Un experto hidrólogo nepalí describe desde Katmandú la riada fulminante del miércoles pasado que dejó al menos 669 muertos y 3.000 desaparecidos, atribuyéndola al colapso inesperado de un glaciar arrastrando rocas y sedimentos, en un contexto de retroceso glacial acelerado, deshielo del permafrost, sequías en las llanuras y presión hidroeléctrica, todo vinculado al calentamiento global y la falta de preparación institucional.
AI-generated summary
Nepal enfrenta retroceso glacial acelerado, sequías en las llanuras del Terai y estrés hídrico en zonas de montaña, con pérdida del 50% de sus fuentes y el 88% de manantiales en alta montaña, agravado por el deshielo del permafrost y la presión de proyectos hidroeléctricos privados.
Madhukar Upadhya es un veterano hidrólogo, estudioso de los cambios climáticos. Pocos conocen mejor que él las aguas rebeldes de Nepal, tanto en sus corrientes subterráneas como en las de superficie, así como las montañas de que se alimentan. Responde desde Katmandú, todavía bajo el impacto de la riada del miércoles pasado, que ha dejado al menos 669 muertos y unos tres mil desaparecidos.
Una riada fulminante.
Totalmente inesperada. Cuando vi las imágenes, la misma mañana, me di cuenta en seguida de que era algo sin precedentes, por su velocidad y caudal. Inimaginable incluso en un valle acostumbrado a las inundaciones.
¿Concuerda con la explicación del desplome de un glaciar?
Sí, en una ladera que está en Nepal, pero que no estaba contemplada como una amenaza en sí misma. Está claro que no fue un lago glaciar, como otras veces, sino un glaciar que se desprendió entero y que arrastró consigo rocas y sedimentos a lo largo de kilómetros.
Con un primer impacto que se confundió con un terremoto.
¡De 5,2 grados! Pudo ser el glaciar, pero hay algo que todavía se nos escapa para poder explicar el origen de tanta agua.
Sin precedentes, dice.
Sin precedentes en Nepal de este calibre, aunque cerca de Pojara ya hubo un aviso en el 2012, cuando un alud en el Annapurna provocó una riada [con 72 muertos]. Y en la catástrofe del templo de Kedarnath, en India, un año después.
700 muertos y 4.000 desaparecidos.
Sí, hay indicios de que una gran avalancha de nieve colmó un lago glacial que ya estaba a rebosar por las lluvias. En el mismo estado de Uttarakhand, en Chamoli, en el 2021, otro alud se transformó en una riada mortífera.
¿Qué hacer?
Hay que poner el foco más arriba de los lagos glaciares, directamente en los glaciares. Porque está demostrado que su desplome o el de sedimentos adyacentes, a gran altitud, puede poner patas arriba una cuenca hidrográfica.
Caos climático.
Aunque no lo parezca, Nepal es un país con estrés hídrico, fuera de la temporada de lluvias. La gente está bajando de las montañas por falta de agua. Y en las llanuras del Terai, granero del país, hay sequías. Nepal ha perdido el 50% de sus fuentes. En la alta montaña, el 88% de los manantiales. Falta humedad en las alturas, por lo que la línea forestal empieza en cotas cada vez más bajas.
Los árboles fijan el terreno.
Y luego está el permafrost, el terreno congelado que frena a los glaciares y que aglutina el amasijo de rocas, sedimentos, hielo y barro bajo su superficie. Cuando el glaciar retrocede, el permafrost se descongela y puede rodar pendiente abajo, como parece que pasó.
¿Por qué ahora?
En la temporada del monzón, que ahora termina en Nepal, coinciden temperaturas relativamente elevadas y lluvias intensas.
Una combinación fatal.
Los glaciares se derriten y por eso hay cada vez más lagos glaciares y de mayor caudal. Pero este año, en concreto, el monzón fue escaso y llegó con muchos días de retraso. Parte del problema está en realidad en el invierno, porque cada vez hay menos días con temperaturas bajo cero en las montañas, donde cada vez nieva menos.
Calentamiento global.
En realidad, se están dando varios fenómenos al mismo tiempo. Llevamos años diciendo el presente año es el más caluroso de la historia y que lo peor está por venir. Pues bien, aquí lo peor ya ha llegado.
Alerta.
Desde Katmandú, sede del ICIMOD [Centro Internacional para el Desarrollo Integral de la Montaña] se monitoriza la situación en las cuencas del Himalaya, que se extienden a ocho estados. Pero no es cosa del gobierno nepalí y no hay muchos nepalíes. Monitorear glaciares es caro.
Nepal siempre reclama, pero no parece poner mucho empeño en que se cumplan sus propias reglas urbanísticas.
Ojalá hubiera reglas.
¿Cómo influye la fiebre hidroeléctrica?
El sector privado ha puesto mucho dinero y ya está por delante del sector público en generación de energía. Hay más proyectos en camino, pero lo sucedido esta semana, con varias centrales dañadas, un año más, obviamente puede ser disuasorio.
India dijo que no compraría energía de presas nepalíes de construcción china.
Sí, lo dijo. Y el problema es que no hay todavía infraestructura de transmisión para venderle a China. Solo a India y, desde hace un año, un poco a Bangladesh, a través de India.
Había proyectos, pero tras el vuelco político en la calle y la elección de un nuevo gobierno, este los está revisando uno a uno.
La verdad es que los jóvenes tenían muchos motivos para rebelarse, pero se lo cargaron todo.
Katmandú es como un columpio con dos empleadores. Cuando sube el turismo, bajan las oenegés. Luego viene un desastre y cambian las tornas.
Sí, pero ahora muchas oenegés están por los suelos, después de que Donald Trump disolviera USAID. También los británicos han hecho recortes.
Al nuevo primer ministro [el exalcalde rapero de Katmandú, Balendra Shah, graduado en Ingeniería Civil] le ha caído una papeleta.
Se le debe dar tiempo de gracia, solo lleva cinco meses.
AI outlook — possibilities, not facts
Se revisarán uno a uno los proyectos hidroeléctricos en Nepal tras el daño a varias centrales esta semana.
Likely · Within months
El monitoreo de glaciares en el Himalaya se intensificará desde el ICIMOD en Katmandú.
Very likely · Within months
Una supercélula de viento y granizo azotó Cremona, Lombardía, dejando 43 heridos, daños materiales masivos en vehículos, edificios y monumentos históricos como la catedral y el Palacio Comunal, mientras autoridades evalúan estado de emergencia y continúan labores de limpieza.
El experto en hidrología Madhukar Upadhyay analiza el reciente desprendimiento glaciar en Nepal, que causó una riada sin precedentes. Advierte sobre el impacto del cambio climático en los glaciares y la falta de infraestructura de monitoreo en la región.

La Junta de Andalucía ha denegado definitivamente un proyecto para destinar más de 500 hectáreas a cultivos de regadío en la finca Las Cuerdas, en Almería, debido a su impacto en un corredor biológico clave, la escasez de agua y la infracción de las normas urbanísticas.

Un incendio forestal intencionado en la Devesa de El Saler (Valencia) ha arrasado 36 hectáreas, convirtiéndose en uno de los mayores desastres del paraje. Expertos calculan dos décadas para su recuperación, mientras la oposición política critica la gestión y prevención municipal.

Una riada en el Tíbet y Nepal, causada por el colapso de un lago glaciar, ha causado centenares de muertos y miles de desaparecidos, poniendo en evidencia el aumento de eventos GLOF debido al retroceso glacial acelerado por el cambio climático, que afecta a 15 millones de personas en zonas de alto riesgo como el Himalaya, los Andes y los Alpes.

Organizaciones agrícolas proponen colocar colmenas en zonas afectadas por incendios en Cataluña para acelerar la regeneración mediante la polinización, requiriendo estudios y apoyo económico público. Advierten sobre riesgos como la pérdida de colmenas y la necesidad de complementos alimenticios, mientras destacan el potencial de la apicultura para fijar el territorio y promover el consumo de miel local.