Breaking
AULive: Parliamentary newcomers Opportunity potential kingmakers in tight NZ electionBRVR and VA cards should be accepted in more restaurants starting this Saturday (7); understandBRFrance mobilizes 70 thousand agents for protests; agency denounces police aggression against journalistsFRGuatemala: a deputy and three police officers killed in an armed attack on cartel territoryINTLPalestinian citizens of Israel put to ‘loyalty test’ after election winsINEye on China: US looks to reactivate WWII airbases once used against JapanINIn India for wedding, Singapore-based top executive of tech firm killed over parkingKRWoman in her 50s arrested for 'Severance Hospital knife attack'... Court "Concerns about running away" (comprehensive)UKRise of the ‘schooligans’: how a wave of antisocial behaviour threatens non-league footballFR“The reception at the demonstrations, I have never seen that”: how Jean-Luc Mélenchon is riding the social protest in view of the presidential electionAULive: Parliamentary newcomers Opportunity potential kingmakers in tight NZ electionBRVR and VA cards should be accepted in more restaurants starting this Saturday (7); understandBRFrance mobilizes 70 thousand agents for protests; agency denounces police aggression against journalistsFRGuatemala: a deputy and three police officers killed in an armed attack on cartel territoryINTLPalestinian citizens of Israel put to ‘loyalty test’ after election winsINEye on China: US looks to reactivate WWII airbases once used against JapanINIn India for wedding, Singapore-based top executive of tech firm killed over parkingKRWoman in her 50s arrested for 'Severance Hospital knife attack'... Court "Concerns about running away" (comprehensive)UKRise of the ‘schooligans’: how a wave of antisocial behaviour threatens non-league footballFR“The reception at the demonstrations, I have never seen that”: how Jean-Luc Mélenchon is riding the social protest in view of the presidential election
BackLa marea demócrata abre la carrera por la Casa Blanca, con centristas y progresistas reforzados de cara a 2028
La marea demócrata abre la carrera por la Casa Blanca, con centristas y progresistas reforzados de cara a 2028
Developing
El País Internacional20 minutes agoPolitics5 min readSpainView translation

La marea demócrata abre la carrera por la Casa Blanca, con centristas y progresistas reforzados de cara a 2028

Tras un éxito electoral histórico en las cámaras, el partido debe unificar filas, aparcar guerras culturales y decidir si prioriza un perfil centrista o progresista.

Quick Look

  • Los demócratas celebran una histórica victoria en el Congreso tras las elecciones, tomando el control de ambas Cámaras.
  • Ahora afrontan el reto de unificar posturas entre centristas y progresistas, priorizar la economía y definir su estrategia hacia 2028.

AI-generated summary

Why It Matters

Los demócratas han logrado una victoria aplastante en las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, arrebatando el control de ambas Cámaras del Congreso.

Font size

Terminada la fiesta, ahora hay que recoger los vasos y platos que quedaron de la noche anterior. Los demócratas han vivido esta semana un éxito como no recordaban en generaciones. Para encontrar un vuelco similar en el Congreso hay que remontarse medio siglo atrás, cuando la dimisión de Richard Nixon por el escándalo del Watergate dejó tiritando a los republicanos. Pero, conseguido el gran objetivo, ahora viene lo realmente difícil.

Lo más importante para ellos será convencer a un electorado que dio la espalda al partido de Hillary Clinton, Joe Biden y Kamala Harris de que los nuevos líderes sí tienen soluciones para sus problemas de cada día. De cara a las presidenciales de 2028, los demócratas tendrán que organizar sus filas y ver qué recetas ofrecer y, sobre todo, qué ala del partido va a llevar la voz cantante: si los centristas del establishment, como el previsible futuro presidente de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, o los progresistas comandados por Alexandria Ocasio-Cortez.

Dos cosas parecen seguras. Primero, que la prioridad absoluta es atajar los precios disparados. La carestía de gasolina, vivienda, comida, sanidad y prácticamente todo lo necesario en el día a día explica unos resultados electorales que, en palabras del gobernador de Florida, Ron DeSantis, se acercan a la “extinción del Partido Republicano, como no se había visto en los últimos 100 años”.

El problema para encontrar esas soluciones es que Donald Trump va a seguir en la Casa Blanca dos años más y ha amenazado con vetar cualquier propuesta que salga del Congreso. No está claro, además, a quién beneficiaría de cara a 2028 una eventual mejora en la calidad de vida: si al partido del presidente, o a los demócratas, quienes tras los comicios del martes pasan a controlar las dos Cámaras.

“Los estadounidenses no quieren que nos venguemos. Quieren que hagamos cosas por ellos. Hicimos campaña sobre el coste de la vida, ganamos con ese mensaje y ahora nuestro trabajo es gobernar pensando en ellos”, resumió el jueves Jeffries en el programa Morning Joe. Ese es el sentir mayoritario en el partido.

Pocas ganas de ‘impeachment’

La segunda conclusión de estas elecciones es que los demócratas tienen pocas ganas de embarcarse en una destitución, o impeachment, a Trump, un proceso que consumiría mucha atención y que en el pasado no dio los resultados esperados: no sirvió para echar al presidente y, en cambio, le dio una plataforma privilegiada.

Tampoco quieren entrar en guerras culturales como los derechos trans u otros asuntos identitarios que tan bien han sabido aprovechar los conservadores. Quizás ha sido la futura gobernadora de Texas, Gina Hinojosa, la que más claramente ha sintetizado ese sentir: “El debate izquierda-derecha no es ahora el que necesitamos. Se trata del 99,9% en el mismo barco frente a unos 15 multimillonarios del sector tecnológico que controlan el Gobierno. Eso es contra lo que votó la gente en estas elecciones, no solo los demócratas, sino también independientes y republicanos”.

En la misma dirección apunta Dave Hopkins, profesor de Ciencia Política en el Boston College, que asegura que en los últimos 10 años el partido ha pagado un precio muy alto por las guerras culturales, que han complicado mucho su capacidad de atracción en las clases trabajadoras, incluidos los miembros de minorías como negros y latinos. “Hay un consenso entre las distintas facciones del partido en que ahora tienen que centrarse en la economía y la igualdad de oportunidades. El problema es que la receta para conseguir esa mejora varía mucho según venga de unos o de otros líderes”, asegura por videollamada. El último libro de Hopkins, Polarized by Degrees (Polarizados por grados), aborda cómo la brecha educativa y la guerra cultural han transformado la política estadounidense.

Dos almas

La batalla interna todavía no ha empezado, pero nadie duda que en algún momento llegará. Porque a la hora de impulsar medidas habrá que ver qué alma del partido se impone. Los centristas han respirado tranquilos por la magnitud de la victoria en la Cámara de Representantes. A falta de atribuir una veintena de escaños, los demócratas tienen ya 253 congresistas (más de 100 serán mujeres, por primera vez en la historia).

Eso les otorga un amplio margen por encima de la mayoría, de 218 escaños, lo que impedirá amenazas de bloqueo del sector izquierdista por si tuviera la tentación de conseguir por esa vía alguna contrapartida. Así, es poco probable que se repitan las escenas de caos habituales en los dos últimos años, cuando los republicanos han tenido una mayoría de solo cuatro asientos en la Cámara baja.

Precisamente, la fuerza de los demócratas en estas midterms en todos los rincones del país ―excepto en Florida, que queda como gran baluarte republicano― resta fuerza al argumento que ya esbozaban los progresistas. Ocasio-Cortez, que se había involucrado al máximo en campañas como la de Abdul El-Sayed, veía en esa carrera una prueba de la fuerza de la izquierda. Si un candidato como él podía vencer en un Estado bisagra como Míchigan, quizás ella también podía soñar con presentarse a presidenta. El problema es que El-Sayed ha ganado, sí, pero también lo han hecho otros centristas en todo el sur y centro del país. Y los senadores que realmente han arrasado, como Jon Ossoff en Georgia y James Talarico en Texas, no se enmarcan en el sector más progresista del partido.

Resulta interesante también observar cómo los líderes del partido azul han adoptado un tono muy centrado en las preocupaciones de los ciudadanos estadounidenses e insisten en desentenderse de lo que ocurre fuera de las fronteras.

El-Sayed, el futuro senador que ha emergido como una de las estrellas de la izquierda, justifica su rechazo a la ayuda a Israel con el argumento de que un país con problemas sociales no puede estar pendiente de ayudar a los de fuera. “No creo que sea mi responsabilidad comprar armas defensivas para un Gobierno extranjero cuando nuestros propios niños están indefensos ante unas escuelas que llevan muchísimo tiempo infrafinanciadas”, dijo antes de las elecciones.

Mark Brewer, profesor de la Universidad de Maine, confirma ese giro hacia el interior que ha emprendido el partido: “Los demócratas han tomado nota de la lección de Trump, que se hizo muy popular con su promesa de America First. El problema es que dijo que mantendría al país alejado de conflictos extranjeros innecesarios, pero terminó iniciando una guerra [contra Irán] por voluntad propia. Además, Israel goza de cada vez menos popularidad. Todo esto tendrá su efecto en las futuras decisiones de los demócratas”.

Más dudas sobre este último aspecto tiene Hopkins. El experto sí cree que habrá una mayor insistencia en los temas que afectan a los ciudadanos, pero que eso no implica que un futuro presidente demócrata vaya a adoptar una política aislacionista. “La tradición en este país es ondear la bandera del ‘nosotros primero’ en época de elecciones. Pero creo que la prioridad absoluta en política exterior de un futuro presidente demócrata sería reparar las relaciones con nuestros aliados en el exterior”, considera.

Y, por último, ¿quién calienta el banquillo pensando en las presidenciales de 2028? Es imposible hacer predicciones. Hay un amplio abanico de nombres que irán madurando en los próximos meses. Desde la exvicepresidenta Kamala Harris, que cada vez disimula menos su interés en volver a presentarse, hasta Ocasio-Cortez pasando por senadores como Ossoff o Mark Kelly y por gobernadores como Josh Shapiro. La puja está abierta y no va a cesar hasta enero de 2028, cuando empezarán las primarias demócratas. Esta vez, en Carolina del Sur.

What to Watch

AI outlook — possibilities, not facts

  • Comienzo de las primarias demócratas para las presidenciales de 2028 en Carolina del Sur.

    Very likely · Within months

Open Questions

  • ¿Qué ala del partido dominará la agenda legislativa?
  • ¿Cómo afectarán los vetos de Donald Trump a las propuestas del Congreso?

Related Topics

This article was originally published by El País Internacional.

Related Stories

More on this topicdemócratas