
La ausencia de liderazgo y la falta de reacción de Sumar ante la crisis migratoria en Ceuta contrastan con la postura incisiva de Izquierda Unida.
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La crisis migratoria en Ceuta ha generado un intenso debate político en España. Sumar ha sido criticado por su baja visibilidad durante el periodo vacacional.
¿Dónde ha estado Sumar durante la crisis de Ceuta? La envergadura del problema migratorio y humanitario ha dejado al desnudo hasta qué punto el socio minoritario del Gobierno está diluido y con una agudizada falta liderazgo y escasa capacidad de reacción. Así lo ha expuesto la prolongada ausencia de sus caras más visibles en las últimas tres semanas por las vacaciones de verano. Desde Yolanda Díaz a Ernest Urtasun, pasando por Pablo Bustinduy o Verónica Barbero. Sólo el ministro de Derechos Sociales hizo ayer una tímida reaparición en un espacio que sigue distante y que ayer salió del paso con un segundo comunicado en 25 días.
Sin líder, sin candidato y sin un plan para reivindicarse como un espacio político alternativo y diferenciado del PSOE, Sumar ha sido hasta ahora un actor casi invisible en un tema sobre el que orbita hoy todo el debate público y que vertebra uno de los asuntos capitales en la confrontación política contra la derecha a menos de un año de las elecciones: la inmigración.
Este agujero político lo ha detectado claramente Izquierda Unida, que ante la ausencia prolongada de visibilidad de Sumar, ha dado un paso al frente para llenar ese vacío con un discurso propio, incisivo y muy diferenciado del PSOE, pero del que no se puede saber si es compartido o no por el resto de sus socios en la alianza porque, básicamente, hasta ayer apenas se había tomado la palabra.
El líder de IU, Antonio Maíllo, y el portavoz parlamentario de esa formación, Enrique Santiago, se han encontrado el camino libre y despejado para proyectar su visión del tema. Han fijado unas posiciones muy críticas con Marruecos y han roto con la línea complaciente que el PSOE ha impuesto dentro el Gobierno.
IU culpa directamente a Marruecos de la entrada masiva de 80.000 migrantes, le acusa de haber perpetrado un «ataque híbrido» contra España, reclama al Gobierno «replantearse» las relaciones diplomáticas y sentencia que «no es un socio fiable». Además, señala que el Rey tiene «la obligación de visitar» Ceuta frente a las reticencias del Ejecutivo. Por otra parte, IU viene de donde viene y está absolutamente en contra del giro que Sánchez impuso sobre el Sáhara para ser parte de Marruecos y defiende su derecho a la autodeterminación.
«Si yo fuera presidente, no salgo de Ceuta hasta que acabe la crisis», arreó también Maíllo a un Sánchez que pisó la ciudad tras la entrada masiva de migrantes y que luego se marchó de vacaciones a Lanzarote.
Tomando estas palabras del líder de IU se entiende la importancia en política de estar y aparecer en los sitios, porque eso también es un mensaje a la ciudadanía. Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal han visitado Ceuta durante la crisis, es decir, los líderes de PSOE, PP y Vox han viajado al terreno para conocer de primera mano la gravedad de la situación. Sin embargo, Yolanda Díaz no lo ha hecho. Nadie homologable en Sumar ha dado ese paso.
Es cierto que la vicepresidenta segunda del Gobierno ya no ejerce tal cual como líder de Sumar. Hay sede vacante en la alianza y se está a la espera de designar una figura que la sustituya. Y Díaz tampoco tiene competencias propias que impacten en esta crisis, porque lleva Trabajo. No obstante, también es cierto que mantiene el escalafón de número tres del Ejecutivo de coalición, que es la interlocutora directa de Sumar con Sánchez y, por tanto, que estaría legitimada para ir en esas funciones. De momento, como recalcan en su equipo, está continuamente informada de la crisis y trabaja distancia en medidas que pudieran necesitarse.
Díaz ha ido cediendo protagonismo a los ministros Urtasun y Bustinduy en los últimos meses, quienes han coordinado y liderado negociaciones de la máxima relevancia con el PSOE. Ninguno de los dos ha estado en Ceuta ni ha ocupado un papel protagonista en la comunicación política hecha desde Sumar. Igual que tampoco lo ha hecho la portavoz parlamentaria, Verónica Barbero, más allá de una aparición fugaz en radio.
Por Ceuta sí han ido las ministras de Sumar Mónica García (Sanidad) y Sira Rego (Juventud e Infancia), pero porque las dos lideran departamentos y competencias que tienen una influencia directa en la situación. Tanto por la salud pública -que cada día preocupa más- como por el estado de los menores. Las dos están tomando decisiones, trabajando y han aparecido en los medios para comunicar contenido de sus áreas.
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