Clubes y federaciones deportivas comienzan a financiar la congelación de óvulos para deportistas
Ligas, selecciones y clubes empiezan a hacerse cargo del proceso de vitrificación para que las atletas puedan compaginar su carrera de élite con la maternidad.
Quick Look
Selecciones, ligas y clubes deportivos empiezan a financiar tratamientos de congelación de óvulos para deportistas de élite, facilitando que compaginen el pico de su carrera con la planificación familiar ante la falta de estudios sobre su impacto físico.
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Why It Matters
Las deportistas de élite se enfrentan a la coincidencia entre el pico de su carrera deportiva y su mejor etapa fértil.
Las deportistas de élite vienen optando por congelar óvulos por su cuenta hace años, cuando encuentran un hueco en vacaciones, o incluso durante el tiempo de rehabilitación después de una cirugía por una lesión. Justo en el período en el que están enfocadas en lograr triunfos y marcas, deben preguntarse si querrán ser madres, porque el pico de su carrera coincide con la mayor calidad de sus óvulos y el mejor momento para quedarse embarazadas. Lo nuevo ahora es que selecciones, ligas y clubes están empezando a hacerse cargo del proceso. La Real Federación Española de Fútbol está cerrando un acuerdo con una clínica de fertilidad para ofrecer tratamientos de vitrificación a sus jugadoras, que hará público durante septiembre. Además, la Asociación de Futbolistas Españoles anunció este lunes un acuerdo de colaboración con un hospital privado “para poner la experiencia de su unidad de reproducción asistida al servicio de los afiliados”.
El primer club de fútbol en tener acuerdo con una clínica para tratamientos fue el Racing Louisville, de Kentucky, en 2021, que se comprometió a cubrir los costes de criopreservación posteriores para aquellas que dejan de estar bajo contrato. El proceso cuesta entre 2.000 y 4.000 euros, a los que se les suma el coste de los medicamentos, de entre 800 y 1.000 euros y la preservación de 400 euros por año. La UEFA recomendó este año “incorporar tratamientos de fertilidad y reproductivos a las políticas laborales” y el Chelsea anunció hace unas semanas una alianza con una clínica, junto con un fondo para cubrir “evaluaciones, tratamientos y asesoramiento”.
La carrera deportiva puede comenzar a los 17 años y alargarse hasta los 36. “Antes, el fútbol femenino no estaba a los niveles de ahora, no se le ofrecía la atención actual y eso hace que las jugadoras tengan más recursos; en cuanto a rendimiento, estamos más preparadas”, explica Eva Ferrer, especialista en Medicina del Deporte. La también exdoctora de fútbol femenino del FC Barcelona y miembro del comité de expertos de salud femenina de la UEFA afirma que la vitrificación ha empezado a sonar más el último par de años, pero todavía es algo nuevo.
“No hay suficientes estudio sobre cómo el tratamiento [de estimulación ovárica] podría afectar a nivel de las articulaciones, por ejemplo, de tejido blando”, añade la experta, y eso influye en cómo adecuar el entrenamiento para evitar lesiones. También recuerda que los medicamentos utilizados se deben declarar en el documento de exención de fármacos, el TUE, para que la jugadora no sea sancionada por dopaje y todavía no hay plena conciencia de ello.
En mayo, el sindicato de deportistas profesionales nacionales más grande del mundo, la Asociación de Futbolistas Profesionales de Inglaterra, publicó su alianza con una clínica de fertilidad para hombres y mujeres. En 2024, el sindicato de jugadoras de EE UU estableció en su convenio de trabajo que asumiría los costes administrativos de un proveedor de gestión y asesoramiento, aunque el tratamiento recae en el seguro médico de la asociada. En España, el último convenio colectivo para las futbolistas de primera división incorporó algunos puntos sobre embarazo y posparto, pero no contempla ayudas para la preservación ovárica ni sobre fertilidad.
El tratamiento para la congelación de los óvulos dura unas dos semanas. La mujer se debe administrar inyecciones de medicamentos hormonales que estimulan los ovarios para que, en lugar de madurar un solo folículo, se desarrollen más, y puedan así obtenerse varios óvulos en ese mismo ciclo. Después, el médico hace una punción ovárica, bajo una sedación, para extraerlos. La paciente puede sufrir molestias y sangrado durante los días siguientes, mientras los ovarios vuelven a su tamaño normal tras la estimulación. Las clínicas recomiendan recolectar unos 10 ovocitos; si no, se puede repetir el procedimiento. Los riesgos son la hiperestimulación, que se disparen de forma no controlada demasiados folículos, o una torsión ovárica, que un folículo gire sobre sí mismo y comprometa la circulación de sangre.
“El protocolo médico detalla que puede hacerse vida normal, pero para una deportista de alto rendimiento son días en los que no rindes igual: no va a correr igual de rápido ni tener la misma intensidad”, detalla la ginecóloga Rebeca Beguería, que ha acompañado el proceso de distintas jugadoras. Sentirán falta de energía y aumenta el riesgo de lesiones, además de poder sufrir mayor daño por un golpe en el abdomen. La médica, cofundadora de la clínica Blivf, en Barcelona, desarrolla: “La sangre de tu cuerpo se reparte de manera diferente, se concentra allí; la barriga y el pecho están más hinchados, hay tendencia a tener migrañas y retención de líquidos”.
Más allá del mundo deportivo, hay empresas que también cubren estos tratamientos a sus trabajadoras y han recibido críticas por parte de quien considera que las estaban empujando a posponer la maternidad para rendir más tiempo. La vitrificación da una opción para no interrumpir su carrera, pero también atrasa el embarazo más allá de la edad idónea. Las especialistas insisten en que es importante que todas conozcan cuanto antes; tanto los riesgos, como las posibilidades del proceso.
Medicina deportiva para mujeres
“Lo indicado médicamente es que la mujer se quede embarazada lo antes posible, porque al final estamos diseñadas biológicamente para ser madres como máximo a los 35 años y lo hemos alargado”, explica Beguería. Los óvulos y embriones pierden calidad con el tiempo y hay mucho más riesgo de patología, hipertensión o diabetes en un embarazo a los 45 años. La médica añade: “Hay una disociación entre lo que tendríamos que hacer biológicamente y lo que realmente la vida te permite hacer, y ahí la estrategia de vitrificar es la menos mala”. La primera futbolista profesional en España que dio a luz y siguió jugando después fue María Alharilla. Lo hizo en 2021 y ahora es capitana del Levante.
Beguería comenta que “la medicina del deporte está intentando tener más información desde una perspectiva femenina, porque hasta ahora estaba vista, diagnosticada y tratada desde el cuerpo del hombre”. Faltan estudios sobre cómo esas hormonas influyen en el rendimiento, y sobre cómo afectan a ligamentos, articulaciones y músculos. “Se necesitan más mujeres en los equipos profesionales que las acompañen porque la visión no es la misma. Muchas de ellas están rodeadas de hombres todo el día”, incide la ginecóloga.
La decisión de cuándo y cómo ser madre a veces también depende del tipo de disciplina deportiva, porque cada una tiene un calendario diferente. La Asociación de Tenis Femenino, que articula el circuito profesional mundial, lanzó el año pasado una norma para que las jugadoras del top 750 que pasaran más de 10 semanas fuera de competición por un procedimiento de preservación de la fertilidad volvieran al circuito con un ranking especial de entrada los siguientes tres torneos. Los clubes de la Asociación Nacional de Baloncesto Femenino de Estados Unidos reembolsan hasta 20.000 dólares anuales (unos 17.000 euros) por gastos de esta índole no cubiertos por el seguro.
“El mundo del atletismo fue uno de los primeros en que se vio que las atletas se quedaban embarazadas y volvían a unos niveles muy altos”, rememora Ferrer. Ser madre no es incompatible con seguir la carrera, pero no era lo habitual hasta hace poco y los equipos todavía tienen que adaptarse para aprender a acompañar esta recuperación con sus particularidades. Sin embargo, sigue habiendo más barreras que apoyos a favor de este paréntesis.
La triatleta María Pujol Pérez cuenta que no estaba en sus planes ser madre: “En mis mejores años era entrenar al máximo y dedicarme exclusivamente a mí en cuerpo y alma”. Hacía hasta cuatro sesiones al día, los 7 días a la semana, una media de 30 horas semanales. No conocía esta opción hasta que el ginecólogo Manuel Fernández, director de la clínica Vida Sevilla Recoletas, le habló sobre criopreservación y la acompañó en su proceso. “Es costoso, pero es una alternativa para el día de mañana”, comenta años después de haber sido madre de una niña. Para ella, todavía es muy difícil quedarse embarazada en medio del alto rendimiento: “Casi todas las deportistas que conozco [que han sido madres antes de retirarse] tienen treinta y pico de años y ya han tenido una carrera exitosa”.
Open Questions
- ¿Incluirán los próximos convenios colectivos en España ayudas para la preservación ovárica?
- ¿Cómo afectarán a largo plazo los tratamientos hormonales al rendimiento de las atletas?







