AfD gana las elecciones en Sajonia-Anhalt y se convierte en la fuerza más fuerte del estado
Quick Look
- Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo el 44,4% de los votos en Sajonia-Anhalt con el 97% escrutado, más del doble que en 2021, desplazando a la CDU a un 17% y posicionándose como la fuerza más fuerte del estado.
- La alta participación del 76,5% benefició a AfD, que movilizó a antiguos abstencionistas y captó votos de la CDU.
- El resultado pone en cuestión el cortafuegos democrático contra la extrema derecha y complica la formación de gobierno, ya que ninguna coalición excluyendo a AfD puede lograr mayoría sin incluir a Die Linke, con quien la CDU rechaza cooperar.
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Why It Matters
En Alemania, los partidos democráticos de centro han mantenido un cortafuegos político alrededor de AfD para impedir su acceso al poder, basado en el rechazo histórico al extremismo de derecha. Sin embargo, en Sajonia-Anhalt, AfD ha obtenido el 44,4% de los votos, más del doble que en 2021, beneficiándose de una alta participación del 76,5% y captando tanto a antiguos abstencionistas como a votantes de la CDU. Este resultado pone en cuestión la viabilidad del cortafuegos, ya que AfD se convierte en la fuerza más fuerte del estado y ninguna coalición excluyéndola puede lograr mayoría sin incluir a Die Linke, con quien la CDU rechaza cooperar.
Un nuevo muro ha caído en Alemania. El que los partidos democráticos de centro han levantado por razones históricas a la extrema derecha. Alternativa para Alemania (AfD) lo ha derribado en las urnas en Sajonia-Anhalt, donde, con el 97 % de los votos escrutados, arrasaba con el 44,4% de los votos, más del doble que hace cinco años, y dejaba a la Unión Cristianodemócrata (CDU) a una distancia abismal, con apenas un 17%, prácticamente la mitad del 37,1% que obtuvo en 2021.
La ola populista que ha ido cambiando el mapa político de la Unión Europea, con el apoyo de Rusia en algunos casos y bajo la inspiración del modelo MAGA de Estados Unidos en otros, ha puesto finalmente una pica en Alemania: una fuerza de extrema derecha convertida en partido dominante y llamando a las puertas del poder.
"Un resultado histórico" y "un claro mandato de gobierno", proclamó exultante la copresidenta de AfD, Alice Weidel. El candidato de esta formación en Sajonia-Anhalt, Ulrich Siegmund, reivindicó por su parte el derecho a gobernar y aseguró que "la mano hacia los demás partidos permanece siempre tendida". Hay letra pequeña: sólo negociará con fuerzas con las que puedan aplicarse las "posiciones fundamentales" de AfD. Por ahora no hay ninguna.
Para la CDU, la otra cara de esta noche, el resultado es un auténtico desastre. Su candidato, Sven Schulze, asumió la derrota sin buscar excusas. No las había. "Vivimos en una democracia y quiero felicitar al ganador de las elecciones", dijo. "El ganador, AfD, es ahora la fuerza más fuerte en el Parlamento de Sajonia-Anhalt". Y frente a quienes hablaban de un "día negro" para el estado federado, respondió: "Yo digo: esto es democracia. La gente ha ido a votar".
Y lo hizo en masa. La participación rondó el 76,5%, muy por encima de la registrada hace cinco años. Pero esta vez la movilización, lejos de servir de dique frente a la extrema derecha, la impulsó. AfD no se limitó a movilizar a los suyos: consiguió llevar a las urnas a unos 157.000 electores que en 2021 se habían quedado en casa y arrebató otros 83.000 votos directamente a la CDU.
Creció así por los dos extremos: conquistando votantes ajenos y recuperando para las urnas a antiguos abstencionistas. Y lo hizo además de forma transversal, hasta alcanzar la mayoría absoluta entre los electores de 35 a 59 años. El contraste generacional para la CDU es demoledor: entre los menores de 25 años se quedó en apenas un 5% y entre los de 25 a 34, en un 6%. Sólo entre los mayores de 70 consiguió igualar a AfD, con un 31% para cada una.
El resultado obliga también a replantear el sentido del Brandmauer, el cortafuegos levantado alrededor de AfD. Concebido para mantener a la extrema derecha fuera del poder, resulta cada vez más difícil de sostener como simple cordón sanitario cuando deja al margen de cualquier mayoría al partido elegido por alrededor del 44% de los votantes. Y, sin embargo, la paradoja es considerable: apenas tres días antes de las elecciones, el 50% de los electores decía preferir un Gobierno encabezado por la CDU y sólo el 37% uno dirigido por AfD. El muro puede seguir en pie entre los partidos y entre buena parte del electorado, pero ha quedado agujereado en las urnas: para mantener a AfD fuera del Gobierno, prácticamente todo el resto del arco parlamentario tendría que entenderse, desde la CDU hasta Die Linke.
Pasado el shock del resultado, toda la atención se concentra ahora en cómo formar Gobierno y, sobre todo, en cómo mantener a AfD fuera de él. Las urnas dibujaban al cierre de esta edición una aritmética provisional pero endiablada. Si el BSW, el partido populista de izquierdas de Sahra Wagenknecht, se queda por debajo del 5% y fuera del Parlamento, AfD podría quedarse con 41 de los 83 escaños, a uno solo de la mayoría absoluta. La CDU, el Partido Socialdemócrata (SPD), los Verdes y Die Linke sumarían juntos los 42 necesarios. Pero esa mayoría obligaría a la CDU a entenderse con Die Linke, precisamente el otro partido, además de AfD, con el que los democristianos rechazan cualquier cooperación.
La entrada del BSW cambiaría de nuevo el tablero. Una de las proyecciones le atribuía cinco escaños y rebajaba a AfD a 39. Entre ambos sumarían 44, dos por encima de la mayoría absoluta. No existe por ahora una alianza entre las dos formaciones, pero el BSW ha cuestionado abiertamente el cortafuegos. El último puñado de votos puede decidir así mucho más que el reparto de escaños.
Para la CDU, la aritmética deja un auténtico nudo gordiano. Mantener a AfD fuera del Gobierno puede obligarla a buscar, directa o indirectamente, el apoyo de Die Linke y cruzar así una de sus propias líneas rojas. Romper el cortafuegos por la derecha sería todavía más explosivo y podría abrir una fractura de consecuencias imprevisibles dentro del partido. La CDU queda atrapada entre dos fronteras que ella misma trazó.
El golpe llega hasta Berlín y tiene un destinatario: el canciller Friedrich Merz. Desde la dirección federal de la CDU, la ministra de la Cancillería, Nina Warken, habló de una "censura" y de un resultado que "nos golpea". El análisis electoral de ARD ayuda a medir la dimensión del castigo: el 59% de los electores considera que el Gobierno federal merecía un voto de castigo y apenas un 9% valora positivamente a Merz. Cuando se pregunta quién carga con la mayor responsabilidad por el descontento con la coalición federal, el 58% señala a la CDU.
La dimensión del resultado tampoco permite ya reducir el fenómeno a determinados grupos sociales. AfD fue la fuerza más votada entre hombres y mujeres, entre jóvenes y mayores. Ha construido un electorado mucho más transversal de lo que durante años quisieron admitir sus adversarios y ha demostrado una capacidad de movilización que ninguno de ellos consiguió igualar.
Joven y sonriente
Siegmund lo entendió hace tiempo. Joven, sonriente, omnipresente en las redes y extraordinariamente hábil para empaquetar propuestas radicales en un lenguaje de normalidad, seguridad y pertenencia, ha hecho de la emoción una herramienta política. El experto en comunicación Johannes Hillje ha bautizado esa fórmula como Feel-Good-Rechtsextremismus, una extrema derecha de buen rollo. Siegmund vende un mundo donde los vecinos se ayudan, los niños pueden jugar tranquilamente en la calle hasta el anochecer y la comunidad vuelve a ofrecer seguridad y pertenencia. Vende, en definitiva, la nostalgia de un país que nunca llegó a conocer y que promete recuperar.
Para Merz, la conclusión es especialmente amarga. Había prometido reducir a la mitad el apoyo a AfD. La realidad ha seguido exactamente la dirección contraria. Su estrategia consistió en endurecer posiciones, especialmente en inmigración, para recuperar a los electores que habían emigrado a la extrema derecha y mantener al mismo tiempo intacto el cortafuegos que impedía cualquier cooperación con ella. Sajonia-Anhalt cuestiona las dos partes de la operación.
Y el examen continúa. Dentro de dos semanas votan Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín. En el primero, AfD vuelve a encabezar las encuestas, aunque el SPD ha conseguido reducir considerablemente la distancia. En Berlín, la CDU y Die Linke se disputan la primera posición en unas elecciones en las que cuatro partidos, desde la izquierda hasta la extrema derecha, aparecen concentrados en apenas tres puntos. Son escenarios distintos, pero dibujan una Alemania cada vez más fragmentada y polarizada, con los grandes partidos tradicionales perdiendo terreno y el centro político cada vez más estrecho. Sajonia-Anhalt acaba de mostrar hasta dónde puede llegar ese desplazamiento.
REACCIONES
La histórica victoria de la extrema derecha alemana el domingo en Sajonia-Anhalt supone «un momento grave para Europa», según ha declarado el ministro francés responsable de Asuntos Europeos, quien ha instado a «no dejar nunca de defender» los valores democráticos y el proyecto europeo.
«Es un momento grave para Europa ver cómo la extrema derecha se impone en unas elecciones regionales en Alemania», declaró Benjamin Haddad en X.
«Debemos escuchar con humildad la ira, las inquietudes y los miedos, y dar respuesta a ellos. Pero el nacionalismo y la xenofobia nunca serán una solución», subrayó. «No podemos olvidar nuestra historia. Ese es el sentido de las decisiones de Francia y Alemania».
El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha calificado la victoria electoral del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt como "una gran esperanza para Alemania y para Europa".
"Felicidades a Alice Weidel y a Ulrich Siegmund por este resultado espectacular que es una gran esperanza para Alemania y para Europa", ha señalado Abascal este domingo a través de un mensaje en la red social 'X', recogido por Europa Press.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
La CDU intentará formar una coalición sin AfD, lo que probablemente requerirá un acuerdo con Die Linke pese al veto histórico
Likely · Within weeks
Si el BSW supera el 5% y entra al parlamento, podría alterar la aritmética y reducir los escaños de AfD, aunque sin alianza formal entre ambas formaciones
Possible · Within weeks
Las próximas elecciones en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín mostrarán si el éxito de AfD en Sajonia-Anhalt es un fenómeno aislado o parte de una tendencia nacional
Very likely · Within weeks
Open Questions
- ¿Podrá la CDU formar gobierno sin incluir a AfD ni a Die Linke?
- ¿Qué impacto tendrá este resultado en las próximas elecciones en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín?
- ¿Reconsiderará la CDU su veto a cooperar con Die Linke ante la imposibilidad de excluir a AfD del poder?
- ¿Cómo afectará el ascenso de AfD a las relaciones entre Alemania y sus socios europeos, particularmente Francia?



