
El Gobierno confirma que la medida se tomó el 21 de agosto por las afirmaciones de dos ministros marroquíes sobre las ciudades ocupadas
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Ceuta y Melilla son ciudades autónomas españolas en el norte de África que Marruecos reivindica como parte de su territorio. Las tensiones han aumentado en los últimos años debido a declaraciones oficiales marroquíes, episodios migratorios y desacuerdos sobre temas como la presencia del líder del Frente Polisario en España. España ha utilizado repetidamente la convocatoria de embajadores como herramienta diplomática para protestar por acciones o declaraciones de otros países que considera contrarias a sus intereses.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado en su comparecencia en el Congreso que el Ejecutivo convocó el pasado 21 de agosto a la embajadora marroquí en España, Karima Benyaich, por las “declaraciones inaceptables sobre Ceuta y sobre Melilla” proferidas por dos ministros de Marruecos. Es la primera vez que el Ejecutivo reconoce que tomó esta medida después de que el ministro marroquí de Asuntos Islámicos, Ahmed Tufiq, llamara a “liberar las ciudades ocupadas” de Ceuta y Melilla durante un acto con el Rey Mohamed VI, mientras el de Justicia, Abdellatif Ouahbi, reivindicaba los “derechos históricos” de su país sobre ambas.
Desde el Ministerio de Exteriores confirman esta información y aseguran que, aunque ha habido casos anteriores de convocatorias, se trata de la primera vez en la que Exteriores ha rechazado formalmente las tesis marroquíes sobre Ceuta y Melilla.
El titular de esta cartera, José Manuel Albares, ya esbozó la semana pasada durante su comparecencia ante la Comisión de Exteriores del Congreso que había rechazado “formalmente por todos los cauces diplomáticos disponibles las declaraciones contrarias a nuestra integridad territorial”. Pero no aclaró entonces si la respuesta del Gobierno incluía la convocatoria a la embajadora marroquí en Madrid para entregarle una nota de protesta. “Las convocatorias de embajadores rara vez se hacen públicas”, dijo el ministro.
Convocar a un embajador es una medida habitual, y una de las menos agresivas, de las que dispone la diplomacia para transmitir una queja formal a otro país: se emplaza al embajador del Estado en cuestión a una cita en el Ministerio de Exteriores, y se le expresa el descontento. Esto es lo que se hizo con la representante de Marruecos, agregan desde el departamento de comunicación de Exteriores: “Se convocó a la embajadora, se le trasladaron los mensajes oportunos y la embajada atendió la convocatoria en la sede del Ministerio”.
Benyaich, que en ese momento no estaba en España, no acudió a la cita, y, en su lugar, según Exteriores, fue el encargado de negocios, que es la persona que suele quedar al frente de la embajada en ausencia del titular. “Es un uso diplomático habitual”, justifican. Decidieron no esperar debido a la urgencia y la necesidad de no retrasar la protesta. A Benyaich, apostillan, también se le hizo llegar la queja por medios telemáticos.
Esta herramienta es de uso extendido en las relaciones entre países; supone una llamada de atención para expresar malestar por un incidente entre países. Hay también maneras más suaves de mostrar enfado, como convocar a un funcionario más bajo o enviar una nota verbal.
España ha hecho uso de la convocatoria de embajadores en varios de los recientes incendios diplomáticos. En esta misma crisis, por ejemplo, Albares anunció el 30 de julio que había convocado al embajador de Italia en España tras unas declaraciones del ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, vinculando la entrada de migrantes en Ceuta con la regularización extraordinaria impulsada por el Gobierno.
Los ejemplos son innumerables: en marzo, el Gobierno convocó al embajador de Irán en España por el lanzamiento de ataque de un dron contra una base británica en Chipre; y en mayo hizo lo propio con el de Rusia tras la incursión de un dron en Rumanía.
En ocasiones, el mecanismo supone el preludio de las llamas aún por venir en las relaciones. El siguiente escalón sería llamar a consultas al embajador en la capital del otro país. Y de ahí para arriba, como ha sucedido en crisis recientes con Argentina, con Israel y también con Marruecos.
En noviembre 2023, la embajadora de Israel en España fue convocada por Exteriores después de que el canciller israelí acusara a Sánchez de “apoyar el terrorismo”. Con el progresivo deterioro de los vínculos, en septiembre del año pasado, el Ejecutivo español llamó a consultas a su embajadora en Tel Aviv, Ana María Salomón. Tras unos meses, el Gobierno español la cesó en marzo oficialmente: la medida más drástica. Su plaza sigue vacía.
Con Argentina ocurrió algo similar en 2024 a raíz de que el presidente argentino, Javier Milei, llamara “corrupta” a la esposa de Pedro Sánchez en una convención internacional de la ultraderecha celebrada en Madrid: hubo convocatorias del embajador argentino en Madrid, la llamada a consultas de su homóloga española en Buenos Aires, y finalmente su retirada. A los pocos meses se logró restablecer la normalidad diplomática con el envío de un nuevo embajador español.
La embajadora marroquí también conoce este mecanismo. A finales de 2020, el Ministerio de Exteriores la convocó igualmente tras unas declaraciones del entonces primer ministro marroquí, Saadeddine El Othmani, en las que defendía que Ceuta y Melilla “son marroquíes como el Sáhara”.
Poco después, en mayo de 2021, los lazos entre ambos países se agriaron con la incursión repentina de unos 8.000 migrantes en Ceuta. La entonces titular de Exteriores, Arancha González Laya, volvió a convocar a la embajadora marroquí para expresarle el “disgusto” y el “rechazo” por la masiva entrada de migrantes. Había marejada de fondo. Benyaich aseguraba esos días que en las relaciones entre países hay actos que tienen consecuencias “y se tienen que asumir”, una referencia velada a la decisión de España de prestar atención médica al líder del Frente Polisario, Brahim Gali.
AI outlook — possibilities, not facts
Marruecos podría reiterar sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla en futuros foros internacionales o mediante declaraciones oficiales.
Likely · Within months
España podría elevar su respuesta diplomática llamando a consultas a su embajadora en Rabat si las tensiones continúan.
Possible · Within weeks

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The president of the Supreme Court and the CGPJ, Isabel Perelló, responded to the Minister of the Interior, Fernando Grande-Marlaska, defending judicial independence and respect for the decisions of Judge María Tardón in the investigation of the migration crisis in Ceuta, recalling that the governing bodies of the Judiciary cannot censor or correct judicial actions.

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