávio Bolsonaro exceeds 50% of the valid votes with 41.57% of the electoral sections counted, leading Luiz Inácio Lula da Silva by almost 9 percentage points. If the trend continues, he would be elected president in the first round, something that has not happened in Brazil since 1994.
More than 500 former ministers, former ambassadors and senior European officials are urging the European Commission to present legislative proposals to sanction financial institutions that support the E1 project and block EU trade with illegal settlements, warning that the project would divide the West Bank and make a two-state solution impossible, while denouncing the EU's inaction in the face of violations of international law and violence in Gaza and the West Bank.

Flávio Bolsonaro obtained 49.58% of the votes with 65% counted, surpassing Luiz Inácio Lula da Silva (42.25%) and forcing a second round on October 25. The result reflects an advance of the hard right in Latin America, with support from figures such as Donald Trump and Javier Milei. Bolsonaro, son of former president Jair Bolsonaro, promises to amnesty his father and those convicted of the January 8 acts if he wins.

With 64% of the votes counted, Flávio Bolsonaro leads with 49.58% compared to Luiz Inácio Lula da Silva's 42.25% in Brazil's presidential elections. If none exceeds 50%, there will be a second round on October 25. The article mentions the interest of Donald Trump and Javier Milei in preventing Lula's re-election, as well as the potential impact on Brazil's natural resources and regional relations.