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Xi Jinping llega a Washington para una cumbre con Donald Trump centrada en la estabilidad estratégica
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El País Internacional1 hour agoPolitics5 min readSpainView translation

Xi Jinping llega a Washington para una cumbre con Donald Trump centrada en la estabilidad estratégica

El presidente chino busca gestionar las fricciones comerciales y tecnológicas, mientras Washington presiona por avances en la crisis de Oriente Próximo y el control de la IA.

Quick Look

  • El presidente chino Xi Jinping llega a Washington para una cumbre con Donald Trump.
  • El encuentro busca estabilizar la relación bilateral, gestionar tensiones comerciales, abordar el desarrollo de la IA y presionar por una solución en la crisis de Oriente Próximo.

AI-generated summary

Why It Matters

La relación bilateral se basa en la gestión de fricciones tras la visita de Trump a Pekín en mayo. Ambos países buscan evitar que disputas comerciales o tecnológicas escalen a un conflicto mayor.

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Habrá mucha pompa y circunstancia, mucho boato y mucho oropel. Resultados concretos, quizá menos. El presidente chino, Xi Jinping, aterriza este miércoles en Washington para una esperada cumbre con su homólogo estadounidense, Donald Trump, que tratará de mantener la entente entre las dos mayores economías mundiales y lograr avances concretos, aunque previsiblemente limitados, en los mecanismos acordados con Donald Trump durante la visita del republicano a Pekín en mayo. Se trata, sobre todo, de mantener abiertos los canales de diálogo, gestionar los focos de fricción y evitar que una disputa concreta arrastre al conjunto de la relación bilateral.

El inquilino de la Casa Blanca tiene previsto tirar la casa por la ventana para homenajear a su anfitrión: de modo insólito, se desplazará a recibirle a pie de avión, y le dará la bienvenida con un minidesfile de aviones militares. Tras los suntuosos homenajes que recibió en la capital china hace cinco meses, Trump quiere demostrar al líder de la potencia emergente que Estados Unidos también sabe hacer alarde de fastos. “Cada detalle”, indicaba la oficina de la primera dama, Melania Trump, en un vídeo sobre la cena de gala, “está cuidadosamente calculado”.

El programa de esta visita es casi calcado al de aquel viaje: una ceremonia formal de bienvenida, una reunión de trabajo, un banquete de Estado y, ya el viernes, una ceremonia del té y una visita a un lugar emblemático de la ciudad. En Pekín, Xi acompañó a Trump a visitar el Templo del Cielo. En este caso, las dos parejas presidenciales recorrerán los Archivos Nacionales en Washington, donde se guarda la declaración original de independencia de EE UU.

Es la primera vez que el presidente chino visita Washington para una visita de Estado desde 2015, durante el segundo mandato de Barack Obama. Desde entonces, Xi se ha desplazado dos veces más a Estados Unidos, aunque con formatos distintos: en abril de 2017, Trump le recibió en su residencia privada en Florida, Mar-a-Lago; en noviembre de 2023, viajó a San Francisco para participar en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y mantener un encuentro bilateral con el entonces presidente Joe Biden.

Los dos mandatarios aspiran a mantener la “estabilidad estratégica” a la que aludieron en mayo y seguir adelante con la tregua comercial pactada el año pasado en su reunión en Corea del Sur, sin que los altibajos en la reunión bilateral les distraigan de sus problemas internos particulares. El presidente chino quiere calma para centrarse en la alicaída economía de su país. Trump tiene sobre la mesa la guerra de Irán y unas elecciones de mitad de mandato a la vuelta de la esquina, el próximo noviembre.

“Se trata de manejar esta relación, que ambos están convencidos de que solo se puede conseguir mediante contactos habituales entre los dos líderes”, opina Edgar Kagan, del think tank CSIS en Washington. “No creo que estemos ante un deshielo”, señala por su parte Sun Chenghao, investigador asociado del Centro de Seguridad y Estrategia Internacional de la Universidad de Tsinghua (CISS), en una reunión con periodistas en Pekín. Sun recalca que la “estabilidad estratégica” consiste en que ambas partes intentan evitar que una disputa comercial, tecnológica o de seguridad “arrastre toda la relación a un círculo vicioso”.

Estos son los asuntos que dominarán las conversaciones entre los dos líderes y sus equipos.

Comercio e inversión

El primer examen será económico. Durante la escalada arancelaria de la primavera de 2025, Estados Unidos llegó a imponer recargos del 145% y China respondió con gravámenes del 125%. Las negociaciones posteriores los redujeron sustancialmente y la tregua sellada por Trump y Xi en Corea del Sur rebajó además del 20% al 10% el arancel estadounidense vinculado al fentanilo.

Esa entente también aplazó durante un año nuevas restricciones estadounidense y chinas, pero vence el 10 de noviembre. La reunión del pasado domingo en Nueva York entre el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino He Lifeng no arrojó una prórroga. Pekín aspiraba a ampliar la pausa dos años. Estados Unidos solo ofrecía seis meses, en un intento de conservar una herramienta de presión. Pero los dos gobiernos la quieren.

Pekín pretende dotar esa tregua de mayor estabilidad, especialmente en lo relativo a los minerales críticos y los controles tecnológicos, además de poner en marcha los Consejos de Comercio e Inversión creados en mayo. Sobre la mesa figura una reducción recíproca de aranceles para productos considerados no sensibles por unos 30.000 millones de dólares. Washington, por su parte, espera nuevos compromisos chinos de compra de aviones, productos agrícolas o energía, que Pekín pretende vincular a mejoras de acceso al mercado estadounidense. Pero la perspectiva de grandes acuerdos parece difuminarse: según The Wall Street Journal, la comitiva de Xi no incluirá a empresarios chinos.

Inteligencia Artificial (IA)

La IA tendrá mucho más peso que en mayo, especialmente después de las advertencias de los gigantes tecnológicos estadounidenses sobre los peligros de esta tecnología, los llamamientos a frenar su desarrollo y la negativa de Trump, que asegura que Estados Unidos se encuentra en una carrera con su rival asiático por el dominio de esta industria: “Quien gane la inteligencia artificial, ganará”, ha repetido en varias ocasiones.

El domingo, He y Bessent acordaron formalizar un diálogo sobre IA, estudiar un canal de comunicación para incidentes que afecten a la seguridad nacional y volver a reunirse en noviembre durante la cumbre de la APEC en Shenzhen (sur de China).

Pekín reclamará a Washington que deje de ampliar los controles sobre chips y capacidad de computación y modelos avanzados, una política que considera que ha pasado de proteger unas pocas tecnologías críticas a abarcar sectores enteros.

“Estados Unidos y China no aceptarán nada que les impida seguir compitiendo basándose en los méritos de su tecnología. Ambos quieren mantener la capacidad de vender sus respectivos ecosistemas tecnológicos en el extranjero. Esto deja un margen muy estrecho de cuestiones sobre las que pueden mantener conversaciones productivas. Otro punto de fricción que deben abordar es la afirmación [en Washington] de que gran parte de la tecnología china de IA se deriva de tecnología estadounidense”, opina Aalok Mehta, director del Centro de Inteligencia Artificial del CSIS.

Taiwán

Taiwán, la isla autogobernada democráticamente y a la que Estados Unidos surte de armas pero que China considera una parte irrenunciable de su territorio, seguirá siendo la cuestión más delicada. Está pendiente una venta de armamento por 14.000 millones de dólares que Taipéi quería ver aprobada antes de octubre. Washington puede intentar sacarla adelante dividiéndola en tramos, pero es probable que Xi presione para bloquearla al menos hasta después de la cumbre de la APEC en noviembre.

El Diario del Pueblo, órgano oficial del Partido Comunista, ha advertido en un editorial de que una mala gestión de la cuestión podría llevar a ambos países a “la colisión e incluso el conflicto”. El texto afirma que el independentismo taiwanés es “un enemigo común” y que controlarlo constituye una condición esencial para la estabilidad de las relaciones.

Seguridad y conflictos internacionales

La crisis en Oriente Próximo será el principal conflicto internacional que ocupe la agenda. Trump quiere aprovechar la reunión para presionar a Xi de modo que China utilice su influencia económica sobre Irán, del que es el principal comprador de petróleo, para forzar el final de una guerra a punto de cumplir siete meses.

Pekín también tiene un interés directo en la desescalada: el bloqueo naval estadounidense ha impedido que nuevos cargamentos iraníes atraviesen el estrecho de Ormuz rumbo a China y ha reducido las exportaciones de la República Islámica desde unos dos millones de barriles diarios en marzo hasta unos 250.000 en agosto. China tratará de impulsar la vía que ya defendió Xi en mayo: un alto el fuego permanente, la reanudación de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní y la reapertura de Ormuz.

La guerra en Ucrania también estará sobre la mesa, aunque hasta ahora ambos Gobiernos solo se han comprometido a mantener la comunicación y respaldar una salida negociada, sin anunciar ninguna iniciativa conjunta. Xi planeará asimismo la necesidad de preservar la estabilidad en Asia oriental, una cuestión atravesada por las tensiones en torno a Taiwán, la península de Corea y la presencia militar estadounidense en la región. Trump puede plantear a Xi su intención de retomar el contacto con el líder norcoreano, Kim Jong-un, aunque el margen para avanzar en un hipotético encuentro entre ambos es reducido: Corea del Norte sostiene que su condición de potencia nuclear es irreversible, mientras Estados Unidos, Corea del Sur y Japón mantienen como objetivo la desnuclearización de la península.

Derechos humanos

What to Watch

AI outlook — possibilities, not facts

  • Reunión de seguimiento en la cumbre de la APEC en noviembre.

    Very likely · Within months

Open Questions

  • ¿Se prorrogará la tregua comercial que vence el 10 de noviembre?
  • ¿Habrá acuerdos concretos sobre la regulación de la IA?

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This article was originally published by El País Internacional.

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