Carlos Alcaraz regresa con éxito al US Open tras superar una larga lesión
El tenista español vence a Roman Safiullin por un triple 6-4 en su vuelta a la competición tras 139 días de baja por problemas en la muñeca derecha.
Quick Look
Carlos Alcaraz regresa a la competición en el US Open tras 139 días de baja por lesión, venciendo a Roman Safiullin por un triple 6-4 en la primera ronda del torneo en Nueva York.
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Why It Matters
Carlos Alcaraz sufrió una lesión en la muñeca derecha en Barcelona que lo mantuvo apartado de las pistas durante 139 días.
Lo comentaba Carlos Alcaraz en la distancia corta, después de finalizar la sesión de entrenamiento del domingo. Cuando está a gusto, se multiplica el acento murciano: “Bueno, pueh al menoh habrá que ganar uno, ¿no?”. Del dicho al hecho, el número tres del mundo celebra con efusividad el triple 6-4 a Roman Safiullin (tras 2h 21m) y progresa en Flushing Meadows, testigo de una vuelta tan deseada como esperanzadora. Atrás quedan esos días de incertidumbre y de no saber muy bien qué pasará, la duda que inevitablemente corroe hasta que por fin pone el primer pie sobre la pista y empieza a descerrajar derechazos. Al final, la radiografía, una prueba en toda regla, invita al optimismo. Predomina la corrección y lo soluciona en tres mangas. Se encontrará el miércoles con el portugués Jaime Faria (72º).
¿Acaso podía haber un desenlace mejor?
“Echaba de menos todo: la competición, la energía del público, el circuito... Y Nueva York es el lugar ideal para volver, así que estoy muy contento. Había nervios y dudas. Ha sido un proceso lento, con mucha incertidumbre, y no sabía si me molestaría la muñeca o no, si podía forzar al cien por cien o no; no sabía cómo jugaría un partido a cinco sets, pero físicamente me he encontrado muy bien. Venimos aquí sin expectativas, para disfrutar y ver cómo reaccionamos a todo”, concede tras la actuación.
Lo canta Bad Bunny y retumba con fuerza en la Arthur Ashe, entregada al ritmo: “Si te quieres divertir / Con encanto y con primor / Solo tienes que vivir (¿a dónde?) / Un verano en Nueva York... / ¡NuevaYoooool!”. Reluce el sol con fuerza y la gente lo disfruta, porque ahí está de nuevo Alcaraz, enfundado en una vestimenta de tono marrón y de nuevo en acción, con esa melena que causa sensación —el futbolista Ferran Torres abrió camino, al César lo que es del César— y reencontrándose poco a poco con aquellas sensaciones placenteras; el gusanillo de la competición, ese cosquilleo en el estómago que dura lo que tarda el tenista en completar el paseíllo del túnel hacia la pista. Una vez dentro, ya es otra historia: vuelta al hábitat, vuelta a casa. Regreso a la zona de confort. Avanza el episodio y va destensándose.
Han transcurrido 139 días desde que el español sufriera el percance de la muñeca derecha en Barcelona. O sea, una eternidad. Mucho, muchísimo. Demasiado, porque hoy día el tenis está dividido básicamente en dos: el vértigo y la magia que le proporcionan Sinner y Alcaraz, y un profundo abismo entre ellos y los demás. Así lo expresan las audiencias y el recurrente mensaje del aficionado, arrodillado y manos de ruego: ¡Por favor, que vuelva ya! ¡Ya llegó! Lo necesitaban, de la misma forma que a él ya se le hacía larga la estancia entre la enfermería y las pistas de entrenamiento. “El tenis es mi vida y mi pasión”, exponía a su llegada a Flushing Meadows, donde este lunes de laborable las palmas acaban enrojecidas de tanta repetición.
Alcaraz ya está aquí y el público fervoroso contempla un retorno contenido, pero en el fondo a pedir de boca. Sin contratiempos, controlado y respaldado por la estadística. Será una tarde en línea ascendente, de menos a más y con los requiebros propios de la situación. Proceso: primero levantarse, después andar y progresivamente recuperar ese feeling imprescindible.
Promedios inferiores
Paso a paso. De entrada hay fallos e imprecisiones, una doble falta tempranera y los desajustes lógicos de quien ha estado en la reserva durante cuatro meses y medio, porque por muy bueno que uno sea, siempre cuesta. Los héroes también son de carne y hueso. Advertido está el protagonista y lo acepta, mientras desde su banquillo —con el rapero Travis Scott jaleándole— se analiza cada maniobra con un punto de inquietud, aunque el paso de los minutos tranquiliza a los ocupantes. Calma, todo en orden.
Alcaraz sufre cuando el ya veterano Safiullin (98º) despide los primeros pelotazos hacia los pies, pero el truco pierde eficacia conforme el de El Palmar va reactivando instintivamente los reflejos y ajusta la réplica. Por ahí no, que a uno le falta ritmo pero a pesar de la juventud ya conoce los atajos. Tras el tanteo del principio, la estrategia ya no cuela y el rival, que ha perdido vigor en los últimos tiempos, se ve obligado a entrar en un terreno que no le interesa demasiado. Al número tres le falta filo, pero tapa huecos como siempre y va afinándose. El velocímetro del saque, eso sí, refleja promedios entre 180 y 185 km/h con los primeros; es decir, sensiblemente por debajo de los 195 que registró la temporada anterior.
En cualquier caso, se impone el gesto de aprobación de su gente y los que lo ven. La articulación, envuelta por una muñequera y una malla compresora, carbura y Alcaraz araña con buen hacer la primera rotura. Posteriormente se sobrepone a la adversidad de la segunda manga, en la que Safiullin ataca y luego colabora para que el murciano recupere el terreno. Por prolongada que haya sido la ausencia, la memoria no se pierde, así que pedalea y se mantiene firme; sin alardes, pero con seguridad, resuelve el regreso de modo práctico e inteligente. Ya habrá tiempo para las embestidas. Al fin y al cabo, era lo que exigía la cita: volver sin sustos. Lo cierra con relativa comodidad. Misión cumplida.
“Dicen que es como montar en bici. El nivel de tenis va a ser mejor, seguro, pero ha sido muy bueno. He mejorado mucho mentalmente y estoy muy orgulloso de cómo he manejado todo lo que tenía en la cabeza. Y no he sentido ningún dolor. El próximo día mejoraré, seguro”, anticipa entre felicidad.
ACIERTO EN LA RED Y DEFENSA
A. C. | Nueva York
A la buena impresión dejada, Alcaraz añadió una estadística que resume un desempeño pulcro por su parte. Regularidad con el servicio, una cifra moderada de errores (27) y la misma de tiros ganadores que su adversario (28). Tan solo un pero por las cinco dobles faltas cometidas.
Atinó en la red (19/24) y neutralizó cinco de los seis puntos de rotura que dispuso Safiullin, a quien no permitió crecer. Su acierto le condujo a la victoria 25ª en el US Open, habiendo jugado 28 partidos, y enlaza ya 15 sobre pista dura; las cosechadas desde la pasada edición del torneo.
En la segunda ronda se enfrentará a Faria, que se deshizo de Jenson Brooksby (6-3, 7-6(4), 4-6, 1-6 y 6-2. No consta ningún cruce entre ambos. El portugués, de fuerte carácter, empezó el año en el puesto 151º y ha firmado varias victorias de mérito.
Al triunfo de Alcaraz le acompañaron los de Cristina Bucsa (7-5, 4-6 y 6-1 a Sara Bejlek) y Oksana Selekhmeteva (6-2 y 6-4 a Aoi Ito). Se medirán con Himeno Sakatsume y Kamilla Rakhimova de manera respectiva. No progresó Martín Landaluce, superado por Jacob Fearnley (4-6, 6-2, 4-6, 7-5 y 6-3).
What to Watch
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Carlos Alcaraz se enfrentará al portugués Jaime Faria en la segunda ronda del US Open.
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Open Questions
- ¿Cómo evolucionará físicamente Alcaraz en las siguientes rondas?
- ¿Podrá alcanzar su nivel óptimo de velocidad en el saque?







