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Trump se vuelca en las legislativas de noviembre ante el temor de una debacle republicana
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El País Internacional1 hour agoPolitics7 min readSpain

Trump se vuelca en las legislativas de noviembre ante el temor de una debacle republicana

El presidente de EE UU promete una frenética campaña de 30 días y convoca una convención sin precedentes en Dallas para corregir el rumbo de los sondeos.

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Donald Trump promete una intensa campaña para evitar una debacle del Partido Republicano en las elecciones de mitad de mandato de noviembre, marcado por una baja popularidad y una inminente convención en Dallas.

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Why It Matters

Las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos renuevan la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.

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Donald Trump prometió el miércoles pasado en la Casa Blanca arremangarse para evitar un desastre en las elecciones de mitad de mandato de noviembre (las midterms), en las que el Partido Republicano lleva las de perder, según las encuestas. El presidente de Estados Unidos piensa embarcarse en su recta final, dijo, en lo que se antoja como una frenética huida hacia delante de 30 días. “Todo se reduce a 35 contiendas. Iré a esos lugares para conseguir que todos [los candidatos] resulten elegidos”, aclaró Trump, pocos días antes de la celebración del próximo miércoles y jueves de un evento sin precedentes en Dallas (Texas): una convención republicana convocada por él mismo para corregir el rumbo de los sondeos a dos meses de las legislativas.

La promesa, hecha durante una barbacoa para despedir el verano con congresistas de su partido, sirvió de recordatorio de que este sistema deja los designios del país (y los del mundo) al albur de un puñado de indecisos de unos pocos distritos clave. También, de que la fe de Trump en su instinto ganador sigue intacta, por más derrotas que acumule y aunque los sondeos adviertan de la influencia negativa sobre la intención del voto de su caótica gestión y de una impopularidad en sus horas más bajas desde hace al menos un año. Con la guerra de Irán sin un final a la vista y los precios de la gasolina y la comida desbocados, cunde además entre sus compatriotas la imagen de un presidente obsesionado con su legado y con asuntos (desde la construcción de un salón de baile y un helipuerto en la Casa Blanca hasta el cambio de nombre del lago Ontario) alejados de los problemas reales.

“Trump se ha convertido en alguien tóxico [para su partido], y en los distritos reñidos los republicanos no se están alineando con él”, advierte en un correo electrónico David Schultz, experto en el comportamiento de los Estados bisagra, que vaticina que los demócratas (con “entre 225 y 230″ diputados de un total de 435) recuperarán en las midterms la Cámara de Representantes, que se renueva en su totalidad. En ellas, además de la tercera parte de los escaños del Senado, también están en juego la viabilidad legislativa y la efectividad ejecutiva del segundo tramo de la presidencia.

“Se da una situación casi cómica”, considera por teléfono el columnista conservador Jay Nordlinger, en cuyo Substack reflexionó esta semana sobre las dificultades de los republicanos tradicionales para “navegar” en el océano MAGA. “En un extraño caso de sintonía de los contrarios”, añade el analista a EL PAÍS, “tanto los demócratas como Trump desean que las elecciones de noviembre sean un referéndum sobre su presidencia, mientras los republicanos que se presentan a las urnas preferirían sacar al jefe de la ecuación”. “Por desgracia para estos, no forma parte de la naturaleza de Trump mantenerse al margen”, dice Nordlinger.

Algunos de esos aspirantes republicanos en apuros estaban presentes en el acto del miércoles en la Casa Blanca. Eleven años después de la irrupción del líder en política y dos desde su regreso al poder, los suyos −salvo aquellos sin nada que perder porque no se presentan a la reelección− se debaten entre la certeza de la imposibilidad de sobrevivir en el partido con Trump como enemigo y la sospecha de que esta vez su cercanía no les servirá de ayuda. O no, al menos, de la clase de ayuda tangible que le están pidiendo tímidamente en los últimos días.

Trump atesora unos 400 millones de dólares recaudados por una entidad, una SuperPAC llamada MAGA, S.A., que están listos para ser gastados en las próximas elecciones. Pero hay dudas de que haya tiempo para hacer que todo ese dinero tenga impacto electoral, dado que el inicio oficioso de la campaña, en un país que por lo demás siempre está en campaña, suele fijarse cada dos años en la fiesta del Día del Trabajo, que marca también el final del verano y en 2026 cae este lunes.

“Ese dinero es mío”, dijo Trump el viernes sobre la bolsa que le piden que abra, “y puedo hacer con él lo que quiera. Lo usaré para ayudar [al partido], pero solo en sitios en los que tengamos opciones”. El de Labor Day es también uno de los fines de semana más viajeros del calendario, y, en otra mala noticia para los republicanos, este marcará un récord en el precio de la gasolina, el más alto desde 2012.

Culto al líder

La convención de la próxima semana es insólita. Se presenta con el estilo de las que preceden en cada partido a las presidenciales, pero sin el objetivo que anima a estas: designar a un candidato y mostrar la unidad del partido en torno a él. No está claro para qué servirá un cónclave montado a la carrera, más allá de para ayudar al polémico candidato al senado por Texas, Ken Paxton, para enardecer a la base MAGA (Make America Great Again) y para alimentar el ego del presidente, que se ha programado a sí mismo las dos noches. Promete que será la concatenación del “mitin más grande nunca visto” y el siguiente, de nuevo histórico. Se trata de una hipérbole gastada, que ya ha empleado antes en varias ocasiones… si nos ceñimos a las de este verano.

Antes de repetir cabeza de cartel ante la necesidad de impulsar la asistencia, sus organizadores (que esperan 20.000 participantes) ya habían bautizado en privado la cita como “Trumpapalooza”, cuya coreografía de culto al líder, sus mismas canciones favoritas de siempre o acumulación de retrasos será seguramente familiar. El palabro es un guiño a un mítico festival de rock alternativo de los noventa, aunque algunos de sus críticos llevan días pensando más bien en el festival Fyre, convocatoria presuntamente glamurosa que se saldó con un fiasco tan sonoro que dio hasta para un documental.

Los medios estadounidenses han informado de decenas de renuncias de políticos republicanos a participar en la convención de Dallas. Estos han ofrecido las más variadas excusas para tapar el desaire, aunque lo cierto es que las invitaciones llegaron cuando muchos de los convocados ya tenían la agenda llena, como corresponde a candidatos a dos meses de su gran cita. En sus decisiones también ha podido influir que a estos se les sugiera además una contribución de 25.000 dólares para participar en la fiesta.

Es un hecho asumido de la política estadounidense que en las elecciones de mitad de mandato el partido en el poder sufre el castigo de los votantes en las urnas, especialmente si este controla ambas cámaras y las cosas, como acostumbran, no van tan bien como les habían prometido en campaña. El historiador presidencial Russell Riley fue este viernes en una entrevista más preciso con esa convención de Washington tirando de precedentes: ha habido seis casos en los que el desastre ha sido completo y el inquilino de la Casa Blanca ha llevado a los suyos a perder el poder no solo de una, como le sucedió a Joe Biden en 2022 o al propio Trump en 2018, sino de las dos cámaras, como algunas encuestas vaticinan que podría pasarle en noviembre a Trump.

Sucedió por primera vez en 1894. Grover Cleveland era el presidente, el único que lo ha sido en dos mandatos no consecutivos. “Y el batacazo, a mitad del segundo, se lo dio debido en parte a los aranceles, así que eso son malas noticias para los republicanos supersticiosos”, advierte Riley.

Las otras veces fueron en 1918, al final de la Primera Guerra Mundial; en 1946, después de la Segunda, en 1954, tras la de Corea; en 1994, una vez terminada la Guerra Fría; y en 2006, con la paciencia de los estadounidenses al límite con la de Irak. “En todas esas ocasiones”, aclara Riley, el presidente había sido investido con el apoyo de ambas cámaras; en momentos difíciles la gente quiere un Gobierno poderoso. Una vez resuelta la amenaza, los votantes quieren volver a la normalidad”. El historiador define ese raro tipo de elecciones como “restaurativas”, y no descarta que la de noviembre vaya a acabar engordando la lista.

Nordlinger recuerda, con todo, que sus compatriotas suelen votar más pensando en el bolsillo que en las amenazas a la democracia, y que las encuestas de 2022 también vaticinaron una marea roja (republicana), en respuesta a la gestión de Biden. Esta nunca llegó, y eso dio alas al entonces presidente para pensar que podía presentarse de nuevo, en una decisión que se demostró desastrosa para los demócratas.

Tampoco conviene descartar las maniobras de Trump para influir en las elecciones de noviembre: desde la amenaza de despliegue de su policía migratoria en los colegios electorales a las presiones, que continuaron el jueves pasado, para cambiar las reglas del voto por correo. Ni, como siempre en este país, menospreciar el poder del dinero: puede que el presidente se resista a soltar el suyo, pero Elon Musk, el hombre más rico del mundo ya ha empezado esta semana a regar con 100 millones de dólares a candidatos conservadores en distritos clave. En las presidenciales que llevaron a Trump de regreso a la Casa Blanca, el billonario fue clave, con la contribución más abultada de la historia a una campaña ―290 millones de dólares―.

Aquella elección también sirvió para clavar el último clavo sobre el ataúd del Partido Republicano tradicional, cuyos rasgos define de corrido el columnista Nordlinger: “Defensa de los derechos individuales y el federalismo. Adhesión a la Constitución. Separación de poderes. Libre comercio sin amiguismos. Apuesta por un liderazgo estadounidense en el mundo, oposición a la tiranía y apoyo a los valores de libertad de Occidente”, enumera, antes de admitir que esa lista puede leerse como una impresión en negativo de los valores que está defiendo Trump en su segunda presidencia.

What to Watch

AI outlook — possibilities, not facts

  • Los demócratas recuperarán la Cámara de Representantes en las midterms.

    Likely · Within months

Open Questions

  • ¿Lograrán los demócratas recuperar el control de la Cámara de Representantes?
  • ¿Qué impacto electoral tendrá la convención de Dallas?

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This article was originally published by El País Internacional.

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