El imperio mundial del caballo de Pura Raza Española
Un sector económico en expansión con más de 290.000 ejemplares censados globalmente y una rica tradición que combina vocación, deporte y alta inversión.
Quick Look
- El caballo de Pura Raza Española (PRE) consolida su expansión internacional con casi 300.000 ejemplares en 71 países.
- Un sector económico valorado en miles de millones que combina tradición histórica, exigencia deportiva y altos costes de mantenimiento.
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Why It Matters
La cría del caballo de Pura Raza Española tiene raíces históricas que se remontan a Felipe II y cuenta con un libro genealógico gestionado por ANCCE.
En el siglo XVI, Lorenzo de Medici apreciaba tanto a Leonardo como a su palafrenero (mozo de cuadra) español que era capaz, pie a tierra, de parar en seco un caballo al galope solo con su mano. La conexión entre estos animales y España es historia y sobrepasa los números. La consultora Deloitte publicó en 2022 el informe del sector que todavía es el más reciente. Un mundo de 7.392 millones de euros. La cifra, sin duda, ha quedado rezagada. El 70% de la cabaña es pura raza española (PRE). Carece de cruce. La sangre es limpia. Carlos Bohórquez Domecq, presidente de la Real Asociación Nacional de Criadores de PRE (ANCCE), narra el gran momento de este caballo. Su pureza procede de Felipe II. Entonces destacaban por su bravura en la batalla. Los siglos y los nuevos usos han ido atemperando el carácter noble, dócil y fiel del animal.
Desde Sevilla, explica, gestionan el libro genealógico que da fe (es el único reconocido por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, MAPA) que ese equino cumple todas las condiciones para ser un pura raza española. A finales de 2025 tenían censados 291.138 ejemplares pertenecientes a 51.344 ganaderías activas en 71 países. Este es el territorio donde nunca se pone el Sol. Un nuevo imperio. El año pasado se vendieron caballos a Nueva Zelanda y Grecia. Trabajan con 18 asociadas internacionales colaboradoras, pero únicamente ANCCE puede expedir este pasaporte. Deben tener el visto bueno de los veterinarios que viajan a tomar muestras de sangre a los caballos, que son analizadas en el laboratorio propio de ANCCE en Sevilla, y desde donde se da, o no, el plácet.
Desde luego, es marca España y como activo de alto valor está gravado al 21%. “El precio es imposible de fijar, depende del animal”, matiza Bohórquez Domecq. Pero fuentes de la asociación hablan de una horquilla que oscila desde los 10.000 a más de 500.000 euros. Y si el semental es muy bueno, cubrir a una yegua cuesta por encima de 1.000 euros.
En el mapa de Ventosa del Río Almar (Salamanca), trabaja el jinete de doma clásica, Alberto García-Briñón, su ganadería. “Esto se hace por vocación no por dinero”, refrenda. El pueblo apenas suma 97 habitantes. Lleva desde los 13 años sobre una montura y va para 44. Compite, pero no por una bolsa alta. “Es publicidad, una forma de que conozcan tu yeguada”. La suya la creó su padre en 1979 y ahora tendrá cien caballos. El precio de mantenerlos ronda los 350 euros por ejemplar al mes. Varía mucho. Forraje, veterinarios, si hay que competir o no.
El calor esconde a cualquier animal bajo una sombra. Cae una temperatura que roza los 40ºC en Finca Epona (Valdemorillo, Madrid). Las crines cubren el sudor de la yegua al igual que ramas de sauce en verano. Este es el espacio de Mateo Esser, jinete y propietario de esta tierra. Paco le cambió la vida. Con él ganó el campeonato de España de Concurso Completo en 2020 y 2021. Costó unos 20.000 euros y lo vendió a un cliente americano por cinco veces esa cantidad. “Pero esto es algo que sucede una vez en la vida”, admite. “Para mi es vocacional; soy un adicto a los caballos”. Si alguien le respalda sigue compitiendo. Mantener un caballo de este estatus oscila entre los 1.000 y 1.300 euros. “Y cada detalle resulta importante. A nivel profesional es caro y peligroso y las bolsas [premios] no cubren el riesgo”.
El primer día —18 de agosto pasado— que se preparaba el reportaje, dos amazonas fallecieron, en carreras distintas, en Inglaterra, en la modalidad de campo a través. Los animales aparecieron ilesos. Ellas tenían 34 y 42 años. No es lo habitual. Pero imaginen media tonelada de ser vivo galopando a 70 kilómetros por hora. “El equino puede tener cualquier tipo de reacción inesperada”, avisa Esser.
Sin embargo, hay deportes mucho más peligrosos. Un dato de que el caballo es dócil es el incremento de niños en la práctica. Las licencias deportivas no son caras: infantil (49 euros) y alevín (39 euros) y prácticas como la equinoterapia ganan valor para tratar trastornos mentales. “Cada año se inscriben entre 11.000 y 12.000 nuevos ejemplares PRE. Para España es la raza más importante, la más extendida y la que nos representa”, describe Eduardo Rodríguez, director técnico veterinario de la Yeguada Cartuja Hierro del Bocado (Jerez de la Frontera, Cádiz), de 189 hectáreas, fundada en 1484. Y reivindica a esa gente “humilde” que tiene su caballo para poder ir a la feria o disfrutar de un paseo el fin de semana. “Muchos se sacrifican cuidando ellos mismos del animal, dándole de comer todos los días, los domingos, las fiestas. Se convierte en un modo de vida”, reivindica.
Y los pura raza viajan sobre todo a Estados Unidos, México y Alemania. Además, su expansión está llegando cada vez más alto en la competición, no solo en la doma clásica, sino también en otras disciplinas como la equitación de trabajo. Al año venden hasta 45 cartujanos.
Posee un inmenso valor, en estos tiempos saturados de IA, escuchar la voz repleta de pasión de Samuel López Candel, jefe de Doma de la Fundación Real Escuela de Arte Ecuestre (Jerez de la Frontera). Hay unos 22 chicos por aula que sienten la obligación de proteger oficios de tiempos lejanos. La escuela funciona como una pequeña universidad del caballo. Imparten cinco grados. Cuatro años. Jinete profesional, mozos, guarnicionero —crean las monturas y trabajan el cuero—, cochero y auxiliar de veterinaria. Un MIT del caballo.
Retorno inversor
La belleza, la calma y su inteligencia vuelve fácil montar un pura raza española y además es muy versátil. José María Fernández-Daza tiene una yeguada que lleva su nombre y se remonta al siglo XVII. Es una de las ganaderías más antiguas de Extremadura (Badajoz). Pastan 24 yeguas y 13 caballos. Su cliente es “sobre todo centroeuropeo con predominio femenino”. Tiene jinetes y también da respaldo al de otras yeguadas. Pero, de súbito, abre un camino inesperado. “Son también un factor de cohesión familiar, disfrutan diferentes generaciones como algo que pertenece a todos”, explica.
La economía es compleja. “Muchos caballos se lesionan y no llegan a un punto donde la inversión tenga retorno”. Por eso es importante el “estudio de precompra”. “Un informe morfológico y de salud del animal”, aconseja Fernando Caballos, veterinario oficial del Salón Internacional del Caballo (SICAB), que se celebra en noviembre en Sevilla y deja 76 millones de euros en la ciudad, con sus crines de fría plata.
El paso rentable de la doma clásica
Es una de las mayores referencias en España en la disciplina de doma clásica. José Daniel Martín Dockx es olímpico y seleccionador de los caballos jóvenes de Pura Raza Española. Está en Nueva York en un proyecto de entrenamiento en una de las ganaderías más potentes de Estados Unidos. Habla por teléfono. “Desde luego que se puede vivir de este oficio. Yo empecé con 18 años y ahora tengo 52”, indica. El problema es que hemos comenzado tarde a competir y por delante están Alemania, Dinamarca e Inglaterra. El sistema es sencillo “casi todos los jinetes tenemos un caballo propio, de gran nivel, aunque también podemos montar los de propietarios privados u otras yeguadas”. Es igual que cualquier sector “representas a distintos clientes”, sentencia.
Open Questions
- ¿Cómo afectará la inflación futura a los costes de mantenimiento?
- ¿Cuál es el volumen exacto de transacciones internacionales actual?






