
El Foro Internacional del Libro de Leópolis se celebra en un contexto de crisis tras la destrucción sistemática de imprentas y almacenes por parte de Rusia.
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La ofensiva rusa ha atacado repetidamente imprentas y editoriales ucranianas desde 2022. El gobierno ucraniano ha prohibido la impresión de libros en ruso desde 2023.
Los tomos de Nexus o Sapiens, o la biografía de Michelle Obama -la esposa del antiguo jefe de Estado de EEUU- que se exhiben en la caseta de la editorial Bookchef podrían considerarse una rareza pese a que han vendido millones en todo el orbe.
No porque la traducción de estas obras al ucraniano no haya encontrado eco entre los lectores locales, sino por un hecho más inusual: todas las copias que tenía la compañía ardieron este verano, en sendos ataques de drones (UAV) rusos.
"Hemos perdido 900.000 libros (de todo tipo). Todas nuestras existencias. Solo hemos podido enviar a Leópolis unas 100 copias de Nexus y Sapiens porque hemos tenido que imprimir de nuevo todo nuestro catálogo en menos de un mes", asegura Yevhen Shyrynos, director de la compañía ubicada en Kiev.
En cualquier feria de este sector, los autores y las firmas del ramo estarían disertando sobre el número de obras publicadas, pero entre los participantes del Foro Internacional del Libro de Leópolis (conocido como BookForum), la discusión más general es sobre el número de textos que han perdido.
El escritor Andriy Kokotyukha, autor de decenas de novelas de detectives y otras dedicadas al mercado infantil, ni siquiera sabe cuántas de sus creaciones han desaparecido.
"La editorial que publicaba mis obras fue incendiada y con ella mis libros. No sé cuántos. Puede que sean 50, 100 o 1.000. Se quemaron mis libros infantiles y títulos como Gimnasta o La Mano Negra, que forman parte del plan de estudios de séptimo grado", explicó durante la cita.
Kokotyukha forma parte de la decena de autores que se han reunido desde el día 10 en esta ciudad del oeste de Ucrania para asistir al conocido Foro de literatura, que este año se celebra bajo la sombra de la singular ofensiva aérea que Moscú ha lanzado contra las imprentas y editoriales locales, que un medio local ha definido como un nuevo intento de "asesinar a la cultura" ucraniana.
Durante este último verano, los UAV y misiles de Moscú han arremetido en más de 20 ocasiones contra editoriales, imprentas y almacenes de libros en Ucrania. El 2 de julio, cerca de 800.000 textos ardieron en una terrible fogata propiciada por un dron ruso. Otros 250.000 sufrieron el mismo final el 19 de julio.
La ofensiva se recrudeció en agosto y el primer día de ese mes dos de estos aparatos no tripulados arrasaron un depósito de Járkiv que albergaba 8 millones de volúmenes escritos. El 16 de agosto otro artilugio similar destruyó el mercado de libros de Pochaina, en Kiev, uno de los más grandes de esta nación.
Para Oleksandr Krasovytskyi, de la firma Folio, que se anuncia como la editorial privada más antigua de Ucrania, "el enemigo tiene a las editoriales en el punto de mira. Lamentablemente, en términos generales, podemos hablar de entre 15 y 16 millones de libros perdidos. Es evidente que la mayoría de las editoriales carecen por completo de fondos para continuar su actividad, sencillamente porque no tienen nada que vender".
Según el diario Pravda Ucrania, entre las pérdidas figura un 9 por ciento de los manuales escolares que debían usar los estudiantes ucranianos que ya han retornado a la escuela. En una reciente cita de este ramo en Járkiv —una ciudad que se considera la "capital" de la industria de impresión ucraniana—, en el norte del país, la titular de Cultura, Tetiana Berezhna, estimó que las pérdidas de las imprentas locales a causa de los bombardeos rusos exceden los 1.200 millones de grivnas (unos 23 millones de euros).
"Rusia está atacando deliberadamente nuestra cultura, nuestros libros, intentando borrar nuestra identidad y a nosotros como nación", clamó la también vice primera ministra. Presente en una de las conferencias de Leópolis, que discutió precisamente sobre lo que se definía como "Librocidio", el analista Yevhen Hlibovytskyi opinó que la intencionalidad rusa —Moscú también está golpeando otros muchos sectores de la economía local— "es irrelevante, porque el resultado es que han causado una profunda crisis en la cultura ucraniana".
Yevhen Shyrynos, de BookChef, admite que la situación es "crítica". "Este año el volumen de textos que se imprimirá en Ucrania sufrirá un bajón de entre el 10 y el 15 por ciento. Para el año que viene calculamos que entre el 20 y el 30 por ciento de las editoriales se verán obligadas a cerrar", argumenta.
Vigente desde 1994, BookForum llegó a ser no solo la mayor de las ferias editoriales del país, sino una de las más significativas del este de Europa. Antes del inicio de la guerra en 2014, decenas de miles de personas asistían a esta convocatoria.
Este año el evento cultural ha reunido a cerca de 90 editoriales y decenas de escritores e intelectuales de más de media docena de países, que han animado durante cuatro jornadas cerca de 300 conferencias, debates, presentaciones de nuevos títulos o lecturas de poesía, desafiando la escalada de violencia apadrinada por Moscú.
La guerra ha impregnado todo el tejido social de este país y BookForum no ha sido una excepción. Junto a los centros de venta de las editoriales se podían encontrar casetas de diferentes unidades militares, que aprovecharon la ocasión para intentar reclutar voluntarios.
La misma convocatoria dedicó un espacio a lo que llamó "literatura militar", obras escritas por uniformados en el frente de batalla. La figura del conocido escritor y cantante Serhiy Zhadan, uno de los intelectuales más populares del país, que se alistó como combatiente en 2024, adornaba varios de los estands presentes en el principal centro de la convención.
La grave crisis generada por la arremetida aérea rusa se ha sumado al estancamiento que ya registraban las editoriales ucranianas, que coinciden en que ha concluido la euforia de ventas que se registró durante los últimos años gracias al creciente interés local por los textos en idioma ucraniano.
La ofensiva general de Rusia en 2022 fue el principal motor del cambio cultural que ha registrado este país desde entonces. Si el objetivo de Vladímir Putin era incidir en la simbiosis de ambas naciones, la acometida militar ha tenido un efecto radicalmente opuesto, que se ha trasladado al uso de la lengua local y de la producción literaria.
Una encuesta difundida durante la cita de Leópolis confirmó que ahora un 66% de los ucranianos usa el idioma nacional para comunicarse frente a un 7 % que todavía recurre al ruso. Antes de 2014, eran más de un 30%. El declive de esa lengua se aceleró en 2022, cuando todavía un 15 por ciento de los ciudadanos ucranianos usaban el ruso como su lengua principal.
Bajo este espíritu, el presidente Volodímir Zelenski ratificó en 2023 la decisión parlamentaria de poner fin a la impresión de libros en ruso. Millones de textos en ese idioma fueron retirados de las librerías en un esfuerzo generalizado que se extendió por toda la geografía local.
"El libro ucraniano llenó rápidamente el vacío dejado por la dominación rusa: surgieron decenas de nuevas editoriales y autores, así como miles de títulos en ucraniano que anteriormente no se habían publicado", pero esa coyuntura "ha llegado a su fin", indicó Oleksiy Erinchak, fundador de la principal librería de Kiev, Sens, a un medio local.
"A principios de 2025, las ventas dejaron de mostrar un crecimiento significativo y la competencia se intensificó", agregó. Según Hanna Bulhakova, de la editorial Ranok, "los rusos han tenido cierto éxito a la hora de hacer daño a nuestra cultura (con estos bombardeos), pero también pensábamos que era imposible dejar de hablar ruso y lo hemos conseguido".

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