Un incendio intencionado arrasa 36 hectáreas en la Devesa de El Saler y reabre el debate sobre su gestión
El fuego, uno de los peores en la historia del paraje natural valenciano, tardará unas dos décadas en recuperarse mientras la oposición cuestiona la política preventiva del gobierno municipal de PP y Vox.
Quick Look
- Un incendio forestal intencionado en la Devesa de El Saler (Valencia) ha arrasado 36 hectáreas, convirtiéndose en uno de los mayores desastres del paraje.
- Expertos calculan dos décadas para su recuperación, mientras la oposición política critica la gestión y prevención municipal.
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Why It Matters
La Devesa del Saler, con 800 hectáreas, es un bosque mediterráneo clave en Valencia que ha sufrido varios incendios históricos, siendo el peor el de 1986.
La Devesa (o dehesa, en castellano) del Saler, un paraje natural situado a solo ocho kilómetros del casco urbano de Valencia, es un valioso exponente de bosque mediterráneo, de 800 hectáreas de extensión, con dunas litorales y una densa superficie verde de pinos carrascos, lentiscos y palmitos. Situado entre la albufera y la playa, es el pulmón verde de Valencia. En las últimas décadas, su vegetación se ha visto esquilmada por varios incendios forestales, pero el que se desató a mediodía del pasado jueves, que se investiga como intencionado, lleva arrasadas 36 hectáreas, convirtiéndolo en uno de los peores de su historia, después del que se considera el mayor desastre, ocurrido en 1986, con unas 40 hectáreas afectadas. El paraje tardará unos 20 años en recuperar su estado, pronostica el ingeniero forestal y profesor de la Universitat Politècnica de València (UPV), Eduardo Rojas, mientras los grupos de la oposición cuestionan la política de prevención del Gobierno municipal de Valencia, de PP y Vox.
El experto de la UPV apunta que el daño provocado por el fuego no es “irreparable”, pero insiste en la necesidad de una gestión “proactiva” de los parques naturales y en la importancia de la prevención porque, según opina, ahora “ha pasado lo que era previsible”. Rojas recalca que, si se logra controlar el incendio, afectará solo a un 15% de un parque natural de 800 hectáreas (300 de ellas de pinar). “No es que se haya perdido ninguna especie, pero tardará unos 20 años en volver a lo medianamente parecido a lo anterior”, asevera. Es decir, que los pinos alcancen unos cuatro o cinco metros de altura.
Este ingeniero forestal lamenta que en su día se renunciara a una gestión única del parque natural y se optara por continuar la “cogestión” entre varias administraciones (fundamentalmente Generalitat y Ayuntamiento), algo que hace a la Devesa tener una situación “muy peculiar” y que “no ha sido beneficiosa” para este espacio.
Rojas apunta que la zona afectada ahora por el incendio ha tenido proyectos urbanísticos “muy potentes”, como el de los años 60 que “arrasaba el pinar” para construir hoteles y apartamentos, aunque celebra que “afortunadamente se pudo frenar en el año 1979”. “Pero siguen habiendo apartamentos y casas que ya tenían licencia y no se podían tirar para atrás”, especifica, por lo que apuesta por “darles protección”.
En cualquier caso, Rojas ha insistido en que desde el mundo forestal opinan que es “un error” que no exista una “gestión absoluta” del parque natural, y ha considerado que una mayor vigilancia policial en la zona “no es la solución”, sino mantener el monte “en condiciones”. Critica que durante mucho tiempo se haya apostado por la “nula gestión”, que ha provocado que ahora exista “una cantidad de biomasa brutal, lo que hace complicada la extinción” del fuego.
El ingeniero forestal Ferran Dalmau Rovira coincide con el experto de la Politècnica en los 20 años que la zona quemada necesitará para recuperar un arbolado medio. Considera que en sus primeras horas, el incendio de la Devesa presentaba poca dificultad, con un patrón de comportamiento típico del Saler: viento de poniente, la cabeza del fuego se dirige a la playa, se contienen los flancos derecho e izquierdo, y listo. “No tengo todos los datos, pero tal vez se dio lo que llamamos un secuestro de medios. Todo el mundo —agentes de la extinción— debió irse a proteger a personas y edificios porque el parque del Saler tiene una acumulación antinatural de biomasa y eso provoca incendios que se nos pueden escapar”, conjetura Dalmau. Con ese secuestro de medios y el viento rolando de dirección, el fuego pudo llevarse por delante todo el flanco izquierdo y es el que abre el incendio. “Todo lo que no estaba controlado por el lado izquierdo se desparrama y se convierte en la cabeza del fuego”, baraja. Este experto, que trabaja con el Ayuntamiento de la capital en la instalación de cañones de agua en torno a las zonas habitadas de la Devesa, reconoce que a partir de ahí no sabe qué ha pasado.
Según Dalmau, ahora lo que toca es apagar primero el fuego y luego sentarse con tranquilidad “a aprender lecciones: ¿qué ha fallado y por qué? ¿qué hay que mejorar? ¿de quién dependen esas mejoras? Por ejemplo, no tiene sentido que los bomberos municipales tengan que estar mandando unidades del Estado o unidades de la Generalitat. Y, además, los servicios de emergencias necesitan una revisión importante para adaptar sus capacidades y su funcionamiento al nuevo tipo de desastres que estamos viviendo", concluye.
Con el incendio todavía en marcha, los grupos municipales de la oposición, de Compromís y PSPV-PSOE, ya han anunciado que pedirán al equipo de Gobierno de la ciudad explicaciones por el dispositivo de extinción y la gestión del incendio. Mientras la portavoz de Compromís, Papi Robles, denuncia que el parque natural de l’Albufera y la Devesa de El Saler están “en su peor momento”, la edil socialista Elisa Valía incide en que es un entorno que está “completamente abandonado”.
El concejal responsable de la Devesa-Albufera, José Gosálbez, de Vox, anunció en 2025 una experiencia piloto, que describió como un “escudo preventivo contra incendios” en este paraje y que consistía en aplicar al bosque una serie de productos retardantes en las zonas habitadas “con el objeto de crear líneas de defensa temporales frente al fuego y reducir la inflamabilidad de la vegetación durante los meses críticos de verano”, recogía una nota de prensa del Ayuntamiento en mayo del año pasado. Según explicaba entonces el propio Gosálbez, “actuamos desde la prevención”. “Esta prueba responde a nuestra preocupación ante la llegada del verano y el riesgo potencial”, dijo. Un retardante que, según fuentes municipales, no se ha adquirido este año. No obstante, Vox alega que, finalizada la experiencia piloto, la adquisición posterior del suministro para los vehículos autobomba y su aplicación correspondían al Servicio de Bomberos, que depende de una concejalía del PP. Gosálbez defiende además que ha incrementado considerablemente la poda de vegetación en la Devesa, sobre todo, junto a las zonas habitadas.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
La oposición pedirá explicaciones formales al equipo de Gobierno sobre la gestión.
Very likely · Within days
Open Questions
- ¿Quiénes son los responsables directos de la autoría intencionada del fuego?
- ¿Por qué no se adquirió el retardante previsto este año?




